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En este “autoportrait” se proyecta lo visible y lo no visible, lo que se desconoce pero que forma parte del ser. El hueco que hay en el centro añade una dimensión de profundidad y problematiza los límites definitorios del “yo”, del ser y su referencialidad carnal. Ese hueco puede retratar también el estado de violencia en el que vivimos, no sólo en el País Vasco debido a los ataques terroristas de ETA sino también a los distintos grados de erosión interna, de agresión social que sufrimos cada día en el espacio urbano. Ese hueco expone una parte rota de ese cuerpo, (de manera análoga pensamos en esas vocales caníbales). Por extensión esa piel del poema es también España representada geográficamente como la vieja piel de un toro. Este autorretrato individual o colectivo, concreto u abstracto, presenta el ser como problema, España en sus distintas identidades, España en su pasado cultural y su presente. Temática esta muy común a principios del siglo veinte con los escritores de la llamada generación del 98 y que sigue vigente hoy en día. Se trata de un poema que compromete cualquier visión unívoca y referencial de un cuerpo ya sea individual o colectivo y de un lenguaje ya sea el fotográfico, lingüístico, visual o pictórico.
En la revista Hermes (2000) hay una serie de poemas visuales y discursivos de Angela Serna que también merece la pena nombrar, como el poema sin título en forma de árbol con ramas y hojas formadas por letras y cuyas raíces contienen la palabra Angela:

Revista Hermes (pg 79).
En este poema de carácter orgánico, Angela parece evocar la experiencia creacionista de Huidobro en el sentido de que va más allá de la experiencia tradicional de contar y cantar un árbol. Angela ha creado un árbol. Un árbol que es una representación poético-visual del yo. Uno de los primeros efectos visuales de este poema es el contraste entre la parte inferior de la raíz en la que se asienta el yo de “Angela” y la parte superior de las hojas y ramas movibles representadas por letras sueltas colgando que pueden leerse como las circunstancias ambientales que rodean al yo. En esas letras que son palabras y versos en potencia Angela está ofreciendo no sólo un poema sino muchos posibles poemas. La raíz del árbol opera como una sinécdoque del ser proyectando una parte de la identidad “Angela”. Se trata de la representación de una identidad que se va acomodando a las circunstancias externas.
En este poema vemos de nuevo cómo el pensamiento visual va íntimamente conectado al pensamiento verbal. Se constituye así un proceso poético complejo que para ser estudiado en su totalidad exige tener en cuenta el entrelazamiento de ambos modos de percepción y producción. La poeta pone de relieve cómo el lenguaje y los objetos forman un todo indivisible cargado de múltiples connotaciones. También se relativiza la percepción de lo representado. Se trata de un poema abierto, y dispuesto a ser leído y visto desde múltiples perspectivas.
Uno de los libros más recientes de Angela Serna es Alfahar (voz de origen árabe). Sale publicado en la serie Pliegos de la visión N. 5. Este librito presenta 24 poemas visuales algunos de los cuales Angela ha dedicado a diferentes poetas: “poemes civils” a Joan Brossa, “arte de marear” a Jon Juaristi, “habitaciones separadas” a Luis García Montero, “a f. boso” a Felipe Boso, o “Un planeta llamado Lorca” a García Lorca. También existen poemas dedicados a los medios de comunicación de nuestro tiempo como “@rrob@d@” y otros poemas como “La última cruzada” o “tiempo de paz” muy variados en técnicas y estilo pero que comparten el protagonismo de un mismo espacio geométrico y simbólico, la cruz.

“La última cruzada”. Alfahar (pg.04) 2001
“La última cruzada” evoca referentes histórico-religiosos que coexisten con los referentes culturales contemporáneos representados por el ícono de la manzana (Mcintosh), manzana que a su vez asociada a la palabra tentación en forma de cruz evoca uno de los discursos fundacionales en Occidente, la historia del pecado original. Y bajo este simbolismo subyacen implicaciones discursivas de gran importancia como el tema de la representación de la mujer haciéndonos reflexionar acerca del mito construido en torno a Eva, representada en las Sagradas Escrituras como mujer-culpable por haber comido de la manzana prohibida. Por otra parte, la disposición del poema en cruz también hace referencia a los primeros poemas religiosos figurativos medievales, que usaban el ícono de la cruz como mensaje principal del poema.4 El tema del pecado original, coexiste con el tema del mundo informático. Ambos discursos están representados y fusionados bajo el ícono de la manzana que es la fruta de la tentación, en otras palabras, la manzana en este poema es el espacio simbólico central y sincrético en el que ambos discursos operan compartiendo nuevos códigos de información y por lo tanto de poder. Hoy, con Angela, podemos decir que la informática es “la última cruzada” de nuestra cultura de masas.
Este poema visual es un palimpsesto de escrituras5 en el tiempo y en el espacio. Es un poema que reescribe gráficamente los grandes discursos e imperios de la historia de occidente desde el cristianismo de los primeros siglos hasta el mundo de la tecnología informática del siglo XX. En la exitosa e insólita interrelación de íconos y discursos Angela ha logrado un texto de gran calidad visual y semántica. En dos íconos transcendentales como son la cruz y la manzana la poeta evoca a dos de los grandes poderes e imperios de la historia de occidente, el religioso (pasado) y el informático (presente). En un poema aparentemente tan sencillo Angela ha logrado una total revolución semántica y poético-visual. En este inmejorable poema visual la poeta ha sintetizado simbólicamente no sólo la historia cristiana en Occidente sino también la historia de la poesía visual en Europa evocando los primeros poemas gráficos griegos y romanos, poemas caligráficos como los carmina figurata, poemas alfabéticos, la poesía figurativa medieval y posterior. Este poema ofrece tantas posibles lecturas que puede ser el eje en torno al cual escribir todo un estudio.

“@rrob@d@”. Alfahar (pg. 05) 2001
En torno al mismo tema del encuentro o cruce de caminos entre diferentes culturas y lenguajes a través de los cuales nos expresamos y vemos el mundo, Angela nos ofrece aquí “@rrob@d@” un poema visual que explota concretamente el símbolo o ícono de la arroba como llave de entrada al mundo “epistolar” actual, el correo electrónico. Este mensaje se ve reforzado en el título que expresa la sustitución del viejo modo de escritura manual y unilateral por un nuevo modo más complejo e inclusivo. La relación entre la “a” robada y la “arroba” es de sustitución. La vieja “a” escrita a mano ha sido “robada” por la “arroba”. En otras palabras, podemos decir que el nuevo medio, la informática se está “robando” la vieja tradición de escribir a mano. Este es un poema visual bastante gráfico en el que aparece de nuevo el símbolo de la cruz como la nueva fe (creencia a ciegas, algo que no se duda) de nuestros tiempos y el ícono central del candado que opera como clave de un nuevo lenguaje y de unos nuevos parámetros espaciotemporales. El motivo de la arroba es un motivo frecuente en los poetas visuales pues refleja un momento de crisis (en el sentido etimológico de la palabra) en la cultura contemporánea donde se está dando una sustitución de medios, o de cambio del lápiz y papel al uso de teclas y pantalla donde el mensaje llega inmediatamente al receptor. Algunos poetas españoles que usan este motivo son Francisco Rodrigo, Juan Ricardo Montaña y Antoni Albalat. La “arroba” funciona, entre otras cosas, como un tropo gráfico de reflexión en torno a las nuevas formas de comunicación en contraste con las antiguas que exigían medios físicos y tiempo.
Este nuevo ámbito informático existe en unas coordenadas espacio-temporales diferentes a las tradicionales lo cual nos hace pensar en los grandes estudiosos de la comunicación de masas, como McLuhan, o el teórico de la oralidad Walter Ong, o Neil Postman quienes creían que si cambiamos el medio cambiamos el mensaje y yendo un paso más allá nos hallamos ante el arte multimedia, donde los hipertextos son un lugar común de muchos artistas contemporáneos. En este nuevo medio de comunicación, --participando de ideas deconstruccionistas de filósofos de la talla de J. Derrida en libros ya clásicos como Of Grammatology (1976) y otros -- se manifiesta que la escritura no tiene por qué regirse en torno a la idea de un centro único, lineal y jerárquico sino que se puede adaptar muy bien a las nuevas tecnologías donde la noción de texto es sustituida por la de hipertexto para representar las múltiples relaciones entre el objeto textual, el arte y sus referentes. La naturaleza de la escritura en este nuevo contexto -informático-- nos permite hablar de un nuevo paradigma de relaciones más inmediatas entre lenguajes diversos que incluyen información de todo tipo (visual, sonora, animada, etc).
Otra poeta de talla excepcional es Julia Otxoa (San Sebastián, Guipúzcoa, 1953). Julia es una autora vasca multifacética. Es poeta y narradora y colabora habitualmente en diversos periódicos españoles como La Vanguardia, o el Diario Vasco y en revistas literarias como Leer, Turia, Rosa Cúbica, Barcarola, Zurgai, Cármenes, y Texturas. Además de su labor como escritora, su creación se extiende al campo de la ilustración infantil, al de las artes plásticas, y al de la poesía experimental que es el género que voy a estudiar aquí. Julia ha realizado diversas exposiciones en el terreno de las artes plásticas y visuales y tiene un gran número de publicaciones. Algunos de sus libros de poesía son Composición entre la luz y la sombra (Gonfer, San Sebastián, 1978), Luz del aire, en colaboración con el escultor Ricardo Ugarte (Edarcón, Madrid, 1982), Cuaderno de Bitácora (Premio Ayuntamiento de Pasajes, Guipúzcoa, 1985), Antología poética (Baroja, San Sebastián, 1988), Centauro (Torremozas, Madrid, 1989) L'etá dei barbari (La edad de los bárbaros) (Quaderni Della Valle, Italia, 1997). Su obra poética ha sido incluida en diversas publicaciones: Antología Poética Vasca (Vosa, Madrid, 1987), La luz inextinguible. Ensayos sobre Literatura Vasca actual (Juan José Lanz, Siglo XXI Editores, Madrid, 1993), Antología della Poesia Basca Contemporánea (Emilio Coco, Crocetti Editore, Milán, 1994), Poesía Vasca (Revista Litoral, Málaga, 1995), Ellas tienen la palabra (Noni Benegas y Jesús Munarriz, Hiperión, Madrid, 1997), Mosaico Ibérico. Ensayos sobre poesía y diversidad (Joana Sabadell Nieto, Júcar, Gijón-Madrid, 1999).
La obra visual de Julia Otxoa discurre en paralelo a su obra discursiva. Hay en su obra poética ciertos temas recurrentes que trabaja tanto en la poesía discursiva como en su poesía visual. Algunos de estos temas hablan de la problemática de la identidad nacional, de la violencia, de la opresión, etc. Pero Julia también se preocupa por crear una nueva poesía en la que priman los objetos y el lenguaje tipográfico. En sus poemas visuales las letras adquieren un carácter corporal y se cargan de una fuerza expresiva cuyas dimensiones semánticas superan los canales habituales de recepción de un poema. Entramos en un cosmos simbólico en el que el espacio se vuelve más funcional que en la poesía discursiva. Y la sintaxis espacial creada se nutre de la representación de los objetos cotidianos en relación con el cuerpo de las letras. Para ello Julia emplea técnicas de fotomontaje, collage, y del uso no secuencial de la tipografía. En esta peculiar coexistencia de elementos de distinto contexto, la poeta desafía el sistema de recepción convencional que busca un mensaje a través de un único lenguaje y exige del receptor un alto grado de complicidad ante un nuevo sistema de expresión poética que da prioridad a las relaciones entre textura, espacio, diseño, objetos y letras. Desde esta perspectiva los poemas visuales de Julia ofrecen cierto diálogo con el espacialismo de un Pierre Garnier por ejemplo. Como en el caso de muchos otros poetas visuales, Julia es consciente de los efectos poéticos de la estética publicitaria sabiendo concentrar múltiples sentidos en unas formas visuales en las que se usa un mínimo espacio.

“Lenguaje”
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