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La poesía visual de Ángela Serna y de Julia Otxoa - Compromisos estéticos de la poesía visual (III)

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CopyLeft Artículo de Laura López Fernández - 07 de Septiembre de 2006
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3. Compromisos estéticos de la poesía visual (III)

Al igual que Angela Serna, Julia trabaja con los elementos mínimos constitutivos del lenguaje verbal, es decir, con las letras, y especialmente con las vocales. En este poema -guiados por el título-- la “A” simboliza la entrada en el mundo del lenguaje, de los sentidos y de la conceptualización de la realidad vivida vista o imaginada. La “A” simboliza una apertura a nuevas dimensiones creativas, y la aceptación y confabulación de una presencia que se convierte en objeto mágico, disponible a significar desde una gran variedad de códigos. Un rasgo peculiar de este poema es la coexistencia de varios códigos de representación, --las letras del alfabeto y la fotografía del insecto-. Este es un procedimiento que practican otros poetas como Antoni Albalat en el Llibre dels grills (1997), en el Llibre de voliaines (1999) y en Els peus de la boira (2001). Por ejemplo el poema “A capitular” de Albalat en Els peus de la boira propone hablar del lenguaje desde el mundo de los insectos. En este poema la letra “a” se representa en virtud de dos caracoles y una hormiga. En el poema de Julia se presentan ambos mundos, en la parte superior una tipografía convencional de la letra “A” mayúscula y en la parte inferior una fotografía de un insecto en disposición horizontal. Tenemos en un mismo poema la asociación de dos elementos diferentes que traducen de distinto modo información. El extrañamiento que aquí se produce es el de situar en un mismo poema una copia fotográfica de un insecto y la letra “A” como entrada en el lenguaje verbal. Al receptor no le queda otra opción que asociar ambos sistemas de signos que en otros contextos tienen su propia vida pero en este poema se entrelazan y nos hacen reflexionar más allá de las convenciones estructuralistas acerca de las posibilidades comunicativas del lenguaje.

Sin duda alguna el uso experimental de la tipografía es un topos común en los poemas visuales contemporáneos. El hecho de tener acceso directo en la producción de la tipografía confiere un mayor grado de libertad personal al autor y a su vez hace que el receptor sea más consciente de los múltiples efectos estéticos que se encierran en el arte de la tipografía. Por otra parte, hay tal simbología y riqueza expresiva en los poemas tipográficos que cada poema produce tonalidades y matices únicos. Podemos decir que el lenguaje tipográfico en nuestro mundo tecnológico restituye o evoca el antiguo arte manual de los códices escritos a mano, tanto en Oriente como en Occidente. Algunos poetas españoles que usan la tipografía como tema en su poesía visual son el valenciano Pere Avilés en “Eclipse” y “Ciclo lunar”, J. Seafree en “Las clases sociales”, Raúl Gálvez, Joaquín Gómez , Xavier Forés, Ferrán Costa, María Gallah, J. M. Calleja, Nieves Salvador, ,Gustavo Vega “A”, Adolfo Vargas Blanco, Antoni Albalat, etc.


“Lenguaje 2”

En “Lenguaje 2” nos hallamos ante un poema dispuesto verticalmente y constituido por la yuxtaposición de tres partes que se han descontextualizado (columna, rinoceronte, letras) y que convergen en un espacio dedicado a reflexionar sobre el tema del lenguaje. En esta composición la técnica del fotomontaje y de la perspectiva se subordina a propósitos lírico reflexivos sugiriendo una comunicación directa con los objetos y con las formas geométricas que de por sí constituyen un lenguaje. En la parte superior se halla la serie vertical de letras ordenadas alfabéticamente la cual impone un grado de automatismo y falta de creatividad que está reforzada por la base y columna negra del poema. Visto desde abajo, esta base negra sobre la que se apoya el rinoceronte “vestido” que a su vez sostiene al lenguaje da prioridad a las categorías de masa, volumen y gravedad. Como ocurría con ciertas técnicas de repetición usadas en movimientos precedentes tales como el concretismo (pienso por ejemplo en el “Poema semiótico-visual” de Luiz Angelo Pinto de 1964) el dadaísmo (“Poemas fonéticos” de Kurt Schwitters) o el letrismo (“Douze manières d’illustrer la polythanasie esthétique de l’hypergraphie” 1969-1971) en el poema “Lenguaje 2” la repetición de ciertas letras y elementos (verticalidad) forma un ritmo particular que comparten los distintos bloques del poema generando una gran simetría entre el lenguaje matemático, el sonoro y el escultórico con sus efectos de volumen, solidez y carga semántica y expresiva. Los diferentes lenguajes artísticos y objetos del poema se hallan transcodificados formando un poema objetual complejo.


“La soledad del poeta”

Otro poema igualmente representativo de la temática visual de Julia es el metapoema “La soledad del poeta”. En él se hace patente a primera vista la dificultad del proceso creativo. El artista se halla ante una página en blanco que espera ser escrita. El poeta se enfrenta al vacío y al silencio de la página en blanco. La ausencia de letras no es en sí una ausencia sino una presencia de totalidad indefinible que la autora ha incluido en el poema. Pero en todo proceso creativo hay siempre una lucha de selección, hay cierta sumisión y esclavitud por parte del poeta y finalmente el objeto poemático adquiere vida independiente. En este caso el poema habla en el silencio previo a la configuración de sí mismo. La poeta se ha retrotraído hacia un grado cero de la escritura concentrándose en la representación del estado mental creativo. Se ha poetizado la gestación de un poema. El vacío no existe desde el momento en que hay cierta energía canalizada, y en este caso es la configuración de un poema. El vacío poemático de esta página sugiere la necesidad de cierta disposición mental, de cierta quietud previa a la creación. El lápiz finalmente transmutará selecciones de ese cosmos no verbal en un lenguaje codificado. Pero en este poema el proceso previo es el que importa y es el que se ha elegido como tema del poema en sí. En este poema, dedicado al momento de gestación de un poema, el espacio se subordina a la categoría temporal, a diferencia de la mayoría de otros poemas de Julia que semantizan lo espacial y espacializan el tiempo.


“Piedad Férrea”

El título del poema visual “Piedad Férrea” sorprende al lector en su oxímoron pues alude al mundo religioso y de los sentimientos en el término “Piedad” pero evoca la frialdad del mundo industrial en el término “Férrea”. Se trata de un poema escultórico, en el que se asocian dos herramientas caseras, de hierro y de metal, una llave inglesa y un sacacorchos. Estos dos objetos están descontextualizados y forman un cuerpo escultórico que comunica en sus formas (vertical -el sacacorchos- y horizontal -la llave inglesa-) una gran variedad de ideas. “Piedad Férrea” y el poema siguiente “Homenaje a Brossa” son poemas dedicados al lenguaje de la escultura. Son poemas espaciales constituidos por figuras objetuales en las que priman las relaciones entre los contornos, la masa y el volumen. Por otra parte también las figuras del poema se apropian de características lingüísticas como por ejemplo en “Piedad férrea” se sugiere la representación de la letra “A” y en “Homenaje a Brossa” la pinza representa directamente una “A”. El lenguaje se ha funcionalizado de nuevo pero directamente desde el cuerpo de los objetos.


“Homenaje a Brossa”

Estos dos poemas-objeto basados en la misma disposición geométrica, presentan y representan el mundo cotidiano de las cosas y del lenguaje. Como sabemos Joan Brossa y otros poetas de la talla de Brossa como Guillem Viladot, por ejemplo, han trabajado intensamente con los objetos encontrados (“l’objet trouvé”) descontextualizando su valor funcional primario y convirtiéndolos en objetos estéticos y de lenguaje. El oxímoron del título y la figura triangular de la parte superior evoca en cierto grado la poesía ascético mística. Las implicaciones de la geometría del triángulo son múltiples. En un sentido evoca la simbología religioso-cristiana de la trinidad. Su posición superior en el poema sugiere la propia estructuración jerárquico lineal del lenguaje verbal. Pero por otra parte los objetos se convierten en elementos de comunicación que adquieren una gran importancia visual y semiótica. No hay distanciamiento sino fusión entre el lenguaje y las cosas. Ideas y objetos forman parte de un pensamiento verbo-visual indisoluble. La identificación de los objetos y su nominación están estrechamente entremezcladas. Hay que tener en cuenta que la recepción de las formas geométricas en estos poemas sugiere la idea de que el objeto perceptivo es una unidad socialmente construida. Vemos lo que estamos acostumbrados y educados a ver. El extrañamiento que se produce en este tipo de poemas es precisamente el de descontextualizar la mera funcionalidad y cotidianeidad mental a la que estamos acostumbrados a ver y leer el mundo con el objetivo de expandir nuestras tendencias perceptivas habituales. La genialidad de Joan Brossa fue precisamente expandir la conciencia del lenguaje poético desmitificando los cánones oficiales de lo que se pensaba tenía que ser poesía y desafiando al receptor con sus juegos de palabras, con sus objetos encontrados y su calidad poético-plástica.

En este breve acercamiento a la poesía visual de Angela Serna y de Julia Otxoa he querido destacar el compromiso estético en el que ambas poetas están inmersas y cómo desde distintos ángulos y perspectivas abogan por un arte que desafía la percepción habitual de los objetos pero también del lenguaje verbal y en definitiva del lenguaje poético. Tanto Julia como Angela recuperan la vieja tradición de las vanguardias trabajando una y otra vez sobre la relación poesía y vida, defendiendo la poesía en su grado de mayor libertad. Valga a este respecto una meditación poética de Julia en Al calor de un lápiz: 6

Un poema no es un trozo de madera, no tiene
por qué plegarse a medir 7 X 3 centímetros sobre
el folio. Hay magníficos poemas de una sola línea,
de una sola palabra o de ninguna, como la imagen
de un niño en medio de la tormenta junto a la
de pan bendito a sus crecidas aguas para
calmarlas.

En sus poemas visuales, Julia Otxoa y Angela Serna continúan expandiendo, de manera iconoclasta y muy personal, los valores estéticos de lo que es poesía al tiempo que reflexionan sobre aspectos críticos de nuestro tiempo como las voces marginales y el tema de la identidad. En su poesía están creando una trayectoria comprometida con el ambiente cultural que estamos viviendo ofreciéndonos un arte lúdico, rebelde, crítico y callado al mismo tiempo.

Autor y licencia de 'La poesía visual de Ángela Serna y de Julia Otxoa - Compromisos estéticos de la poesía visual (III)'
Laura López Fernández Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero20/serna.html CopyLeft
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