Volvamos al concepto de retroalimentación que hemos comentando anteriormente, la verdadera esencia de la Comunicación. En el proceso de la comunicación entran dos actores en juego: el emisor, que denominaremos A, y el receptor, que llamaremos B, así como un canal, que es el vehículo de transmisión de la información, del cual nos ocuparemos más adelante.
En A (emisor) reside la intención de comunicar algo, que en B (receptor) se debe volver atención, escucha activa, y para que tenga lugar una verdadera comunicación, se debe dar una respuesta en B de lo que salió o emanó de A.
|| A || Mensaje
> || B ||
|| Emisor || Respuesta <
|| Receptor ||
Este esquema, que resume del modo más general y naif el proceso, es muy importante para entender y ahondar en el tema que da título a este manual, ya que para dominar la Comunicación es necesario comprenderla.
Si no ocurre esa respuesta en B, manifestada por cualquier señal obtenemos un ciclo de acción incompleto. Es decir, si no hay retroalimentación y todo se reduce a que A emita un mensaje no hay comunicación, no hay puesta en común. Un ciclo incompleto de comunicación genera una falta de respuestas.
Hay diversas maneras en las que podría quedar incompleto un ciclo de comunicación. Estos son algunos ejemplos:
· El receptor (B) no escucha la comunicación
· El receptor (B) no comprende la comunicación
· El receptor (B) no contesta la comunicación que recibió
· El emisor (A) no ofrece señales que indique que recibió la respuesta del receptor (B)
En otras palabras, un ciclo de comunicación se destruye cuando una de las partes deja de originar comunicación. Y es en este punto donde residen la mayoría de problemas, ya que muchos de los conflictos que suceden en el mundo laboral y en la sociedad, en general, tienen su origen precisamente en un ciclo de comunicación incompleto o mal planteado. ¿Por qué? Precisamente por la complejidad del proceso de Comunicación.
¿Qué hace que este proceso sea complicado? Para empezar las propias personas dominadas por sus emociones, reacciones, referencias anteriores, percepciones, ideas preconcebidas, miedos, desconfianzas, vicios adquiridos,…, para continuar por las limitaciones de ciertos soportes o canales de comunicación como puede ser el correo electrónico que solamente nos transmite texto o el teléfono que únicamente nos hace llegar voz.
Todos estos aspectos se convierten en lo que se denominan “ruidos”, es decir, todos aquellos elementos que distorsionan el mensaje, llegando a desvirtuarlo.
En cualquier caso, cuanto más concienciados estemos de la importancia de la Comunicación y más tengamos en cuenta su entorno, obtendremos un ciclo de comunicación más lógico y cabal.