La promoción de la lectura en la sala de pediatría del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología de Cuba - Método positivo-ilustrativo
30 de Diciembre de 2005
Edición, Escritura
Se emplea para dar a conocer a los lectores los valores positivos de los autores que se presentan. Se aplica con jóvenes.
Se deben considerar los vínculos entre el contenido de las obras que se promocionan y la práctica social, así como el intercambio de opiniones entre los participantes.
Se implementa mediante charlas sobre libros, lecturas comentadas, narraciones y encuentros con escritores.
Su objetivo principal es influir en el carácter y contenido de la lectura, sus propósitos particulares: contribuir a que el lector establezca relaciones entre el contenido de lo leído y con ideas que sugieren las obras que se presentan.
Debido a las posibilidades que ofrece para una mayor participación del lector y el futuro lector en las actividades que fomentan la lectura y la interacción con los libros se decidió utilizar el método crítico-analítico, aunque puede relacionarse con otros.
Dicho método utilizado, a partir de diferentes técnicas para la promoción de la lectura, permite incentivar la atención y el interés del niño no sólo por los libros y el conocimiento que puedan adquirir sobre estos, sino también por la vida, que constituye un reto para ellos.
Para su aplicación, se acude a actores de teatro, narradores orales, dibujos animados, títeres, juegos didácticos, como herramientas para ejercer una efectiva acción sobre los niños e incluso sobre los adultos. No cabe duda, por tanto, que por medio de esta vía es posible alcanzar resultados muy positivos en el plano pedagógico, cultural, docente, educacional, a favor de la promoción de la lectura y de la animación cultural, como parte de las tareas acometidas para la masificación de la lectura y, en este caso en particular, para elevar su calidad de vida.
En este sentido, es válido aclarar que el punto de partida de todas las actividades a realizar, son las obras infantiles que se emplearán para su desarrollo en sus diferentes versiones y adaptaciones. Ellas se utilizarán como nexo para reforzar la relación entre adultos y niños. Nada de esto cobra sentido si no se logra motivar a ambos con actividades atractivas y dinámicas que los separen de su dolorosa rutina.
La motivación por la lectura se representa con la expresión: "gusto por la lectura", utilizada por lectores y no lectores. Está muy relacionada con la búsqueda de lo nuevo e involucra curiosidad y apertura a los nuevos conocimientos e informaciones. En este caso, la motivación se encuentra relacionada estrechamente con el tipo de libro consumido. Otra gran motivación por la lectura es el desarrollo del texto y la argumentación del libro. Si existe motivación y el lector se siente atraído, la lectura estará asegurada.
Una de las formas para lograrlo es la lectura en voz alta como instrumento para la motivación de la lectura.
Si los niños están en edades preescolares, se recomienda la selección de libros ilustrados con animales, con textos que rimen o tengan un ritmo y abundantes repeticiones. Se lee deslizando el dedo índice por debajo de las palabras. Primero se lee solo, luego con los niños y finalmente, se les pide que lean solos. Esta es una forma de estimular su memoria y ampliar su vocabulario mientras experimentan anticipadamente el placer que un día les producirá saber leer. Esto es difícil de realizar en el caso de grupos con edades o grados de escolaridad distintos, como suelen ser en la sala. 3
La lectura en alta voz debe ser un espacio de emociones, risas y excitación. Puede provocar a jugar y entonces se verá que el suelo es el mejor lugar para practicarla. Cuando los chicos lo hacen bien, usted tiene que decir alto, repetida y alegremente: ¡Bien! o ¡Sí! porque el niño gusta del juego cuando está seguro de que lo hace bien.
Es necesario despojarse de todo pensamiento que pueda constituir un lastre para disfrutar de la relación armónica libro-niño-adulto. Es sobre estos cimientos, que forman los ratos de retozo literario, que luego el maestro edificará los conocimientos con más facilidad y solidez.
En materia de lectura, los problemas son difíciles de remediar pero son fáciles de prevenir. Si se conversa con los niños con cierta profundidad desde antes de los tres años, podrá observarse que cuanto más conversación e intercambio se produzca, más brillante será su pensamiento. Cada palabra es un bloque con el que los propios niños realizarán construcciones insospechadas, más reconfortantes que las que logran con los juguetes de construcción y, por cierto, mucho más duraderas.
Debe aprovecharse la lectura en voz alta para entablar una conversación rica con los hijos y estimular sus respuestas, aunque éstas tan solo puedan ser a nivel de: sonidos, gestos o palabras sueltas, es darles la oportunidad de participar, la que más tarde será una de sus virtudes como ciudadanos. Esto ofrece mucho provecho en caso de niños enfermos que se muestran por lo general más inhibidos.
Hoy más que nunca, la lectura corre el riesgo de ser vista por los niños como una imposición más de los padres y profesores. Y para evitar esto, se debe:4
Como toda actividad, la lectura requiere constancia para convertirse en hábito. Nunca se debe obligar a leer, pero sí se puede (y debe) convertir en un hecho cotidiano. La clave radica en que llegue a formar parte del tiempo de ocio, como ver la televisión o jugar. En edades muy tempranas, serán el padre y la madre los que directamente realicen esta función. Con el tiempo, el espacio dedicado a la lectura se ampliará, y serán los propios niños quienes decidan cuánto, cuándo y dónde van a leer. De ahí, la importancia de involucrar a los padres en la promoción. En ellos, se debe crear este hábito que conduce a mejorar sus relaciones comunicativas con el hijo y a alegrarle su niñez al tiempo que lo instruye.
Aunque no se trata de juguetes, los libros, tanto los propios como los ajenos, deben estar accesibles. Es necesario quitarles ese estatus de objeto importante y que sólo adornan los libreros. Es más, se han de potenciar las bibliotecas propias desde que nacen, porque un libro, después de leerse, traspasa el umbral de lo meramente material. Por ello, aunque están en la biblioteca; que es su lugar, hay que desarrollar una política para su difusión.
Las ferias o exposiciones pueden convertirse en un entretenimiento que acerque la literatura a los hijos. La idea de verse rodeado de tantas posibilidades familiariza al niño con este tipo de comercio y le añade atractivo. Además, si se le da una cantidad de dinero con el objeto de elegir el título que le guste, comenzará a desarrollar criterios de compra y aprenderá a distinguir qué obra merece la pena adquirir.
En las visitas realizadas a la sala mencionada, se les mostró una colección completa a los niños con el objetivo para abrirles el universo y se les regalaron algunos ejemplares. Esto se realizará cada vez que se lleven nuevos títulos.
Leer todas las noches un cuento a los más pequeños se convertirá con el tiempo en un hábito de lectura diaria.
Se deben buscar juntos en el diccionario los términos que no se entiendan. Con ello, se inculca la buena práctica de ampliar el vocabulario.
Es necesario prestar mucha atención en la edad crítica de la adolescencia, porque grandes lectores infantiles se pierden en esa etapa. En ese sentido, la libertad de elección es determinante. Nunca se deben prohibir títulos. En lugar de ello, es importante explicar por qué no se va a entender lo que se lee, y cuál es el motivo por el que no debe perderse el tiempo. De esta forma, se logrará despertar su espíritu crítico. Por ello, en nuestra experiencia se decidió entregar sólo títulos apropiados para sus edades.
Una práctica fácil de realizar es hacerse acompañar por los hijos desde muy pequeños cuando se visita la biblioteca.
Todo es susceptible de convertirse en una excusa para acercar a la lectura: un tema de actualidad, efemérides de personas o hechos que les llamen la atención o una película que los entusiasme: son ocasiones excelentes para suscitar la pasión por los libros.
Cuando los niños crecen, se les pueden ofrecer libros que lean los padres. La lectura será un tema atractivo de conversación entre padres e hijos.
Todas las actividades se deben realizar además, de manera organizada y planificada, de ahí que se plantee, en la literatura sobre el tema, la necesidad de establecer estrategias para el fomento de la lectura. Ellas constituyen el conjunto de acciones organizadas para propiciar el acercamiento de los usuarios de la biblioteca y de la comunidad a la lectura.5
Una actividad de fomento de la lectura es aquella que se realiza con vistas a difundir o propiciar el contacto y el conocimiento del acervo de las bibliotecas. Estas actividades en una biblioteca determinada y con un grupo particular de usuarios revelan la implementación de determinadas estrategias. Existen múltiples actividades que pueden emplearse con el objetivo de lograr un acercamiento a los libros y la lectura, por ejemplo, el "Fichero de actividades de fomento de la lectura en las bibliotecas" 5
a) El baúl del tiempo.
Esta técnica presenta como ventaja que los pacientes rompen con las barreras que los padecimientos imponen a la comunicación entre ellos y con sus padres.
b) Círculo de lectura.
Esta técnica puede aplicarse sólo en niños que sepan leer y los que no lo hagan los padres deben poder leer por ellos y estos, escuchar con atención.
c) Tertulia.
Es un círculo de lectura que se fundamenta en una charla, donde se promueve la participación del grupo en torno a un tema.
La aplicación de esta técnica requiere de un nivel cultural mayor entre los participantes, exige gran preparación por parte de los ejecutores, pero puede realizarse con una buena preparación y si los niños saben leer.
No necesariamente debe haberse escogido un tema a priori; como existe un intercambio con ellos, puede convertirse en una forma de gestión del conocimiento. Para la ambientación, puede utilizarse música infantil, pintura, plastilina, etcétera.
d) Sugerencias para leer en voz alta.
e) Adivina, adivinador.
f) Dibujando mi propio final.
g) Esta es la cadena.
h) Mundo.
Puede realizarse también un libro-debate que apunta hacia la gestión del conocimiento y que busca mejorar el potencial humano, a partir de la exposición de las ideas y opiniones de los participantes sobre la obra que se trata.
Las actividades pueden realizarse en forma independiente o relacionada. Las técnicas sirven de base para preparar las actividades que se realizarán en cada encuentro, según los invitados y materiales disponibles para la ocasión, así como las características y el estado de los pacientes en ese momento, por ello es importante asistir a la sala donde se encuentran ingresados los pacientes e informarse sobre su estado una semana o quince días antes de la actividad.
Se deben considerar los vínculos entre el contenido de las obras que se promocionan y la práctica social, así como el intercambio de opiniones entre los participantes.
Se implementa mediante charlas sobre libros, lecturas comentadas, narraciones y encuentros con escritores.
Su objetivo principal es influir en el carácter y contenido de la lectura, sus propósitos particulares: contribuir a que el lector establezca relaciones entre el contenido de lo leído y con ideas que sugieren las obras que se presentan.
Debido a las posibilidades que ofrece para una mayor participación del lector y el futuro lector en las actividades que fomentan la lectura y la interacción con los libros se decidió utilizar el método crítico-analítico, aunque puede relacionarse con otros.
Dicho método utilizado, a partir de diferentes técnicas para la promoción de la lectura, permite incentivar la atención y el interés del niño no sólo por los libros y el conocimiento que puedan adquirir sobre estos, sino también por la vida, que constituye un reto para ellos.
Para su aplicación, se acude a actores de teatro, narradores orales, dibujos animados, títeres, juegos didácticos, como herramientas para ejercer una efectiva acción sobre los niños e incluso sobre los adultos. No cabe duda, por tanto, que por medio de esta vía es posible alcanzar resultados muy positivos en el plano pedagógico, cultural, docente, educacional, a favor de la promoción de la lectura y de la animación cultural, como parte de las tareas acometidas para la masificación de la lectura y, en este caso en particular, para elevar su calidad de vida.
En este sentido, es válido aclarar que el punto de partida de todas las actividades a realizar, son las obras infantiles que se emplearán para su desarrollo en sus diferentes versiones y adaptaciones. Ellas se utilizarán como nexo para reforzar la relación entre adultos y niños. Nada de esto cobra sentido si no se logra motivar a ambos con actividades atractivas y dinámicas que los separen de su dolorosa rutina.
La motivación por la lectura se representa con la expresión: "gusto por la lectura", utilizada por lectores y no lectores. Está muy relacionada con la búsqueda de lo nuevo e involucra curiosidad y apertura a los nuevos conocimientos e informaciones. En este caso, la motivación se encuentra relacionada estrechamente con el tipo de libro consumido. Otra gran motivación por la lectura es el desarrollo del texto y la argumentación del libro. Si existe motivación y el lector se siente atraído, la lectura estará asegurada.
Una de las formas para lograrlo es la lectura en voz alta como instrumento para la motivación de la lectura.
Si los niños están en edades preescolares, se recomienda la selección de libros ilustrados con animales, con textos que rimen o tengan un ritmo y abundantes repeticiones. Se lee deslizando el dedo índice por debajo de las palabras. Primero se lee solo, luego con los niños y finalmente, se les pide que lean solos. Esta es una forma de estimular su memoria y ampliar su vocabulario mientras experimentan anticipadamente el placer que un día les producirá saber leer. Esto es difícil de realizar en el caso de grupos con edades o grados de escolaridad distintos, como suelen ser en la sala. 3
La lectura en alta voz debe ser un espacio de emociones, risas y excitación. Puede provocar a jugar y entonces se verá que el suelo es el mejor lugar para practicarla. Cuando los chicos lo hacen bien, usted tiene que decir alto, repetida y alegremente: ¡Bien! o ¡Sí! porque el niño gusta del juego cuando está seguro de que lo hace bien.
Es necesario despojarse de todo pensamiento que pueda constituir un lastre para disfrutar de la relación armónica libro-niño-adulto. Es sobre estos cimientos, que forman los ratos de retozo literario, que luego el maestro edificará los conocimientos con más facilidad y solidez.
En materia de lectura, los problemas son difíciles de remediar pero son fáciles de prevenir. Si se conversa con los niños con cierta profundidad desde antes de los tres años, podrá observarse que cuanto más conversación e intercambio se produzca, más brillante será su pensamiento. Cada palabra es un bloque con el que los propios niños realizarán construcciones insospechadas, más reconfortantes que las que logran con los juguetes de construcción y, por cierto, mucho más duraderas.
Debe aprovecharse la lectura en voz alta para entablar una conversación rica con los hijos y estimular sus respuestas, aunque éstas tan solo puedan ser a nivel de: sonidos, gestos o palabras sueltas, es darles la oportunidad de participar, la que más tarde será una de sus virtudes como ciudadanos. Esto ofrece mucho provecho en caso de niños enfermos que se muestran por lo general más inhibidos.
Hoy más que nunca, la lectura corre el riesgo de ser vista por los niños como una imposición más de los padres y profesores. Y para evitar esto, se debe:4
- No obligar a leer.
Como toda actividad, la lectura requiere constancia para convertirse en hábito. Nunca se debe obligar a leer, pero sí se puede (y debe) convertir en un hecho cotidiano. La clave radica en que llegue a formar parte del tiempo de ocio, como ver la televisión o jugar. En edades muy tempranas, serán el padre y la madre los que directamente realicen esta función. Con el tiempo, el espacio dedicado a la lectura se ampliará, y serán los propios niños quienes decidan cuánto, cuándo y dónde van a leer. De ahí, la importancia de involucrar a los padres en la promoción. En ellos, se debe crear este hábito que conduce a mejorar sus relaciones comunicativas con el hijo y a alegrarle su niñez al tiempo que lo instruye.
- Colocar los libros en forma accesible.
Aunque no se trata de juguetes, los libros, tanto los propios como los ajenos, deben estar accesibles. Es necesario quitarles ese estatus de objeto importante y que sólo adornan los libreros. Es más, se han de potenciar las bibliotecas propias desde que nacen, porque un libro, después de leerse, traspasa el umbral de lo meramente material. Por ello, aunque están en la biblioteca; que es su lugar, hay que desarrollar una política para su difusión.
- Visitar las librerías.
Las ferias o exposiciones pueden convertirse en un entretenimiento que acerque la literatura a los hijos. La idea de verse rodeado de tantas posibilidades familiariza al niño con este tipo de comercio y le añade atractivo. Además, si se le da una cantidad de dinero con el objeto de elegir el título que le guste, comenzará a desarrollar criterios de compra y aprenderá a distinguir qué obra merece la pena adquirir.
En las visitas realizadas a la sala mencionada, se les mostró una colección completa a los niños con el objetivo para abrirles el universo y se les regalaron algunos ejemplares. Esto se realizará cada vez que se lleven nuevos títulos.
- Desarrollar un hábito diario de lectura.
Leer todas las noches un cuento a los más pequeños se convertirá con el tiempo en un hábito de lectura diaria.
- Resolver las dudas.
Se deben buscar juntos en el diccionario los términos que no se entiendan. Con ello, se inculca la buena práctica de ampliar el vocabulario.
- No prohibir la lectura de determinados libros.
Es necesario prestar mucha atención en la edad crítica de la adolescencia, porque grandes lectores infantiles se pierden en esa etapa. En ese sentido, la libertad de elección es determinante. Nunca se deben prohibir títulos. En lugar de ello, es importante explicar por qué no se va a entender lo que se lee, y cuál es el motivo por el que no debe perderse el tiempo. De esta forma, se logrará despertar su espíritu crítico. Por ello, en nuestra experiencia se decidió entregar sólo títulos apropiados para sus edades.
- Ser socio de alguna biblioteca.
Una práctica fácil de realizar es hacerse acompañar por los hijos desde muy pequeños cuando se visita la biblioteca.
- Buscar una adaptación a los gustos.
Todo es susceptible de convertirse en una excusa para acercar a la lectura: un tema de actualidad, efemérides de personas o hechos que les llamen la atención o una película que los entusiasme: son ocasiones excelentes para suscitar la pasión por los libros.
- Compartir la lectura.
Cuando los niños crecen, se les pueden ofrecer libros que lean los padres. La lectura será un tema atractivo de conversación entre padres e hijos.
Todas las actividades se deben realizar además, de manera organizada y planificada, de ahí que se plantee, en la literatura sobre el tema, la necesidad de establecer estrategias para el fomento de la lectura. Ellas constituyen el conjunto de acciones organizadas para propiciar el acercamiento de los usuarios de la biblioteca y de la comunidad a la lectura.5
Una actividad de fomento de la lectura es aquella que se realiza con vistas a difundir o propiciar el contacto y el conocimiento del acervo de las bibliotecas. Estas actividades en una biblioteca determinada y con un grupo particular de usuarios revelan la implementación de determinadas estrategias. Existen múltiples actividades que pueden emplearse con el objetivo de lograr un acercamiento a los libros y la lectura, por ejemplo, el "Fichero de actividades de fomento de la lectura en las bibliotecas" 5
a) El baúl del tiempo.
- Pida a los participantes que se sienten en círculo.
- Dé la bienvenida al grupo y pida que imaginen en el centro del círculo un baúl en el que se guardarán objetos para realizar un viaje en el tiempo.
- A continuación, cada participante dirá su nombre y en seguida la frase: "He guardado en el baúl del tiempo..." agregando el nombre de un objeto que comience con la primera letra de su nombre, ejemplo: Soy Alejandro y he guardado en el baúl del tiempo un juego de ajedrez.
- Concluya la actividad presentándose de la misma manera que el resto de los participantes.
Esta técnica presenta como ventaja que los pacientes rompen con las barreras que los padecimientos imponen a la comunicación entre ellos y con sus padres.
b) Círculo de lectura.
- Elija un texto que considere de interés para los participantes.
- Busque los datos del autor y su obra.
- Obtenga, en la medida de lo posible, ejemplares suficientes para los participantes.
- Presente el texto, mencione el título y exponga una breve biografía del autor.
- Pida a los participantes que se turnen para leer el texto por fragmentos.
- Finalice realizando algunas preguntas, con el fin de motivar a los participantes a expresar su opinión sobre lo leído: qué les pareció el tema, qué piensan sobre los personajes y el desarrollo de las acciones, cómo consideran el desenlace, etcétera.
Esta técnica puede aplicarse sólo en niños que sepan leer y los que no lo hagan los padres deben poder leer por ellos y estos, escuchar con atención.
c) Tertulia.
Es un círculo de lectura que se fundamenta en una charla, donde se promueve la participación del grupo en torno a un tema.
- Elija un tema sobre el cual intercambiar ideas y comentarios.
- Localice en el acervo los libros y seleccione las lecturas para apoyar y estimular los comentarios sobre el tema.
- Realice alguna actividad de presentación.
- Propicie un ambiente agradable, donde los participantes compartan de manera libre y respetuosa sus ideas y comentarios en torno a un tema.
- Lea en voz alta un texto a propósito del tema.
- Inicie la charla haciendo comentarios respecto al tema. Pida a los participantes sus comentarios procurando alternarlos con la lectura de textos seleccionados para este propósito.
- Termine la actividad animando a los participantes a dirigirse a los fondos para localizar libros sobre otros temas que surjan en su transcurso.
- Brinde la orientación necesaria para la utilización de todos los servicios bibliotecarios.
La aplicación de esta técnica requiere de un nivel cultural mayor entre los participantes, exige gran preparación por parte de los ejecutores, pero puede realizarse con una buena preparación y si los niños saben leer.
No necesariamente debe haberse escogido un tema a priori; como existe un intercambio con ellos, puede convertirse en una forma de gestión del conocimiento. Para la ambientación, puede utilizarse música infantil, pintura, plastilina, etcétera.
d) Sugerencias para leer en voz alta.
- Lea en silencio el texto elegido las veces necesarias para comprenderlo.
- Localice en el texto, las palabras que no conoce y busque su significado en el diccionario.
- Identifique en el texto, los personajes, las emociones y las situaciones.
- Ensaye varias veces la lectura en voz alta; considere el volumen, el ritmo, la claridad y la modulación de la voz; apóyese en la puntuación y en la intención del texto para interpretar a los personajes y transmitir su emoción: tristeza, felicidad, ternura, cólera, etcétera.
- Recuerde que el lenguaje del cuerpo puede ser de gran ayuda.
- Lea para el público y procure establecer contacto visual con cada uno de los participantes.
e) Adivina, adivinador.
- Tenga a la mano tarjetas y lápices suficientes para cada participante.
- Seleccione del acervo, libros que contengan adivinanzas y colóquelos sobre la mesa.
- Agrupe a los participantes en cuatro equipos y pida a cada equipo que escoja cinco adivinanzas diferentes de los libros seleccionados.
- Proporcione tarjetas y lápices a cada equipo para que escriban una adivinanza en cada tarjeta, sin la respuesta.
- Cuando lo indique, los equipos intercambiarán las tarjetas y tratarán de adivinar las respuestas.
- Finalice la actividad pidiendo a cada equipo que lea en voz alta la adivinanza y diga la respuesta. Si no es la acertada, el equipo que la seleccionó dirá la repuesta correcta.
- Pida a un participante que diga la palabra que pensó y cuál es la relación que tiene con el texto. El resto del grupo otorgará su aprobación, y si no la otorga, ese participante buscará una nueva palabra y esperará su turno.
- Termine pidiendo al grupo que opine sobre lo leído.
f) Dibujando mi propio final.
- Tenga a la mano hojas de papel, lápices y crayolas de colores suficientes.
- Seleccione algún cuento del acervo de libros.
- Organice a los participantes en equipo.
- Lea un cuento en voz alta a los participantes.
- Pida a cada equipo que cree un final diferente al de la historia que escucharon.
- Finalice la actividad solicitando a cada equipo que muestre un dibujo al resto de los participantes y que comenten el final que dibujó.
g) Esta es la cadena.
- Organice al grupo en círculo y entregue a un participante un objeto pequeño que represente a un personaje.
- Explique al grupo que van a inventar una historia colectiva, donde cada participante agregará elementos al relato cuando reciban el objeto. Por ejemplo, el primer participante dirá "Este es Aluche..." y pasará el objeto al compañero del lado derecho que podrá decir, un perro simpático y juguetón.
- Termine la actividad cuando todos hayan participado.
h) Mundo.
- Tenga a la mano una pelota pequeña.
- Organice al grupo para que se sienten formando un círculo.
- Colóquese al centro del círculo con la pelota.
- Indique a los participantes que piensen en animales que vivan en el agua, en el aire o en la tierra, porque cuando reciban la pelota tendrán que decir rápidamente el nombre de un animal terrestre, acuático o aéreo según le indique, y que saldrá del juego si repiten el nombre o no responden rápidamente. Indique que cuando diga la palabra mundo, todos los participantes tendrán que cambiar de lugar, de este modo, será otra persona la que quede al centro del círculo y coordine el juego.
- Finalice la actividad cuando se descarten todos los participantes, con excepción de uno, quien será el ganador.
Puede realizarse también un libro-debate que apunta hacia la gestión del conocimiento y que busca mejorar el potencial humano, a partir de la exposición de las ideas y opiniones de los participantes sobre la obra que se trata.
Las actividades pueden realizarse en forma independiente o relacionada. Las técnicas sirven de base para preparar las actividades que se realizarán en cada encuentro, según los invitados y materiales disponibles para la ocasión, así como las características y el estado de los pacientes en ese momento, por ello es importante asistir a la sala donde se encuentran ingresados los pacientes e informarse sobre su estado una semana o quince días antes de la actividad.
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