La gastronomía como elemento narrativo - Vinos, cócteles y limonadas...

3 - Vinos, cócteles y limonadas...

Artículo creado por Barbara Fraticelli. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/gastrono.html
08 de Septiembre de 2006

Dejemos a un lado, de momento, toda la riqueza de platos y recetas tradicionales y dediquémonos ahora a saborear los vinos y los cócteles que a continuación se describen...

“Requiem” se abre con el narrador totalmente vencido por el calor asfixiante que se respira en Lisboa en un domingo de julio y que, antes de realizar las visitas por las que ha dejado su retiro en una finca del Alentejo, busca un sitio donde poder comprar una botella de champagne fresco (que a lo largo de la narración se irá calentando conforme vayan pasando las horas). Lo encuentra por fin en “A Brasileira”, donde el encargado le aconseja la compra de un Laurent-Perrier, frente a un Veuve Cliquot, que parece “un pochettino acido” (p.25). Más adelante, aprendemos de boca del Señor Casimiro que el sarrabulho casa a la perfección con un vino del Bajo Alentejo llamado Reguengos con el que, medio en broma, Tadeus y el narrador intentan emborrachar a la Señora Casimira. La parte inicial del quinto capítulo está por completo dedicada a las disquisiciones del Barman del Museu de Arte Antiga, auténtico artista, según él, de los cócteles alcohólicos, que se queja con el protagonista por el inexistente interés de los portugueses por sus creaciones. Al nombrar toda una serie de bebidas de complicada realización, el Barman admite su debilidad por los extranjeros, como ingleses y franceses, porque en sus años de estancia en París como emigrante se ha dado cuenta de la rica cultura en materia de licores y cócteles que hay fuera de Portugal; llega incluso a intentar convencer al narrador para que, en vez de un insulso Sumol de piña, se incline por una bebida más interesante. Por primera vez, Tabucchi inserta en el capítulo una receta de cóctel, el “Janelas Verdes” (del nombre popular que recibe el museo), que consiste en:

tre quarti di vodka, un quarto di succo di limone e un cucchiaino di sciroppo di menta piperita, si mette il tutto nello shaker con tre cubetti di ghiaccio...” (p.71);

la hierbabuena sirve para darle el color verde indispensable para que se pueda llamar de las Janelas Verdes.

La bebida típicamente portuguesa más famosa en el mundo es el vino de Porto. Se trata de vino tinto, producido en la ribera del Duero (Douro), al que se mezcla brandy y que tiene un elevado contenido de azúcar. En la Casa do Alentejo, el protagonista es invitado, como premio por una apuesta, a una copa de un Porto del 52, y Tabucchi dedica al ritual de la apertura de la botella, tan celosamente custodiada hasta entonces, una página entera (p.102):

Era un Porto magnifico, appena asprigno e con un aroma intenso.

... y con un Porto tan magnífico merece la pena volver a llenar la copa varias veces.

Fernando Pessoa en persona (o, al menos, eso se intuye del texto), antes de pedir la cena en el café de Alcântara, quiere ver la carta de los vinos, y al final se decanta por un Colares Chita, un vino blanco producido en la zona noroeste de Lisboa y de baja gradación. Nos hace saber también que en 1923 el mismo vino ganó una medalla de oro en Rio de Janeiro, cuando Pessoa vivía en el barrio lisboeta de Campo de Ourique.

En “Sostiene Pereira” la situación de calor agobiante en la ciudad hace necesarias continuas referencias a las bebidas consumidas por los varios personajes, en especial por Pereira. Él tiene una verdadera obsesión por las limonadas, a ser posible compuestas por medio vaso de azúcar y medio de limonada, y se habla de ello a lo largo de toda la narración, hasta el final. En muy raras ocasiones, el viejo periodista prefiere tomar algo diferente, como es el caso del restaurante del Rossio, donde bebe vino blanco, o de un encuentro con Marta, en el que decide inclinarse por un Porto seco. Las estrictas órdenes del doctor Cardoso, sin embargo, le obligan a desterrar casi por completo las limonadas, a favor de agua mineral con gas.

Monteiro Rossi, en las contadas ocasiones en que le vemos en un local público, siempre toma una cerveza, una bebida típicamente fresca y joven, mientras que su compañera Marta prefiere normalmente un buen vino o un Porto.

La primera alusión al vinho verde, delicioso producto de las zonas al norte de Oporto, vino joven de aguja, la encontramos en el famoso almuerzo de Firmino y el abogado en “La testa perduta...”: se trata de un “Alvarinho” no comercializado, que sirve muy bien de aperitivo, antes de tan copiosa comida (callos y bacalao).

Otra bebida que tiene su peculiar función en la trama es el champagne. Cuando Firmino necesita ir al local llamado el “Puccini’s Butterfly” para investigar sobre las actividades poco lícitas del Grillo Verde, lo único que se le ocurre pedir, dada también la escasez de disponibilidad económica, es una copa de champagne; pero lo que bebe le parece tremendo, y, gracias a otro cliente del sitio, entiende que esto le pasa por no haber pedido una botella entera y cerrada (p.158). Justo antes del proceso que debería demostrar la culpabilidad del Grillo Verde en relación al asesinato del joven Damasceno Monteiro, Firmino se quiere despedir del abogado que le ha ayudado en las investigaciones con una buena botella de champagne, y propone brindar por el éxito del proceso.

Para terminar esta sección dedicada a los placeres del paladar, es conveniente hacer una pequeña referencia a una costumbre que Tabucchi reivindica con pasión desde sus páginas: el puro. Según las palabras de varias de sus criaturas literarias, es un complemento indispensable para hacer completo el placer que constituye una buena comida. De hecho, el amuerzo a base de sarrabulho de “Requiem” termina con un buen puro (p.46); uno de los poquísimos placeres que todavía se puede permitir Pereira, después del régimen impuesto por el doctor, es un buen puro (p.114); y el abogado Fernando de Mello Sequeira, llamado Loton, en todas las escenas donde aparece tiene entre los dedos un puro español (a falta de los Habana, que recuerda con nostalgia), tanto encendido como apagado, como en el caso del proceso final.

1 opinión

Antigastronomico

Lo importante esta en italiano que no domino y la lectura se hace incomoda

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Artículo de Barbara Fraticelli. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/gastrono.html CopyLeft
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