Los mas recientes reportes anuales y estudios técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo defienden un determinismo geográfico del desarrollo: los países mas ricos en recursos naturales y mas cercanos al ecuador están condenados a ser mas atrasados y pobres. Los problemas actuales no se deben a las reformas estructurales o las acciones de los gobiernos, sino a las condiciones ambientales. Para remontar todos esto el mejor remedio es el mercado y acentuar todavía mas las reformas.
América Latina posee la peor distribución de la riqueza en el mundo. La distancia entre los ricos y los pobres es abismal, y mucho mas alta que la registrada en los países industrializados o en otras regiones del Tercer Mundo. El continente posee el dudoso privilegio de tener personas muy ricas, incluso a escala planetaria, junto a indigencia en condiciones extremas. Si bien en algunos países, la proporción de pobres se ha estabilizado, el numero absoluto no ha dejado de crecer.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) ha analizado este problema y mantiene activas estrategias con el supuesto objetivo resolverlo. El objetivo de este articulo es precisamente dar a conocer las recientes ideas del BID sobre las limitaciones al desarrollo en América Latina, especialmente a partir de sus reportes anuales para 1997 y 1998-99.
Sorpresivamente, el BID defiende o un determinismo geográfico y ecológico, donde la inequidad se correspondería con la latitud y bajo una mayor riqueza ecológica, mas se deterioran las opciones de desarrollo. Se asoma un fatalismo tropical, donde las naciones ecuatoriales parecen destinadas a la pobreza. Estas ideas han pasado casi desapercibidas, aunque merecerían detallados estudios, en especial por sus implicaciones sobre las políticas del banco, así como sus repercusiones en los gobiernos de la región.