



a).- Influencia:
A la hora de hablar del concepto de "influencia" hemos de manifestar nuestra conformidad con la tesis de CLAUDIO GUILLÉN [1985: 305ss]: Aquí, el concepto de "influencia" presenta un importante factor humano, psicológico. No decimos que tal o cual texto de Kafka influye en tal o cual texto de Borges, sino que Borges está influenciado por Kafka e interminable sería la lista de lugares y obras donde el argentino subrayó esta 'dependencia'.
Volvamos de nuevo al artículo periodístico ya citado. En él, Borges dice:
"Mi primer recuerdo de Kafka es del año 1916, cuando decidí aprender alemán. (...) Fue entonces cuando leí el primer libro de Kafka que, aunque no lo recuerdo ahora exactamente, creo que se llamaba Once cuentos. (...) Después tuve oportunidades de leer El proceso y a partir de entonces, lo he leído continuamente."
Estas palabras señalan la influencia directa de Kafka sobre Borges: No hay intermediario alguno.
b).- Imitación:
La diferencia entre influencia e imitación es que la influencia es una imitación inconsciente y la imitación es consciente. En el caso que aquí nos ocupa, es muy difícil determinar hasta qué punto Borges imita o se ve influido por Kafka. La imitación es un concepto más concreto que el de "influencia": es la relación entre un maestro reconocido y sus seguidores. Cuando Borges escribe "Yo también he escrito algunos cuentos en los cuales traté de ser ambiciosa e inútilmente de ser Kafka", entonces hay aquí una imitación consciente del modelo. Pero cuando, precisamente en el ensayo "Kafka y sus precursores", dentro de Otras Inquisiciones, afirma que:
"En el vocabulario crítico, la palabra "precursor" es indispensable, pero habría que tratar de purificarla de toda connotación de polémica o rivalidad. El hecho es que cada escritor crea a sus precursores. Su labor modifica nuestra concepción del pasado, como ha de modificar el futuro. En esta correlación nada importa la identidad o la pluralidad de los hombres. El primer Kafka de Betrachtung es menos precursor del Kafka de los mitos sombríos y de las instituciones atroces que Browning o Lord Dusany". J.L.BORGES [1995:109]
entonces, parafraseando, podríamos decir que en cada uno de los textos de Kafka está la idiosincrasia de Borges, en grado mayor o menor, pero, si Kafka no los hubiera escrito, lógicamente, no los podríamos percibir en Borges. En este caso, nos movemos en el terreno de la influencia y no en el de la imitación.
Como ya se ha señalado con anterioridad, para Alazraki sólo el estilo "realista" de ambos escritores sería el único aspecto comparatístico: cierto es que los cuentos de Borges, escritos ya en período de madurez, presentan concomitancias estilísticas con Kafka: prosa aparentemente desnuda, fría, pero cargada de sentido y poderosamente sugeridora. Y al igual que Kafka, se detiene en los más inesperados detalles y en su cuidadoso registro hay mucho de técnica "realista":
"Hacía unos dos años que su madre había muerto, y desde entonces, Georg vivía con su padre; por supuesto, el amigo se enteró de lo sucedído, y expresó sus condolencias con una carta tan fría que uno tenía forzosamente que deducir que el dolor causado por semejante pérdida era completamente incomprensible en el extranjero". Franz Kafka, La Condena.
"Emma dejó caer el papel. Su primera impresión fue de malestar en el vientre y en las rodillas: luego de ciega culpa, de irrealidad, de frío, de temor; luego, quiso ya estar en el día siguiente. Acto continuo comprendió que esa voluntad era inútil porque la muerte de su padre era lo único que había sucedido en el mundo, y seguiría sucediendo sin fin." J.L. Borges, "Emma Zunz", en El Aleph.
Pero también no es menos cierto que esta defensa de una única base comparativa permite ciertas discrepancias: en primer lugar, cuando Borges señala que "traté de ser ambiciosa e inútilmente de ser Kafka", es lógico pensar que hay imitación del modelo no sólo desde la perspectiva estilística sino también desde todos los otros órdenes literarios; en segundo lugar, se debe tener en cuenta que mientras que Kafka teje sus indescifrables parábolas con paradójica claridad (Kafka escribía en un alemán muy sencillo y delicado), en Borges a veces se produce el proceso inverso: el estilo ensayístico o de disquisición filosófica, carece, en ocasiones de anécdota o nos lleva simplemente al motivo del que parte:
"Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gregor Samsa se despertó convertido en un monstruoso insecto. Estaba echado de espaldas sobre un duro caparazón, y al alzar la cabeza, vio su vientre convexo y oscuro, surcado por curvadas callosidades sobre el que casi no se aguantaba la colcha, que estaba a punto de escurrirse hasta el suelo". Franz Kafka, La Metamorfosis.
"El final de la historia sólo es referible en metáforas, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabría decir que Aureliano conversó con Dios y que Este se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tomó por Juan de Panonia. Ello, sin embargo, insinuaría una confusión de la mente divina". J.L.Borges, "Los Teólogos", en El Aleph.
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