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-El otro libro que acaba de presentar, Tú puedes cambiar el mando, tiene una orientación notablemente diferente. Acompañado de colaboraciones de personas de la talla de Mijail Gorbachov, Federico Mayor Zaragoza o Paulo Coelho, nos habla de la encrucijada en la que se encuentra la Humanidad y ofrece algunas orientaciones para salir airosos del reto. ¿Qué razones hay para cambiar el mundo?
-Estamos a las puertas de una crisis ambiental, de pobreza, hambre y de mala distribución de los recursos. Algunos datos para hacer pensar son la extensión de la pobreza, dos mil millones de personas viven con menos de dos dólares al día; el aumento de la brecha entre los ricos -el 20 por ciento de la población mundial, que consume el 86 por ciento de los recursos- y los pobres -el ochenta restante, que se tienen que conformar con el 14 por ciento-. Además hay una deforestación acelerada, un incremento de la contaminación y un progresivo cambio climático. Estamos inmersos en una economía egocéntrica que sólo mira a corto plazo y que nos va a llevar a un punto de ruptura económico, social y ecológico.
-¿Estamos a las puertas de una crisis mundial?
-Según mis proyecciones, si no se corrige el rumbo mundial, entre los años 2015 y 2020 se llegará a un holocausto global, con un caos en el sistema financiero, la utilización de armas de destrucción masiva por parte de los países occidentales y la llegada al mundo desarrollado de regímenes represivos. Pero hay que confiar en que se produzcan los cambios para que este futuro posible no se convierta en realidad. Si, como espero, la crisis provoca un profundo cambio en la sociedad, se podrá evitar la catástrofe y se producirá un macrocambio mundial, que abarcará los ámbitos de la economía, la política, la sociedad, la cultura y la ecología. Es difícil poder decir con exactitud cuándo se producirá, pero el cambio está próximo porque estamos llegando a un punto de no retorno, que puede llevar a que la situación permute con mucha rapidez. El factor desencadenante podría ser un cambio climático, que afectaría a la producción de alimentos en muchas partes del mundo.
-¿Pueden hacer algo las personas corrientes para colaborar en la llegada de un mundo mejor?
-Se trata de combinar dos conceptos. Uno de Gandhi, "Sé tú mismo el cambio que quieres ver en los demás", y otro de Einstein, "Un problema no puede ser resuelto con las mismas premisas que dieron lugar a que se plantease". Si cada persona cambia, cambia el conjunto de la sociedad. Hasta ahora la gente ha cometido el error de esperar que los líderes políticos, los líderes de negocios, den los primeros pasos. Y ese error ha conducido a la situación actual. Es el momento de que las personas corrientes se den cuenta que no podemos esperar a que los lideres tomen decisiones, hemos de demandar ese cambio positivo. El poder del cambio está en los ciudadanos, por la presión que ejerce la opinión pública sobre los gobiernos y también sobre las empresas, que funcionan según la demanda, según lo que la gente quiere.
-¿Cómo cree que será nuestro mundo dentro de unas décadas?
-Creo que será mejor, la guerra estará prohibida y todo el mundo tendrá acceso a agua potable y a un mínimo de alimento para poder subsistir. Pero para eso hemos de colaborar todos. Debería extenderse en todo el mundo la idea que ha llevado a la creación de la Unión Europea, que ha alejado el fantasma de una guerra entre países que durante el siglo XX han tenido varios conflictos sangrientos. Más que de naciones unidas yo hablo de pueblos unidos, porque son las personas las que tienen que adquirir la conciencia de globalidad y colaboración.
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