Existen muchas representaciones de Mitra: Helios arrodillados ante Mitra, mientras éste le ofrece una corona; Mitra con cabeza de león; Mitra tendiéndole los brazos a Helios que se arrodilla ante él, Mitra como Atlas soportando una de las esferas sobre sus hombros; el nacimiento de Mitra de una piedra... Pero de todas, las que se repiten con más insistencias es la que recoge el momento del mito en el que Mitra, cabalgando sobre el toro, le clava un puñal en el cuello a la entrada de la caverna; es la imagen de Mitra Tauróctono.
Mitra Tauróctono se ha representado como relieve, y también como grupo escultórico. Mitra aparece en la boca de la cueva, cuya bóveda a veces es el cielo estrellado. La escena puede estar circundada por una banda en la que aparecen los doce signos zodiacales. En las esquinas se colocan los dioses de las cuatro direcciones del espacio; casi siempre aparece el Sol en la esquina superior a la derecha de Mitra, y la Luna en la esquina superior a la izquierda. Todo esto nos hace pensar en la cueva como símbolo del Universo, en donde se desarrolla el drama de la Vida.
Mitra suele ir acompañado de dos personajes vestidos de manera semejante a como va vestido el dios, e igualmente cubiertos con un gorro frigio. Estos personajes son Caute y Cautopate, llevan sendas antorchas encendidas, uno dirige la antorcha hacia abajo y el otro hacia arriba. Esto puede representar distintos momentos del curso solar, el sol naciente y el sol poniente, así como el solsticio de invierno y el de verano, momentos que determinan un cambio en el camino del sol. Pero también puede simbolizar el camino de descenso y ascenso de las almas hacia la manifestación.
Según el Mitraísmo, las almas descienden hacia la materia por la puerta de Cáncer (solsticio de verano), y ascienden hacia las esferas celestes por la puerta de Capricornio (solsticio de invierno).
La figura central es Mitra, que monta sobre el toro. El toro representa la Naturaleza, generadora de vida material, la fuerza que la hace fecunda y llena de vida; otra interpretación, que complementa a la anterior, hace al toro símbolo del yo inferior del hombre, que le ha dado la posibilidad de experimentar y conocer, pero que cuando es montado por el dios, el Yo Superior, debe ser dominado primeramente y después sucumbir. Y de la sangre que mana de la herida surgen las espigas de la Vida Celeste. Es como la semilla, que debe pudrirse y desaparecer para que de su fuerza fecunda surja el árbol, que es la nueva Vida. La sangre que brota es lamida por un perro, símbolo de la fidelidad, pero también podría simbolizar aquellos que, como hermanos menores, siguen en la evolución, y se alimentan y crecen gracias a la energía que se desprende del sacrificio del animal. Del rabo del toro surgen unas espigas, bajo el toro aparece una serpiente, y un escorpión clava su aguijón en los testículos del toro. Escorpio, astrológicamente, es el signo zodiacal opuesto a Tauro. Canalizaría energías opuestas, aguijoneando los testículos del toro acaba con su fuerza generadora en el plano material para resurgir nuevamente, purificada y renovada, en un plano superior.