Internet a la cubana - Ni buena ni mala
Artículo creado por Pedro Urra González. Extraido de: http://www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_1_03/aci06103.htm
05 de Enero de 2006
Navegación por Internet
8 - Ni buena ni mala
La otra cosa que es importante en esta reflexión que estamos haciendo es que la tecnología per se no es ni buena ni mala, es tecnología. Es un instrumento. Ahora, ojo con esto. Ahí está el famoso cuento de McLuhan de que en el mensaje es el medio. La tecnología tiene por sí misma una dinámica. En determinados contextos donde sea más fuerte que la cultura, ella se impone.
Recientemente he tenido conversaciones con gente que me ha alarmado, personas que pueden ser hasta asesores de presidentes en países de nuestra América, fascinadas, copadas por la tecnología. Una persona que es básicamente un tecnólogo y no ve las dimensiones sociales de sus acciones, que no es lo mismo que un especialista o un técnico que tiene una cultura y un compromiso.
Cuando hablo de organizaciones orientadas al conocimiento, lo digo en ese sentido integral, lo digo en el sentido de la capacidad de aprender del medio ambiente, de combinar el conocimiento explícito con lo que a veces perdemos: el sentido común. El sentido común es una de las cosas que ha pasado a un segundo plano en las sociedades altamente estructuradas, y el sentido común es lo que nos salva.
Nosotros, a pesar de nuestros problemas, hemos tenido una cuota importante de sentido común, sin la cual no hubiéramos sobrevivido a un período especial. Y seamos responsables, porque nuestra sociedad, con sus características, con sus defectos y con sus virtudes, va a depender de lo que hagamos. No nos podemos dar el lujo de permitir que este proyecto se vaya a bolina, porque nos encapsulemos, nos hagamos rígidos y nos rompamos. Si nos dejamos comprar con enlatados de televisión y pacotilla, nos comen y terminamos siendo unos consumidores de cristalitos de los países desarrollados . Y no es lo que queremos.
Por suerte, esa no es la historia de la Revolución Cubana. Uno no se pierde si está claro cuál es el centro de todo: el perfeccionamiento, el mejoramiento del individuo, el amor y la libertad de los hombres, sobre la base de la libertad y del amor. Esa es la Revolución. Y esa es la esencia de la Revolución. Los momentos, las formas, los detalles, los construimos nosotros, con experiencia, con sensatez y con inteligencia.
Recientemente he tenido conversaciones con gente que me ha alarmado, personas que pueden ser hasta asesores de presidentes en países de nuestra América, fascinadas, copadas por la tecnología. Una persona que es básicamente un tecnólogo y no ve las dimensiones sociales de sus acciones, que no es lo mismo que un especialista o un técnico que tiene una cultura y un compromiso.
Cuando hablo de organizaciones orientadas al conocimiento, lo digo en ese sentido integral, lo digo en el sentido de la capacidad de aprender del medio ambiente, de combinar el conocimiento explícito con lo que a veces perdemos: el sentido común. El sentido común es una de las cosas que ha pasado a un segundo plano en las sociedades altamente estructuradas, y el sentido común es lo que nos salva.
Nosotros, a pesar de nuestros problemas, hemos tenido una cuota importante de sentido común, sin la cual no hubiéramos sobrevivido a un período especial. Y seamos responsables, porque nuestra sociedad, con sus características, con sus defectos y con sus virtudes, va a depender de lo que hagamos. No nos podemos dar el lujo de permitir que este proyecto se vaya a bolina, porque nos encapsulemos, nos hagamos rígidos y nos rompamos. Si nos dejamos comprar con enlatados de televisión y pacotilla, nos comen y terminamos siendo unos consumidores de cristalitos de los países desarrollados . Y no es lo que queremos.
Por suerte, esa no es la historia de la Revolución Cubana. Uno no se pierde si está claro cuál es el centro de todo: el perfeccionamiento, el mejoramiento del individuo, el amor y la libertad de los hombres, sobre la base de la libertad y del amor. Esa es la Revolución. Y esa es la esencia de la Revolución. Los momentos, las formas, los detalles, los construimos nosotros, con experiencia, con sensatez y con inteligencia.
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