El proceso de catalogación descriptiva ocupa una posición prominente dentro del procesamiento analítico de la información (PAS) debido a que brinda un método de representación de los documentos capaz de minimizar los plazos de búsqueda de la información en ausencia de ellos. Concebida para utilizarse en el almacenamiento y recuperación de la información, es una técnica milenaria cuyos aportes al desarrollo de la humanidad radican, sustancialmente, en su capacidad organizativa; ella posibilita la utilización rápida y fácil de una gran variedad y volumen de materiales por parte de cualquier usuario.
Pese a su antigüedad, no es un proceso inmutable, sino que se manifiesta como un organismo vivo, muy activo, que evoluciona en cuanto a los códigos empleados. Los catálogos se adaptan constantemente al surgimiento de nuevas clases de documentos y son objetos de diferentes aplicaciones para su automatización.12 De tal modo, las reglas o normas de catalogación experimentan significativas adecuaciones, dirigidas a satisfacer, dentro de lo posible, exigencias cada vez más universales. Así es que los diversos tipos de catálogos se transforman conforme a los requerimientos impuestos por los trascendentales progresos alcanzados en las diversas ramas del saber y los actuales avances tecnológicos hasta elevarse a la categoría de catálogos automatizados.2 La descripción actualizada del sinnúmero de materiales creados por el hombre en este siglo ha contribuido al enriquecimiento de las normas ?valiosos instrumentos de trabajo?, las cuales responden a una nueva terminología, a la necesidad de incluir otros elementos bibliográficos, representativos de los rasgos característicos y distintivos de cada material, así como a las novedosas concepciones, surgidas en materia de descripción bibliográfica, con el propósito de satisfacer las necesidades de información de los usuarios.2