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A este respecto son imprescindibles Dar (el) tiempo. 1. La moneda falsa y Dar (la) muerte.
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" Si cualquier proyecto político fuese el objeto tranquilizador o la consecuencia lógica o teórica de un saber seguro (eufórico, sin paradoja, sin aporía, sin contradicciones, sin indecibilidad a la hora de zanjarlo), se trataría de una máquina que funciona sin nosotros, sin responsabilidad, sin decisión, en el fondo, sin ética, ni derecho, ni política. No existe decisión, ni responsabilidad sin la prueba de la aporía o de la indecibilidad." (No escribo sin luz artificial, 121)
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En Tótem y tabú S. Freud cree estar convencido de haber dado con el origen de la ley, tan obsesionado él por escribir su imposible historia. J. Derrida, en su famoso artículo "Ante la ley" (en La filosofía como institución) al hilo de una lectura del relato de F. Kafka con el mismo nombre -y que citaré más adelante- plantea la cuestión de nuevo abriendo el debate sobre las posibilidades al día de hoy de una historia tal.
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La sociedad del espectáculo, de G. Debord, muy especialmente las páginas 151-171, los Comentarios sobre la sociedad del espectáculo del mismo Debord, así como "Glosas marginales a los Comentarios sobre la sociedad del espectáculo" de G. Agamben ofrecen una lúcida perspectiva sobre el tema. Desde el punto de vista de la crítica deconstructiva, El otro cabo y Dar (la) muerte de J. Derrida son referencias inexcusables; desde la barricada literaria La saga de los Marx de Juan Goytisolo es un ejemplo irreprochable contra el lenguaje y el conjunto de instrumentos de los que se sirven las diferentes formas de poder en nuestra sociedad del espectáculo integrado.
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En francés passe-partout, entre otras cosas, significa llave maestra, la llave que todo lo abre, aquella para la que no hay nada cerrado ni vedado. Anselmo, al presentar el passe-partout se corona rey hegemónico y poseedor de la textualidad. Anselmo vive en el delirio, tema sobre el que me extenderé en adelante, del gran interpretador que conoce el significado de todo signo. Es la viva figura de la muerte del texto y del lenguaje. Respecto a la problemática que ofrece la palabra passe-partout, y la aplicación de su indecidibilidad en la escritura y la pintura, resulta interesantísimo el libro de J. Derrida La verité en peinture, y muy especialmente el capítulo primero llamado Passe-partout.
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Véase a este respecto Temor y temblor, y el análisis de éste llevado a cabo por J. Derrida en Dar (la) muerte.
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Quedan planteadas cuestiones de índole semejante a ésta en dos artículos centrales en la crítica literaria postestructuralista de finales del siglo pasado. Me refiero a los conocidos "¿Qué es un autor" de M. Foucault, en Entre filosofía y literatura, y "La muerte del autor" de R. Barthes, en El susurro del lenguaje.
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Tres referencias son inexcusables y básicas en torno al eterno problema de la traducción. En primer lugar el ya artículo clásico de W. Benjamin "La tarea del traductor" en Angelus Novus; en segundo lugar "Traducir" de M. Blanchot en La risa de los dioses, y por último "Des Tours de Babel" de J. Derrida.
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El conjunto de textos poéticos recogido por Túa Blesa en Logofagias. Los trazos del silencio resulta ser un buen ejemplo de ello.
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Peter Bush fue quien se encargó de verter la obra al inglés para la editorial Serpent's Tail. Desconozco totalmente si la responsabilidad del título es de Bush, u obedece a otros mecanismos de índole editorial. En todo caso no creo que esto sea pertinente para el caso que nos ocupa.
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La herencia cervantina que manifiesta la escritura de Juan Goytisolo no ha pasado por alto desde un primer momento para la Crítica. Pina Rosa Piras, en "El cervantismo de Juan Goytisolo", el artículo más reciente sobre el tema que conozco, ofrece un amplia visión de ésta herencia que abarca desde Señas de identidad hasta la novela Las semanas del jardín.
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En su estupendo artículo "La maleta de Cervantes o el olvido del autor".
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Un determinado pensamiento de la huella como ceniza, al que volveremos en breve, ha sido ensayado por Jacques Derrida en Feu la cendre concretamente. La ceniza -la mayoría de los diccionarios de simbología se pone sin problemas de acuerdo en ello- parece simbolizar la disolución del cuerpo. En un contexto de escritura se la puede traer a colación a la hora de defender la tesis de la muerte del autor: el texto escrito sería un manojo de cenizas aventadas por su mano o aliento en la página blanca, y significarían su muerte, o la propia destrucción o quema de la mano y el cuerpo en la página blanca que le quemaría como llama de fuego blanco. No obstante, siendo consecuentes, no podemos concluir que el autor, muerto y dado en ceniza, se ausente. El aroma, el humo, la propia forma de la letra (esto queda más evidente en el trazo del pintor y en la escritura a mano) viene configurada por el aliento, la forma de la boca, la de la mano: el texto siempre tiene firma, pues, el cuerpo siempre está presente en el texto en la forma, textura, densidad o espesor del trazo en el espacio (con esa extraña forma de presencia que ya no se opone a ausencia).
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Especialmente en "Edmond Jabès y la cuestión del libro", recogido en La escritura y la diferencia, pp.90-107.
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Véase Logofagias de Túa Blesa, pp.149-170.
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A mi modo de ver, la "imposibilidad" de la biblioteca de don Quijote no es fructífera, y ha de serlo, irreductiblemente ha de serlo, si se ha de analizar en términos de verdad empírica/no verdad empírica, tal como opera, por ejemplo, el estudio de Edward Baker La biblioteca de don Quijote. La cuestión de la biblioteca de don Quijote no puede reducirse de ninguna de las maneras a la constatación textual de evidencias que nos liciten a la hora de concluir si Alonso Quijano pudo o no pudo hacerse con tamaño volumen de libros, al menos, en este trabajo, no es ésa la cuestión que se plantea, ni tan siquiera una enmienda a la forma empírica que la cuestión en ese trabajo ha tomado. El status espectral de la Bilioteca de don Quijote excede con creces el grado de adaptabilidad y de explicación y apropiación de discursos como el de Baker.
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Episodio que pasaría inmediatamente al imaginario literario por culpa del siempre entrometido en estos asuntos Juan Goytisolo, en su novela El sitio de los sitios, pp.109-117. Es necesario hacer notar que la quema de las bibliotecas no se reduce en la obra de Goytisolo a este episodio que resulta ser una textualización, un textimonio de un hecho real. En Reivindicación del conde don Julián también se produce la destrucción de una biblitoteca, en esta ocasión a causa de una inmensa plaga de insectos, pp. 174 y sigs, e igualmente en Las virtudes del pájaro solitario, pp. 197 y sigs., esta vez producida por el consabido inceincendio, eco entre otros tantos temas y motivos, recordemos, del "donoso escrutinio".