Abraham H. Maslow, creador de la psicología humanista y eminente psicólogo de este siglo, nos expone las características de la propia autorrealización según su sistema.
Parte de la idea de que el hombre tiene una serie de necesidades básicas y metanecesidades (Pirámide de Maslow), que motivan sus comportamientos, y por tanto, según las que prevalezcan, así será la conducta, valores y realización de la persona.
Éstas van desde el alimento, la seguridad, el afecto, el respeto y la autoestima, hasta la autorrealización. Nos explica que muchas personas, al cubrir sólo las necesidades inferiores, de supervivencia y afecto, no se realizan plenamente, y de ahí derivan todo tipo de problemas que resume en la palabra enfermedad, puesto que para Maslow la salud es pleno desarrollo personal, y la enfermedad, desequilibro o déficit en el mismo.
Maslow afirma que no sólo necesitamos vitaminas y minerales para nuestra salud, sino que otros aspectos del hombre necesitan sus vitaminas para su desarrollo pleno, como la vivencia y práctica de valores éticos que actualicen y desarrollen nuestra naturaleza interior, cultivándola. Eso sí, considera que se requiere disciplina para revelar o actualizar nuestra naturaleza interior. En todo este proceso no descarta circunstancias difíciles, frustraciones, privaciones, dolor, que harán aflorar fuerzas dormidas o sencillamente seguridad y fuerza interior si las resolvemos y enfrentamos con valor. Quien no ha resistido o superado la adversidad, sigue dudando de su propia capacidad de hacerlo, nos dice. Además de una buena alimentación para el cuerpo físico, y una vida afectiva sana para nuestra psique, necesitamos darle medios de expresión a nuestra naturaleza superior para que actúe como principio rector de nuestra vida. Si se niega o intenta abolir este núcleo esencial, la persona enfermará. Para el autor la enfermedad no sólo es física, sino psicológica, mental, del alma. Maslow afirma que la carencia de valores humanos como guías y motivadores de la conducta da como resultado enfermedades o metapatologías que son disminuciones de lo humano. Ejemplo de algunas de ellas serían la pérdida del entusiasmo por la vida, el sin sentido, el aborrecimiento, la indiferencia, la apatía, el fatalismo, el vacío existencial. La desacralización de la vida, la aridez, la ineficacia, sensación de ser inútil, la desesperación, las dudas fundamentales, la angustia, el cinismo, futilidad, la destructividad, etc.