La ergonomia - El ergónomo y los sistemas de gestión de las organizaciones

3 - El ergónomo y los sistemas de gestión de las organizaciones


Artículo creado por Abraham .
28 Febrero 2006
Desde hace años, los ergónomos que venimos desarrollando nuestra labor en el específico terreno de la prevención de riesgos laborales para contribuir en la mejora de los estándares de seguridad y salud de los trabajadores, al afrontar las diversas situaciones que en el día a día se nos venían presentando, nos hemos visto obligados a adquirir una mayor especialización en otras áreas del conocimiento de todo punto acordes al propio carácter multidisciplinar que caracteriza a la propia ciencia de la Ergonomía.

Desde hace años, al desarrollar la Ergonomía desde una perspectiva eminentemente práctica, ello nos ha obligado a establecer formulaciones teóricas enormemente más complejas que las inicialmente tomadas como base para la definición de esta disciplina científica.

Todos hemos venido siendo partícipes en primer término en cómo aquella inicial definición que fue dada a la Ergonomía en el I Congreso Internacional de Ergonomía celebrado en Estrasburgo en el año 1.970 al afirmar que "el objeto de la ergonomía es elaborar, con el concurso de las diversas disciplinas científicas que la componen, un cuerpo de conocimientos que, con una perspectiva de aplicación, debe desembocar en una mejor adaptación al hombre de los medios tecnológicos de producción y de los entornos de trabajo", ha quedado enormemente superada en el tiempo, dejando paso a toda una nueva serie de definiciones a través de las cuales podemos llegar a la conclusión de que el objeto de esta ciencia que constituye la Ergonomía posee un campo de aplicación de mucha mayor amplitud. Muchos de los criterios determinados para el desarrollo de la Ergonomía en la idea de lograr una mayor eficacia del trabajo por parte de los ergónomos, nos ha llevado a la necesidad de atender en nuestro campo de estudio al elemento "social", por su enorme incidencia en el comportamiento humano por tener éste una relación directamente proporcional con muchos de los logros y resultados esperados.

De esta manera, podemos observar como hoy día muchos autores al definir conceptualmente la Ergonomía, consideran ineludible el atender a toda una serie de aspectos de contenido social, tal es el caso de la propia IEA (International Ergonomics Association) que en su informe trienal presentado en agosto del año 2.000 definió la Ergonomía como "la disciplina científica que se ocupa de la comprensión de la interacción entre los seres humanos y los demás elementos de un sistema", comprensión que aunque no refiere de forma explícita, sí podríamos considerar extensiva a los propios Sistemas de Gestión Empresariales.

La propia OIT a través de sus publicaciones establece entre los objetivos de la Ergonomía el logro de la satisfacción en el trabajo y el desarrollo personal, afirmando que en el trabajo del ergónomo han de ser tenidas en cuenta las "responsabilidades, las actitudes, las creencias y los valores" así como las propias "diferencias individuales y culturales", lo que nos obliga a tomar en consideración el estudio de estas características, tanto en lo que se refiere a la persona de los trabajadores, como en lo referido a la propia organización empresarial en su conjunto, máxime si tenemos en cuenta la enorme importancia que existe para el desarrollo de la actividad empresarial el saber comunicar a los propios trabajadores la misión, la visión y los propios valores empresariales (1).

La influencia del "factor social" en el trabajo desarrollado por los ergónomos impregna inexorablemente todas las actividades que pretendan ser llevadas a cabo por los mismos en una organización. Prueba muy significativa de lo afirmado la tenemos también en la propia revisión de la Norma ISO 6385:1981 que en su momento estableció los "Principios ergonómicos en el diseño de los sistemas del trabajo", que determinaba como principios o pautas básicas para el diseño del trabajo en condiciones óptimas con respecto al bienestar a la seguridad y salud de los operarios, la consideración de tan solo sendos aspectos: la eficacia tecnológica y la económica. La actual revisión de la antecitada Norma ha dado paso a la reciente publicación de la Norma ISO 6385:2004 que bajo la misma denominación amplia el campo de los principios fundamentales de la ergonomía manifestando como labor del ergónomo la "cooperación" con otros implicados en el diseño, y teniendo en cuenta otros aspectos de igual valor y consideración, abordando la enorme importancia de aquellos elementos de "contenido social" que configuran el propio entorno laboral al elevar a la categoría de "principios" aquellos inherentes a la propia atención tanto del ser humano, como asimismo toda una serie de requisitos tanto de carácter social como técnico.

Si el "factor social" constituye pues, un elemento de importancia a valorar por parte de los ergónomos en el desarrollo de su trabajo; cuando la específica actividad de éstos se desarrolla en el terreno de la prevención de riesgos laborales ello alcanza dimensiones de mayor naturaleza. Buena prueba de lo expuesto la tenemos en la quizás mejor definición que ha sido dada a la especialidad preventiva de Ergonomía y Psicosociología Aplicada, cuando se define ésta como "el conjunto de técnicas de carácter multidisciplinar que tiene por objeto, por

una parte, la adaptación de las condiciones de trabajo a la persona, mediante el diseño y concepción de los puestos de trabajo y por otra la adecuación y ajuste entre las presiones internas y externas originadas por los denominados factores psicosociales con el fin de mejorar las condiciones de trabajo y la salud física, psíquica y social del trabajador" (2).

En el terreno específico de la prevención de riesgos laborales, la labor del ergónomo o dicho de otra forma, el técnico superior de prevención que desarrolla su actividad en la especialidad preventiva de Ergonomía y Psicosociología Aplicada, además de tener que abordar en toda su profundidad aquellos aspectos (técnicos y sociales) que en toda organización tienen su influencia en la producción de los siniestros laborales, para llevar a cabo su trabajo de la manera más efectiva, también debe de abordar otro aspecto íntimamente ligado con el elemento social, cual es: el adecuado conocimiento del Sistema de Gestión General de las organizaciones en las que actúa. Ello ha de ser así, porque para que en toda organización la adecuada adopción de las medidas preventivas sea eficaz y la prevención alcance sus verdaderos objetivos, resulta imprescindible que la prevención de riesgos laborales se encuentre implantada a todos los niveles jerárquicos de la misma, formando parte de todas sus decisiones, de todas sus actuaciones e integrada en el Sistema de Gestión General de las mismas.

La labor del ergónomo dedicado profesionalmente en el terreno de la prevención de riesgos laborales puede sentir que finalmente su trabajo ha quedado seriamente "comprometido" y con unos resultados ineficaces pese a su esfuerzo cuando en la organización objeto de sus actuaciones no existe la debida integración. La integración de la prevención en el Sistema de Gestión General de toda organización o empresa alcanza tal importancia que incluso ésta es considerada por todos los profesionales dedicados al desarrollo de las actividades preventivas como un "factor esencial que condiciona la eficacia de la acción preventiva y que debe considerarse, por tanto, como un objetivo prioritario en cuya consecución se centren los esfuerzos de todos" (3).

Llegado a este extremo, la labor del ergónomo en la realización de su quehacer profesional no puede en modo alguno limitarse a comprobar el nivel de integración en que se encuentra la temática preventiva en el sistema organizativo o Sistema de Gestión General de las organizaciones donde actúa, sino que éste ha de llegar a un compromiso mucho mayor respecto a las mismas, llevando a cabo acciones de promoción de dicha integración, ello hasta el extremo de que debe de situar a esta acción en la antesala respecto de todas aquellas que debe acometer.

Hoy día, el mundo de la empresa ha alcanzado tal grado de evolución que por exigencias del mercado son muchísimas las empresas que tienen que integrar de forma voluntaria en sus sistemas de gestión, "Sistemas de Gestión de Calidad" y "Sistemas de Gestión Medio Ambientales". Una empresa no puede desarrollar tales sistemas de forma "independiente", como si se tratasen de "partes diferenciadas" pues precisamente el éxito empresarial solo puede estar garantizado mediante el tratamiento de la empresa como una unidad "de vida" en su conjunto. Y ello es así, hasta el punto de que el tratamiento de las políticas de Calidad, de Medio Ambiente; e incluso de Prevención de Riesgos Laborales en toda organización pueden "comprometer" el éxito de la misma en función del grado de integración que éstas posean en la estructura organizativa y en el propio Sistema de Gestión General. Todo Modelo de Excelencia Empresarial que se quiera alcanzar solo resulta posible a través de la integración general en el negocio de la empresa de todas ellas.

Dicho todo lo anterior, resulta de todo punto adecuado afirmar que todo ergónomo se ve obligado a satisfacer una necesidad como punto de partida de su trabajo para llevar a cabo este con el nivel de profesionalidad que pretende garantizar, cual es: el dotarse y enriquecerse en el mayor de conocimiento posible y del máximo nivel de estudio respecto a aquellos sistemas de gestión existentes en el mundo empresarial. Ello por sendas razones:

~1) A) Porque aun en el caso de que su intervención sea requerida en organizaciones que no mantienen un sistema de gestión general integrado, el mismo debe de poder "recomendar" y "colaborar" con los responsables de la organización y con los propios trabajadores en el establecimiento del modelo más adecuado para la misma, coadyuvando a su definición, en consonancia con la propia Misión, Visión y Valores de la entidad destinataria de sus servicios profesionales y colaborando en su implantación. Para lograr ello, ha de pasar inexorablemente por conocer todos los sistemas, y no solo los existentes, sino aquellos que constituyen nuevas tendencias de futuro.
~1) B) Porque aun en el caso de que su intervención sea requerida en organizaciones que ya tienen definido e implantado un sistema de gestión general integrado, dicho ergónomo debe de lograr que las premisas de desarrollo de su trabajo sean realizadas contemplando su integración con el mismo y según que casos, logrando bajo una premisa de crítica constructiva, su mejora, su agilidad y el mejor desarrollo de sus canales de comunicación; para lo cual "idem de lo mismo" que en el caso anterior: debe de conocer todos los sistemas de gestión empresarial existentes en el mercado y las tendencias de futuro de los mismos.

Partiendo desde esta disyuntiva, la labor del ergónomo (tanto si desarrolla su actividad en el terreno de la prevención de riesgos laborales, como aquel otro dedicado al estudio de la Ergonomía Organizacional) debe de llevar a cabo su trabajo en un sentido mucho más amplio que el relativo al mero estudio de los métodos de trabajo, tiempos y turnos de trabajo, trabajos en cadena, automatización, planificación de objetivos, etc..... y ha de llegar a intervenir en aspectos tales como la organización general del trabajo, la relación de la empresa con sus propios accionistas, a aquellas que desarrolla con terceros; en el propio papel que desarrolla la empresa en su contribución a la sociedad, estudiar el nivel de satisfacción de los grupos de interés o stakeholders que se encuentran afectados por la actividad de la misma y la forma en como ésta, tal y como ha sido indicado con anterioridad, integra todos sus sistemas de gestión de Calidad, de Medio Ambiente y de Prevención de Riesgos Laborales a todos los niveles jerárquicos de la organización.

Si por parte de todo ergónomo no son abordadas todas estas cuestiones señaladas de contenido "social", el contenido final exitoso de su trabajo quedará tan solo en manos del "libre albedrío". Pero si el resultado del ergónomo social no puede quedar "al azar", en mayor medida debe aun de ser tenido en cuenta por aquellos ergónomos dedicados no ya al terreno de la Ergonomía Social u Organizacional, sino al terreno de la prevención y que tienen que afrontar muchas situaciones desde perspectivas inherentes a la Psicosociología Aplicada. Éstos últimos también deben de abordar multitud de objetivos comunes a los anteriores en el desarrollo de su acción

profesional y lograr para las personas que se desenvuelven en el medio laboral el máximo nivel de confort y satisfacción en el desarrollo de sus tareas, e incluso deben llegar mucho más lejos porque la carencia de bienestar e integridad psicológica y mental de quienes las realizan pueden ser la base provocadora de accidentes laborales y enfermedades profesionales. Tales cuestiones solo pueden ser resueltas a través precisamente del estudio de todo el entramado de interrelaciones internas y externas propias del entorno laboral y no tan solo de aquellas inherentes a las de ejecución de las tareas.

Dicho todo lo anterior y partiendo de la inevitable necesidad de que el ergónomo sea conocedor del Sistema de Gestión General de las organizaciones destinatarias de su labor profesional, en tales circunstancias se plantea un importante interrogante:

¿Qué Sistema de Gestión Empresarial resultaría el adecuado por su flexibilidad en la integración de las políticas de Calidad, Medio Ambiente y de Prevención de Riesgos Laborales, teniendo asimismo en cuenta que ha de permitir al mismo tiempo con las adecuadas garantías que el trabajo del ergónomo haga factibles los frutos esperados con su esfuerzo y cuyos resultados fuesen fácilmente contrastables empíricamente por sí mismo y por terceros?, y también ...

... ¿Qué Sistema de Gestión Empresarial permitiría por su propia idosincrasia el favorecer la labor del ergónomo en el ejercicio de sus cometidos?.

Para dar respuesta a tales interrogantes, tal respuesta debe de ser afrontada desde toda una serie de multitud de aspectos en los que hay que poner en juego no solo los propios conocimientos inherentes a la Ergonomía, sino que ha de abordarse también desde el conocimiento que el resto de disciplinas científicas le sirven de apoyo, es decir, debe de encontrarse respuesta tomando asimismo las enseñanzas que a la Ergonomía le aportan por su carácter multidisciplinar la Psicología (en sus ramas de Psicología Industrial, Psicología del Trabajo e incluso la Psicosociología; por la influencia que tienen los comportamientos sociales, la cultura y el entramado de interrelaciones que en las organizaciones se producen), la Economía (por el necesario conocimiento que se precisa para el estudio de los costes y la correcta administración de los recursos), la Ecología (por la indiscutible afectación de las decisiones organizacionales con el entorno empresarial), y la Medicina del Trabajo (por su afección al estado de salud física y psicológica de los trabajadores), entre otras.

Lo que sin duda prácticamente todos coincidiremos en que sea cual sea el Sistema de Gestión Empresarial que tenga implantado la organización donde actuamos, el mismo debe de permitir la comprobación empírica de sus resultados, la medición estándar respecto de todas los logros alcanzados e inherentes a la toma de decisiones y que las metodologías empleadas tienen que poseer tal estado de estandarización que pueda ser permitido el que el tales resultados puedan ser corroborados por terceros, como única forma de garantizar la "objetividad" en la "medición" de todos sus procesos y estrategias. Tales características las reúnen precisamente aquellos Sistemas de Gestión inherentes al desarrollo de políticas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), tal y como a lo largo del presente trabajo este autor tratará de acreditar y que sin lugar a dudas contribuye asimismo en que el ergónomo pueda alcanzar óptimamente sus resultados.