



Desde que en 1916 Borges lee por primera vez a Kafka, estamos hablando ya de una recepción directa, se ocupará intensamente de él. «Hasta qué punto las narraciones de Kafka son influencia o erudición en la obra de Borges? A lo largo de la biografía del argentino, como ya se ha dicho, infinitas son las veces en las que Kafka aparece mencionado, hay una influencia psicológica de Kafka sobre Borges.
Según el mismo Borges, la recepción de Kafka, no sólo en él, sino también en el conjunto de la Literatura Universal se debe a la atemporalidad de su obra, lo cual le convierte en un clásico de la Literatura Universal:
La diferencia esencial con sus contemporáneos y hasta con los grandes escritores de otras épocas, Bernard Shaw o Chesterson, por ejemplo, es que con ellos uno está obligado a tomar la referencia ambiental, la connotación con el tiempo y el lugar. Es también el caso de Ibsen o Dickens. Kafka, en cambio, tiene textos, sobre todo en los cuentos, donde se establece algo eterno. A Kafka podemos leerlo y pesar que sus fábulas son tan antiguas como la historia, que estos sueños fueron soñados por hombres de otra época sin necesidad de vincularlos a Alemania o a Arabia. El hecho de haber escrito un texto que trasciende el momento en que se escribió es notable. Se puede pensar que se redactó en Persia o en China y ahí está su valor".
La repercusión de Kafka sobre Borges no viene de la mano del movimiento surrealista, sino , como vemos, de mucho antes, partiendo de una admiración personal. Es una recepción pura, sin traducciones, sin crítica, sin influencias expresionistas o surrealistas. Se puede considerar a Borges como uno de los primeros seguidores o receptores de Kafka: Mientras que para el mundo de la cultura Kafka nace después de la II Guerra Mundial, ya en 1938, doce años tan sólo después de la muerte de Kafka, Borges traduce al castellano La Metamorfosis y empieza a escribir sus primeros cuentos fantásticos. El éxito literario de obras como Ficciones ("La Biblioteca de Babel", "La lotería en Babilonia", "La casa de Asterión", "El Abenjacán en el Bojarí, muerto en su laberinto"...) o El Aleph, no sólo supusieron una continuidad en Hispanoamérica y resto del mundo de ese "realismo fantástico", sino que cierta parte de la crítica le considera como el padre del llamado "realismo mágico" latinoamericano, término tomado del surrealismo. De todas formas, hay que considerar a Franz Kafka como un "precursor" más de Jorge Luis Borges y más bien se puede hablar de erudición que de influencia. A Borges le gustaba leer a Kafka, pero esto de modo alguno significa que haya una concomitancia plena. Se podría decir que Borges es más "estudioso" que "imitador" de Kafka.

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