



Hay nuevos indicios de que la gigantesca y misteriosa Eta Carinae tiene una vecina cercana.
Cuando los astrónomos describen a Eta Carinae necesitan de todos los superlativos que puedan conocer. Con al menos 100 masas solares en su haber, esta súper-gigante azul es una de las diez estrellas más masivas (si no la más masiva) de toda la Vía Láctea.
Ahora, un equipo de científicos anuncia la primera evidencia directa de que Eta Carinae tiene una compañera binaria. Anteriormente, los astrónomos habían sido incapaces de detectar esta estrella por tres razones: todo el sistema está recubierto por enormes cantidades de polvo, la luz de la estrella secundaria está sumergida por el brillo de la primaria, y los dos objetos están separados por menos de 10 mili-arcosegundos.
Basados en evidencia indirecta previa, muchos astrónomos habían sospechado por largo tiempo de que una compañera acechaba en las cercanías de Eta Carinae. En 1977, Augusto Damineli (Universidad de San Pablo, Brasil), llamó por primera la atención sobre el hecho de que el espectro óptico de Eta Carinae cambia cada 5,5 años, presumiblemente debido a una estrella que gire detrás de la estrella primaria en una órbita elíptica. Observaciones subsiguientes de rayos-X han dado un poderoso apoyo a esta teoría, indicando que los vientos de las dos estrellas chocan violentamente cuando los dos objetos se aproximan uno al otro cada 5,5 años.
Pero en un artículo que ha sido posteado en Internet y que está previsto se publique en el número del 1 de noviembre de la revista Astrophysical Journal, la autora principal Rosina C. Iping (Universidad Católica de América) junto a cuatro colegas reportan la detección directa de luz ultravioleta proveniente de la compañera. “Nuestras observaciones son muy sólidas”, dice Iping.
Iping y sus colegas basan su conclusión en espectros obtenidos por el Explorador Espectroscópico Ultravioleta Lejano (FUSE = Far Ultraviolet Spectroscopic Explorer). El equipo notó que en junio de 2003 el flujo de Eta Carinae en el ultravioleta lejano desapareció de pronto, presumiblemente porque su compañera se había colocado detrás de la primaria y estaba siendo eclipsada por su espeso viento. El momento de la desaparición coincidía perfectamente con las predicciones del modelo binario.
El colega de Iping Theodore R. Gull (NASA / Goddard Space Flight Center) agrega que el Espectrógrafo de Imágenes Telescopio Espacial Hubble (STIS = Space Telescope Imaging Spectrograph) observó un fenómeno similar en ondas más largas del ultravioleta, lo que también indicaría que la luz de la estrella compañera era bloqueada por la primaria durante un eclipse.
Haciendo notar que se predice que la estrella compañera es más caliente que la primaria, y que por lo tanto debería brillar más en el ultravioleta, Gull enfatiza: “Esta es precisamente la región (del espectro) donde debería esperarse ver a la estrella compañera si se tuviera la oportunidad de observarla, y de hecho eso fue lo que hicimos”.
“Este es un gran resultado que no se habría podido alcanzar sin instrumentos de última generación como FUSE y sin espectroscopistas avezados como los del equipo que redactó el artículo”, dice Damineli, quien resalta que las propiedades inferidas de la compañera coinciden casi perfectamente con sus predicciones originales.
Iping dice que el espectro ultravioleta de la compañera muestra algunas similitudes con el de una estrella Wolf-Rayet (el abrasador núcleo de una estrella súper-masiva que ha expulsado la mayor parte de su envoltura exterior en forma de poderosos vientos). Pero es rápida en reconocer que también podría ser una tipo O normal (azul y muy caliente) o incluso una súper-gigante O. Todo lo que puede decirse por ahora es que es una estrella muy caliente (al menos 25 000ºK). Aunque no existen mediciones directas de su masa, la estrella es probablemente al menos 30 veces más masiva que el Sol.
Pero no todos los astrónomos están convencidos de que Iping y sus colegas hayan detectado a la compañera. “Desde 1997 ha habido una sucesión de artículos realizando extravagantes anuncios sobre Eta Carinae, a menudo con títulos muy altisonantes, y poco después han sido desacreditados”, comenta Kris Davidson (Universidad de Minnesota).
“Es un resultado interesante, pero creo que se están adelantando demasiado”, agrega Nathan Smith (Universidad de Colorado). “Creo que este nuevo artículo es optimista al atribuir claramente los cambios observados a la detección directa de la compañera. Podría muy bien ser verdad, pero no creo que ya podamos anunciar que estamos seguros”.
Smith concuerda en que el flujo ultravioleta cambiante tiene probablemente algo que ver con la naturaleza binaria de Eta Carinae, pero dice que el equipo de Iping falló al no tener en cuenta en hecho de que se sabe que el espeso viento estelar de Eta Carinae es a la vez no esférico y variable. Desde su punto de vista, la estrella primaria puede contribuir en algo a la emisión ultravioleta observada.
Por otro lado, las características cambiantes del ultravioleta podrían deberse a emisión del viento de Eta Carinae que es iluminado por el flujo ultravioleta de la compañera. Smith y varios otros astrónomos dicen también que la estrella secundaria inferida por los datos de FUSE no generarían un viento lo suficientemente rápido como para ser la causa de las observaciones de rayos-X.
“Todavía quedan algunas cosas para desentrañar y comprender, pero es un resultado emocionante”, dice Gull. Pide a los astrónomos que se mantengas con sus mentes abiertas a la posibilidad de que haya sido la estrella secundaria la que eyectó la masa que resultó en el Gran Erupción de la década de 1840.
Web Site: Sky & Telescope
Artículo: “New Signs that Monster Star Has a Neighbor”
Autor: Robert Naeye
Fecha: Octubre 26, 2005
Enlace: http://skyandtelescope.com/news/article_1618_1.asp
Traducido para Astroseti.org por Heber Rizzo Baladán
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