Pero estas políticas están condicionadas a no interferir con los mercados, de hecho son subsidiarias y secundarias a ellas, y deben ser focalizadas. Su proposito es volcar a las personas al mercado, el que las obligaria a trabajar y las recompensara segun sus capacidades. Nuevamente asoma la sombra del estigma del haraganismo tropical, de donde el mercado sería el acicate que obligaría a trabajar. En este caso las reformas del banco, en línea con otras corrientes de pensamiento, no son únicamente economicas, sino que deben atacar la esencia cultural latinoamericana.
La reformas, tanto las de primera y segunda generacion, a juicio del BID no pueden restringirse al campo económico, y por ello avanzan en el terreno cultural. Las actuales líneas de acción del banco promueven la desregulacion de varios sectores economicos, la privatizacion de servicios públicos, y nuevos vinculos con el mercado en los mas diversos sectores (desde el manejo de recursos hídricos a centros de promoción de la sociedad civil, desde las asociaciones de consumidores a las estrategias en ciencia y tecnología) y por lo tanto son consistentes con este modelo. Pero el determinismo geográfico tambien lleva a un fatalismo, ya que no se pueden modificar las latitudes donde se encuentran nuestros países.
En esa contradicción se encuentran las mejores posibilidades para remontar este tipo de determinismo, ya que tanto en los trópicos como en las regiones templadas de América Latina todavía hay mucha gente que labra sus destinos, e imagina nuevos destinos, sin sentirse amenazada por la latitud en la que vive.