Inicio / Wikis / Artículos / José Rafael Pocaterra ante la condición humana - Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (II)

José Rafael Pocaterra ante la condición humana - Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (II)

(1 opiniones)
Artículo creado por
17 de Septiembre de 2006
HistoriaHistoria de la literatura
Pocaterra realiza, pues, un diagnóstico inapelable de la división del país. En su libro Memorias de un venezolano en la decadencia, donde narra sus años como habitante forzoso de la Rotunda, es donde evidencia con mayor lucidez esta situación. En efecto, día tras día los presidiarios que conoce y entrevista le permiten conocer a fondo los movimientos secretos de la sociedad exterior. Ya que la comunidad del presidio estaba compuesta por representantes silenciados de los sectores más importantes del país, Pocaterra logra hacer un balance muy completo de lo que estaba sucediendo: la sociedad exterior vista a través de una pequeña sociedad interior agrupada, irónicamente, por Gómez.


Por supuesto que las condiciones del presidio distaban de ser amables. Las Memorias es un documento terrible donde se describen las torturas y vejaciones que sufrieron los presos políticos tanto de Castro como de Gómez. La prisión de Gómez, sin embargo, era peor:


“En efecto. La crueldad, la ferocidad salvaje, implacable, fría, absurda, ha venido creciendo, agigantándose... Con ser duras las prisiones de Castro, con haberse dado palizas y enyugado presos y hecho enloquecer de dolor a los hombres, Jorge Bello en San Carlos nos daba de comer un “rancho” tolerable y nos concedía aire, luz, sol, agua. No había vigilante inmediato para vejarnos y espiarnos a cada instante. Aquí el sistema celular con todos sus horrores...” (OS. Pag. 1185)


Minuciosa y dolorosamente Pocaterra anota cada abuso y cada vejación. Nombra cada torturado y cada asesinado. Cuestiona una y otra vez al régimen que vislumbra, en sus patrones de gobernabilidad, rasgos notablemente misantrópicos.


“... Una angina horrible ha tratado de asfixiarme. El doctor Noblott es el médico de la fortaleza... Solagnie le suplica una medicina para mí. Dice que no puede y declara al fin que “el general Castro ha dado orden que no haya médico ni medicamentos para los presos políticos” (Memorias T.I. Pag. 45).


Se trata de la negación misma de su condición humana. Al chocar el ambiente represivo que le tocó vivir con su formación intelectual, los conceptos de libertad y enajenación cobran una dimensión más profunda. Pocaterra observa su entorno y en ese proceso se auto-cuestiona, conformando nuevos significados que plasma agónicamente en su discurso grotesco.


“...Nadie ha dormido; nadie dice una palabra. Silencio y dolor dentro. Dolor y silencio fuera. Aquí estamos los recluidos, los esclavos rebeldes que se arrojan en la gehena sin un cacho de pan ni un jarro de agua; afuera están los esclavos dóciles, disciplinados, estupidizados que tienen la misión de custodiar a sus hermanos y de asesinarlos si tratasen de escapar.

En medio de estas dos esclavitudes, Venezuela se arregaza la túnica y se tumba a dormir con el primer mono insolente que sale de la montaña a la cabeza de una bandada” (Memorias T.I. Pag. 78)

 

La falta de libertad va más allá de los muros de una prisión. Es la rendición última de la voluntad individual, es el país entregado al conformismo y al poder de turno. En la obra de Pocaterra se denuncia una y otra vez esta condición decadente de la sociedad, cuyos valores no se basan ya en la tradición sino en la riqueza fácil y el status quo.


“...De la vieja sociedad no hay sino cimientos fragmentarios en mal estado” (OS. Pag. 633)


Y más adelante agrega:


“...Que todo, todo lo que me ligue a este grupo de gentes en que me tocó vivir, me inspira repugnancia y fastidio, como sus fiestas, como sus sentimientos, como sus trajes, como sus sonrisas, ¡como todo lo que constituye ese masacote del que han surgido los Leones que se van a vivir a Europa y los Carlitos que se quedan aquí de mozos decentes y de buenos partidos!” (OS. Pag.705)


Desde la cárcel real observa la enajenación que agobia a la sociedad entera. Pocaterra escribe desde y sobre ambas prisiones, apilando y construyendo una crónica implacable a la cual suma la crítica histórica y la reflexión humanística. Su obra literaria es una intensa búsqueda de las raíces de los problemas del país, en las que siempre se enfrentan visiones contradictorias sobre la naturaleza del venezolano.


En muchas de las páginas de Pocaterra está presente, casi sistemáticamente, un constante conflicto entre el sector civil y el castrense. Dentro de sus consideraciones acerca de la sociedad civil está presente la angustia del hombre que observa, atónito, cómo los hombres que la integran están visiblemente divididos. Para Pocaterra parece existir una línea precisa que separa abiertamente lo que él define como Sociedad y como Pueblo. La sociedad es vista como un cenáculo de hipocresía y traición a los principales valores de la convivencia humana. El pueblo, como garante de la tradición y el trabajo honesto. Pocaterra como escritor toma a la sociedad, compuesta por los sectores más afortunados económicamente, para ridiculizarla e ironizarla exhaustivamente. Para él es conformista, vacía, inicua, hipócrita. Haciendo un juego de términos (sociedad por capital y pueblo por provincia) Pocaterra escribe:


“Caracas no ha hecho sino aplaudir, aplaudir demasiado, romperse las manos aplaudiendo. Aplaude a los malos literatos, los peores historiadores, la vasta cofradía pésima de los poetastros orientales u occidentales. Incorpora a sus academias un porcentazgo considerable de mentecatos a base de recomendados de “Villa-Zoila”, recibe en sus salones al generalote con posición, al doctorcete introducido. Y llega a tanto su generosidad social, que trata de disminuirse, de empequeñecerse, de amenguar su incompatibilidad, yendo de bracero con los recién llegados de todas partes… la provincia no suele exportar méritos ni virtudes en esas épocas. Las gentes honestas se quedan allá, silenciosas, calladas, sufridas, o vienen al centro como simples espectadores” (Memorias T.I. Pag 51)


Cada una de sus novelas en una radiografía psicológica de la sociedad venezolana en un período determinado. Son cuadros animados que reflejan sus experiencias en Valencia, Caracas y Maracaibo, ciudades donde vivió y que sirven de marco para recrear minuciosamente las distintas facciones en oposición. Al igual que los personajes de Balzac, los de Pocaterra sucumben ante las exigencias de adaptación y las imposiciones de la sociedad burguesa, constriñéndolos hasta tal punto que son cosificados de la misma manera como sucedió ante los nuevos patrones de sociabilidad que dictó el petróleo. Pocaterra se sirve, entonces, del discurso grotesco para elaborar en su obra un mapa crítico de la división del país. El cual se divide básicamente entre aquellos que practican la hipocresía para conseguir los favores del poder, y los que intentan llevar una vida dedicada al trabajo honesto.


En Vidas Oscuras queda claramente expresada esta dicotomía entre sociedad y pueblo, ciudad y campo, civilización y barbarie, representada en las almas de los hermanos Gárate. Uno es el hacendado que defiende los valores de la tradición, el trabajo y el honor representados en la vieja burguesía conservadora; el otro es el político de formación liberal que logra puestos públicos a través de la corrupción. Son representantes de dos grupos sociales marcados sustancialmente por el ya conocido discurso “civilización / barbarie”, pero entendiendo bajo una nueva luz estos dos conceptos.


"- Mira a tu alrededor: tu hijo, tu familia..., la gente que te hace cortesías; mírate por dentro y acuérdate cómo he sido yo contigo... Las vidas oscuras son éstas, las de los murciélagos de paletó-levita... Tú y yo somos todo el país: yo el pendejo que trabaja, el que aguanta, el que cree en antiguallas de dignidad, de vergüenza, de honradez, el que mantiene a los zánganos hasta quedar arruinado para merecer luego su desprecio... a dar el jugo para que luzcan, para que los saquen en los periódicos... Pero el castigo de ustedes, los pasados de su fila, de su partido, de su casta; el castigo de los transados viene detrás, ahí mismo, con el negro Estranón hijo de los esclavos de mi padre; ese es el que viene al poder a que tú le sirvas, a que le laves las patas, a que le des una hija tuya, una Gárate blanca... ¡Yo me voy de aquí, a morirme bien lejos... Esta es una gusanera incurable...!" (OS. Pag. 270).


Pocaterra, a diferencia de otros autores que asignan roles fijos para encarnar esta dualidad (Sarmiento, Gallegos entre otros), presenta personajes que trastocan estas definiciones de tal manera que el “civilizado” termina siendo el bárbaro y viceversa. Subrayando que estos personajes motejados como bárbaros son los que a la larga brindan la gran lección moral en sus libros. Lección que, sin embargo, no representa una victoria. El pueblo y la sociedad seguirán transitando caminos distintos, siendo esta última la que sostiene las riendas de la nación.


Uno de los sectores alienados con el régimen y al que critica abiertamente es la Iglesia católica como institución, contra la cual arremete una y otra vez criticando específicamente su alineamiento con el régimen de turno.


“Y de repente, se abre una disputa teológica curiosísima en la que intervinieron elementos extravagantes. El padre Arocha, el mismo que dio luego el do de pecheo del continuismo, ataca al doctor Martín Requena “en defensa de la Religión y de la Sociedad”; éste último tuvo que cerrar su colegio y marcharse; tal fue la marejada. Las cuestiones filosóficas y dogmáticas del doctor Requena preocupan más al pastor de la grey valenciana que los “homenajes al general Castro”, los bailecitos, los desmanes, las persecuciones y las opresiones más que la inmoralidad de utilizar la sagrada cátedra, con toda la influencia que la palabra dicha en la Iglesia tiene para los que piensan a través de la Iglesia; más que una nueva violación de la ley; ¡más que todo! Y para cerrar esta página de la historia local, Castro interviene desde su silla gestatoria dirigiendo a su presidenzuelo en Carabobo un telegrama que comenzaba así: “En mi doble carácter de Jefe de la Iglesia y del Estado” (OS. Pag.1087)


El mismo Castro hace de la sospecha una ridícula certeza, la Iglesia hace la vista gorda ante los desmanes de un régimen despótico para mantener su dominio. Más aún, une tanto los criterios con el régimen que se reconoce subordinada. Es importante señalar que Pocaterra distingue entre la Iglesia como institución y la religión como servicio, En sus Memorias denuncia una y otra vez la terrible suerte de curas tornados presos políticos, así como hombres de fe perseguidos por oponerse al régimen. Asimismo Pocaterra respeta y comparte la teología cristiana, dedicando algunas de sus Cartas hiperbóreas a la recreación de parábolas y enseñanzas cristianas, pero esto no tiene una fuerza particular en su obra literaria. Los problemas y soluciones del país para Pocaterra no se elevan a un nivel superior, por el contrario, reside en los venezolanos.


La posición de Pocaterra ante la historia, su historia, es la de enfrentar una y otra vez lo real con lo posible, el diagnóstico con la tesis. Para ello se sirve muchas veces de personajes abiertamente enfrentados, como es el caso de Vidas Oscuras, donde dos hermanos, uno citadino y arribista, el otro agricultor y trabajador, discuten ampliamente las grietas de una sociedad dividida.


Asimismo realiza una revisión cabal de las decisiones arbitrarias de los gobernantes de turno en la conformación del estado nacional. Para él, la constante reescritura del cuerpo de leyes del país según los antojos y necesidades de la clase gobernante, trajo como consecuencia un vacío legislativo alarmante.


“Quitó algunos presidentes Constitucionales de sus Estados para poner gentes suyas; apeló a las funestas “enmiendas de la Constitución”, que han costado y seguirán costando tantos desastres” (Memorias T.I. Pag.14)


Para llenar este vacío legal, el Estado no tiene más remedio que apelar a la anarquía del sistema caudillista, silenciando y aniquilando a los opositores.


“El “sistema”, sin embargo, es idéntico: atormentar, aniquilar, envilecer por la pena y el hambre y la muerte; estos hombres de 1899 han traído una doctrina de ferocidad; en su incultura, en su concepto primitivo de las cosas, para ellos no existe el adversario político sino como un enemigo a quien deben asesinar, eliminar, envenenar, destruir”. (Memorias T.I. Pag.45)


Para Pocaterra no existirá progreso social en tanto no exista una verdadera conciencia nacional, donde el venezolano deje finalmente de lado esa cobardía acomodaticia que ha adquirido y mantenido desde la guerra civil:


“Si algún día tornásemos a la luz y por no sé qué azar desaparecieran Castro y su gobierno y sus cárceles y carceleros, entonces harían otras frases y relatarían actitudes insospechadas de conspiración y de rebelión ¡todos estos borregos que van trémulos bajo un mal garrote! ¡todas estas bocas que sonríen, femeniles a los fuertes que pasan! Un país entero que se deja robar y deshonrar y asesinar en silencio porque para todos los Tartufos del Comercio, del Clero, de las Profesiones y de la piara periodística, “la paz es el supremo bien de los pueblos” y una digestión tranquila el mayor bienestar y la finalidad suprema de todo venezolano sensato”. (Memorias T.I. Pag.57)

Valora este capítulo: (1 opiniones)
Autor y licencia de 'José Rafael Pocaterra ante la condición humana - Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (II)'
Piero Arria y Valmore Muñoz Arteaga Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero23/pocaterra.html CopyLeft
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.

Opiniona sobre 'José Rafael Pocaterra ante la condición humana - Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (II)' (1)

Tu nombre debe tener tres caracteres como mínimo.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
El contenido del título de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.
Es obligatorio que selecciones una valoración del recurso.
El contenido del comentario de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.

Opina sobre este artículo



* Valoración:
* Nombre:
* Correo electrónico:
* Título:
* Comentario:

Wikis relacionados con 'José Rafael Pocaterra ante la condición humana - Revolucionario de la narrativa corta de Venezuela (II)'

Rafael Guerrero, con una formación que pudiéramos llamar cuasi autodidacta, era un perfecto conocedor de... Más »
Este ensayo aborda las siguientes novelas colombianas: Antonio CABALLERO, Sin remedio (1984). Efraim MEDINA Reyes,... Más »
Este trabajo aspira interpretar la situación Latinoamericana, la región se encuentra afectada por grandes conflictos... Más »
Este trabajo ha tenido en cuenta los supuestos teóricos analizados en el artículo “Competencias: Un... Más »
Las fotografias de flores (flora en general) quizas sean las que mejor se dejan enmarcar.... Más »
¿Estás seguro de que deseas eliminar este capítulo?