La familia como institución ordenadora de un sistema económico justo - La esencia económica de la familia
1 - La esencia económica de la familia
La familia constituye la célula básica de estabilidad de todo orden social y
económico justo que se precie. A continuación, voy a exponer las razones que
considero suficientes para un excursus fundamentado en la defensa de la institución
familiar como bastión integrador de las relaciones interpersonales y de la constitución
de un ser humano autoconsciente y responsable, cuyo resultado no puede ser otro, que el de la perfecta asimilación de todo hombre al nacer en el conjunto de la comunidad.
La familia constituye la primera unidad socio-económica en la que se desenvuelve el
individuo. Partiendo de este núcleo esencial de convivencia solidaria, se establecen las
necesidades a cubrir, como función económica ordenada, es decir, eficiente y a la vez
dependiente. Todas las insuficiencias que aparecen en la relación familiar son
determinadas, como las necesidades vitales de alimento, vestido, vivienda, enfermedad,
etc..., se especifican de manera cuidadosa en el hogar, dando siempre prioridad a lo
que realmente urge en mayor medida, es decir, a aquello que puede poner más en
peligro la unidad familiar y la consistencia vital y equilibrada de cualquiera de sus
miembros. Para Aristóteles la familia constituye la verdadera guardiana de las
necesidades de la vida cotidiana.10 Dicho esto, es por lo que podemos considerar a la
familia como una verdadera unidad económica, pero cuyo principal objetivo, es el de
tener para ser, y que este principio afecte por igual a todos los miembros del grupo
familiar.11
Nótese, que en la familia es en donde surgen las primeras funciones de cariz
puramente económico. El trabajo del padre o madre aportando los principales recursos
para poder subsistir, primeramente ellos, y posteriormente, con objetivos a poder crear
una prole que les sirva de continuidad y autorealización. Esto no hace más que
confirmar el derecho de todo hombre a unos ingresos procedentes de su participación
socioeconómica con los que poder fundar y mantener a una familia. Este ejercicio de
cálculo de recursos escasos y fines alternativos es el principal resorte de perfección y
permanencia. Por eso Max Weber ya calificaba la familia como “ la comunidad
económica más universalmente extendida .”12
Pero como veníamos afirmando, en la comunidad familiar, aparece la dualidad de
toda actividad económica: los ingresos y los gastos. Tanto unos como otros constituyen
la pieza angular sobre la que asentar un orden que permita la armonía en la satisfacción
de las necesidades, tanto de las inferiores, como de las superiores. O lo que es igual, la
economía familiar tendrá, según afirma Messner que seguir “ la aplicación de medios
limitados a la mejor satisfacción de las necesidades correspondientes a la urgencia
derivada del orden de los fines. ”13
Los ingresos siempre son un factor limitante, que obliga a elegir entre aquellas
necesidades cuya satisfacción no admite dilación de aquellas otras que pueden ser
pospuestas. Es imprescindible un equilibrio presupuestario en la familia representado
gráficamente del siguiente modo:
Pero alcanzar este equilibrio en el presupuesto familiar es más difícil todavía en
la sociedad individualista en la que nos encontramos, la cual tiene una enorme habilidad
para despertar necesidades: es como una exigencia de su propia dinámica de
crecimiento incontenible. Se dice que la sociedad, en tal sentido, es una sociedad
siempre insatisfecha. Tal insatisfacción se traduce, dentro del hogar, en la experiencia
de que el dinero no alcanza para todo lo que unos y otros desean. Por ello, los padres
deben equilibrar de la forma más plástica posible todos los recursos que llegan a la
familia e introducir valores en los hijos que impliquen gasto cuidadoso, sólo atender a
las verdaderas necesidades, etc...
Una desordenada administración de recursos puede llevar consigo una
situación de pobreza que impediría cualquier atisbo de desarrollo equilibrado en el
entorno familiar. Para ello, se hace necesario constituir un doble requisito en tal
ordenación:
l.- La necesidad de una dirección excelente.
2.- La existencia de ingresos monetarios suficientes.
A partir de aquí, la familia constituirá la célula de la sociedad, en donde será posible
el cumplimiento de los tres objetivos siguientes:
a.- Subsistir.
b.- Crecer
c.- Renovarse
En el hogar ( que entiendo como contexto familiar ) el hombre, en su dimensión
económica tiene que aprender y enseñar, a obedecer y mandar, a dirigir los recursos
hacia los destinos más eficientes y al mismo tiempo solidarios. La familia así, es
además un baluarte importante de pedagogía económica. En ella el hombre, aprende
las principales virtudes sociales, como por ejemplo, en la vertiente más económica:
a.- La disposición para la ayuda mutua.
b.- La sociabilidad
c.- El dominio de sí mismo.
d.- La necesidad de formar un entorno más justo.
e.- El espíritu de sacrificio.
Por eso, cuando la familia se encuentra desatendida, bien sea por la sociedad o por
el Estado, cuando se relaja su funcionamiento o su base económica existencial esta
carente de los principales recursos, nos encontramos con síntomas evidentes de grave
crisis en todo el cuerpo social.
La sucesión familiar es otro de los principales aspectos económico-jurídicos en los
que se encuentra la relación familiar. La propiedad y los derechos de los padres deben
tener su continuidad en la prole, es decir, en los hijos, para asegurar su subsistencia. Es
uno de los motivos fundamentales para el ahorro y el trabajo. Además los patrimonios
familiares en herencia pueden establecer siempre mayor cantidad de bienes para
aquellos hijos más necesitados. Pero en estos casos la distribución de los bienes entre
los hijos por parte de los padres debe ser la más equitativa posible, exigiendo la misma
participación en la herencia de todos los hijos, exceptuando siempre aquellos
comportamientos negativos para con los padres o el entorno familiar.
10 ARISTÓTELES, Política, I, 2.
11
Cfr. PAYA MARTÍNEZ, i., La actividad económica: sus implicaciones éticas y sus conexiones con la teoría de la justicia, Tesis Doctoral inédita, Murcia, l997, p. 294 y ss.12 Cfr. WEBER, M., Economía y Sociedad, F.C.E, 1979, p. 291.
13 Cfr. MESSNER J., Etica social, política y económica a la luz del Derecho Natural, RIALP, l967, Madrid, p. 605.
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