



La idea panteísta que el cielo era una bóveda sujeta por divinas manos invisibles, y siempre con el riesgo que un día se derrumbara sobre la población humana es común tambien entre los pueblos de la civilización mesoamericana.
“Para los nahuas, el universo era un gran disco solar rodeado por aguas que se extendía hasta las cuatro esquinas (rumbos) del mundo. En cada esquina había un árbol y un dios que sostenía el cielo como columnas místicas, y cada uno de los rumbos se relacionaba con varios símbolos, además de un signo calendario y un color. Del punto central, al que tambien se le llama el ombligo del mundo, surge otro árbol o eje que atraviesa el plano terrestre desde el cielo hasta el inframundo” (Torres, 1999:147).
Sin embargo mientras que para occidente las orientaciones se basan en puntos cardinales, para los nahuas estos rumbos comienzan la orientación por el punto donde sale el sol, que a su vez es inicio del día y a partir del cual se iban distribuyendo el resto de los rumbos:
1. Tlauchcampa o tonatiuhixco, que quiere decir “por donde sale el sol” o “la cara del sol”. Aquí también se hallaba el paraíso del dios de la lluvia Tlaloc. Los nahuas también asocian este rumbo con un sitio nombrado Tlillan Tlapallan, donde se cree que Quetzalcóatl se había refugiado después de sus experiencias de Tula. El color asociado a este lugar es rojo y el signo es ácatl (caña). Este rumbo equivaldría al este. (Torres, 71).
2. Mictlampa que significa el lugar de la muerte. Está asociado con el color negro y el signo técpatl (pedernal) y iguala al norte. (Torre, 126).
3. Cihuatlampa cuyo significado es “lugar de las mujeres”. Está relacionado con el signo calli (casa), el color blanco y el oeste. (Torre, 127).
4. Huitzalco, que quiere decir “lugar de las espinas” u Opachpa Tonatiuh “izquierda del sol”. Este rumbo también se relaciona con la muerte, pero es porque el sol no iba allí. Geográficamente era relacionado con el calor. Su color es azul y el signo es tochtli (conejo). Equivale al sur. (Torre, 160).
5. La superficie terrestre según López Austin (1988, 171) se manifiesta de la siguiente manera:
Se encuentra rodeada por el anillo de las aguas marinas.
Sus cuadrantes son:
a. EL ESTE, que tiene el color rojo y el símbolo de la caña,
b. EL NORTE, pintado en color negro y con el símbolo del pedernal.
c. EL OESTE en color blanco y con el símbolo de la casa y
d. EL SUR, que tiene el color azul y el símbolo del conejo.
En el centro está el ombligo del mundo, la piedra preciosa verde, habitada por el Dios del Fuego. (López Austin, 1988:171)
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