Cada vez que me piden hablar de Internet, pienso en el proceso de envejecimiento que experiementa la población cubana. Y ustedes se preguntarán, ¿qué tiene que ver una cosa con la otra? Muy sencillo: somos una sociedad que, debido a las contradicciones de su desarrollo, estamos viviendo un proceso de envejecimiento, comparable con el de otros países desarrollados. Esto es un caso muy singular, Cuba es un país en desarrollo con significativos avances sociales, pero con un insuficiente desarrollo económico. En este sentido, Estados Unidos, por ejemplo, presenta una situación particular, al disponer de una fuerte inmigración, estimulada, como parte de una política migratoria selectiva para el uso de los recursos humanos externos. Nosotros tenemos que ser capaces de articular un sistema económico y un espacio de sostenibilidad para poder encarar este reto y creo que el país tiene que aprovechar todo el potencial de las nuevas tecnologías de la información en un escenario social capaz de apropiarse de ellas en función de los seres humanos. Tenemos que reinsertarnos en la economía desde una perspectiva de desarrollo nacional sostenible y humano y creo que ahí es donde está nuestro espacio.
Por eso debemos pensar en la población, en primer término. En 25 ó 30 años, los que nacimos al Triunfo de la Revolución ya deberíamos retirarnos, pero eso no va a ser posible, habrá que cambiar el concepto y habrá que extender la vida laboral activa. Para esa fecha se podrían producir valores, habría un espacio de sostenibilidad económica y de desarrollo en manos de gente que hay que preparar desde ahora. Lo más interesante de este fenómeno es que la llamada nueva economía tiene que ver mucho con el manejo de la inteligencia y del conocimiento. Es decir, cada día, se valora más la posibilidad del desarrollo económico y el mejoramiento social, en función de los conocimientos, de la capacidad de utilizar la información para hacer todo lo que el ser humano sueña.
Se ha puesto muy de moda el término de sociedades de la información, y lo repetimos como un slogan, se acuña el término y se repite constantemente. La UNESCO promueve el concepto de sociedad del conocimiento. Este se ha incorporado en los programas de desarrollo de la mayoría de los países, como reflejo de algo que está en el ambiente. Pero no es un asunto de batallas semánticas o de estar o no en la moda, en esencia se trata de llenar con contenidos ese concepto, sobre todo un país como el nuestro, con su particular situación social, con su enorme potencial para socializar los procesos y para incorporar Internet a su desarrollo.
Soy de los que piensan que tenemos que ver cómo nos las arreglamos para masificar, para generar el mejor sistema de vasos comunicantes por el cual fluya la inteligencia de este país. Ningún país del Tercer Mundo tiene tan alto nivel de educación, mejor incluso que muchos desarrollados, donde no siempre se distribuye, del mejor modo, el conocimiento.
Pero no es suficiente que tengamos los recursos laborales, la fuerza de trabajo preparada. Si esos recursos humanos no se insertan en un medio que pueda aprovechar las ventajas de las tecnologías de la información y la comunicación para rearticular y generar un modelo de desarrollo sostenible, un modelo que reconozca este nuevo paradigma del que estamos hablando, no hacemos nada con esos recursos humanos. El ser humano tiene que movilizarse en función de los retos de su época, y creo que las tecnologías de la información ofrecen esa oportunidad. El tema, por supuesto, no se reduce a las tecnologías pero, sin apropiarse de ellas y sin su articulación con el conjunto del sistema económico y social, no es posible el cambio. De ahí, la importancia de que abordemos, con profundidad, el tema demográfico. Ante el problema del envejecimiento poblacional, tenemos que buscar soluciones. Para una población que envejece en un país, con recursos naturales limitados, pero que ha invertido una enorme cantidad de sus recursos en el capital social y humano -que se relacionan pero son diferentes-, y donde las redes sociales existentes tienen un peso fundamental, incluso en su forma de sobrevivir y desarrollarse, es imprescindible entender la llamada nueva economía, la economía de red y la denominada sociedad de información.
La pregunta es cómo extender la vida útil de esas personas que están envejeciendo, cómo extender sus conocimientos, cómo configurar un modelo que aproveche esa ventaja comparativa que tiene un país en el que hay una cultura social, un capital social, una inversión social en los recursos humanos. Y de qué manera, además, eso va a tener continuidad.