Inicio / Wikis / Artículos / La televisión en algunas novelas de la última década del siglo XX - Una ventana al mundo

La televisión en algunas novelas de la última década del siglo XX - Una ventana al mundo

Artículo creado por Eva Navarro Martínez. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/alacarta.html
23 de Septiembre de 2006
Televisión

2 - Una ventana al mundo

Uno de los aspectos tratados por la mayoría de las novelas que analizaré en este artículo, es el de la televisión como un medio que ofrece la posibilidad de huir de la propia realidad. Además de ofrecer diferentes “realidades” e imágenes del mundo que son capaces de elegirse gracias a los numerosos canales que existen en la actualidad. En la actualidad, a través de la pequeña pantalla se puede adquirir gran variedad de información; conocer conocemos países y ciudades que nunca hemos visitado y presenciar situaciones que quizá nunca experimentaremos realmente en nuestro entorno cotidiano. Sin embargo, también se destaca cómo ese conocimiento es en gran medida parcial, ya que se ciñe sólo a lo que las imágenes ofrecen de esa realidad; por tanto, lo que no sale en la pantalla tampoco existe para los telespectadores. Señala Román Gubern en su libro El Eros electrónico que “en nuestra sociedad mediática las imágenes certifican la realidad y, si no hay imágenes nada ha sucedido y nadie se inmuta” (Gubern, p.21). A este respecto escribe también el escritor Roger Wolfe, uno de los autores de esta corriente literaria:

La televisión es el nirvana de los pobres. La TV es droga y veneno, terapia de la idiotización, electrodoméstico de compañía, opio y lavativa, emético y tranquilizante. La televisión puede sustituir la realidad porque la televisión es la realidad. (Wolfe, Hay una guerra, p. 64)

En la actualidad, el televisor se interpone entre la mirada humana y la sociedad. Muchos hechos adquieren naturaleza real sólo a través de las imágenes que de ellos tenemos. Lo que no sale en la televisión parece no haber existido. Por eso, si la televisión nos enseña el mundo y nos lo acerca, también lo aleja, al dejarlo reducido a un conjunto de imágenes proyectadas en una pantalla. La realidad exterior se abre si encendemos la televisión y basta con apagarla, para cerrarla de nuevo. El hecho de que existan además multitud de cadenas, cada una con su diferente programación, nos permite elegir a dónde queremos asomarnos en cada momento: a qué país, a qué situación, etc. Se trata de una realidad a la carta.

Por ejemplo, en la novela de Pedro Maestre Matando dinosaurios con tirachinas hay varias alusiones a esa realidad que existe solamente en la televisión y de la cual nos podemos olvidar con sólo apagarla o cambiar de canal. En un momento de la obra el protagonista alude a “los de esa guerra de la tele”, dejando claro que esa realidad no tiene nada que ver con la realidad que a éste le afecta.

En otra novela de Ray Loriga, Héroes, el protagonista de decide encerrarse en su cuarto sin más compañía que su equipo de música y el televisor. En ese auto-encierro en el que pretende aislarse del mundo que lo rodea, la única realidad exterior que acepta es la que sucede en la televisión. Para un personaje que se siente amenazado por la sociedad, por su familia, amigos, etc., la televisión y su mundo de imágenes ofrecen una “realidad a la carta”, la cual puede ser elegida y controlada por él mismo, ya que puede decidir qué canal mirar, puede poner el vídeo o, simplemente, apagar el aparato. Se trata de una realidad que no puede alcanzarlo ya que se halla lejos de él, al otro lado del cristal de la pantalla y que, por tanto, le causa mucho menos daño que la vida “real”. Vivir la realidad de la televisión es una experiencia pasiva que apenas necesita implicación y que, principalmente, sólo exige el esfuerzo de la vista. Esta participación inactiva del mundo propuesta por la televisión, es la única que le interesa a este personaje, el cual carece de valor para enfrentarse al mundo tangible.

Algo similar le sucede al protagonista de Tokio ya no nos quiere, del mismo autor. El protagonista de esta novela es un chico que se pasea por el mundo vendiendo píldoras para perder la memoria, de la que él mismo carece tras el uso abusivo de esta droga. Este personaje, totalmente desposeído de cuaquier lazo social, familiar o temporal con el mundo en el que se mueve, usa igualmente la televisión como única ventana a un mundo que le es totalmente ajeno, ya que su experiencia del mismo se esfuma en su recuerdo tras una nueva dosis de su droga o de cualquier otra. En Tokio ya no nos quiere las imágenes, en cualquiera de sus “formatos”, son uno de los ingredientes fundamentales. Pantallas de cine o de televisión, fotos, recuerdos o alucinaciones producidas por las drogas, pueblan de principio a fin las páginas de esta novela. “Imagen” no sólo es una palabra que se repite constantemente a lo largo de la obra, sino que además es uno de sus ejes. Tokio ya no nos quiere habla sobre la memoria y su ausencia, sobre la lucha por perderla o por recuperarla, por eso es una novela que habla de imágenes, ya que la memoria consta de imágenes y sensaciones. Como en la realidad, las imágenes de la memoria tienen un doble filo en la novela de Loriga; por un lado, los personajes luchan contra ellas, tomando la droga que el protagonista vende, pero por otro, son los recuerdos lo que los conectan al mundo: ya que éstos definen la historia de una persona y proporcionan las referencias para reconocerse en el mundo y en un determinado contexto. Esta novela viene a expresar que sin imágenes no hay memoria y sin memoria nada ha ocurrido, por lo que sólo queda es ese agujero informe en el que, por ejemplo, se halla el protagonista. Este personaje, como él mismo admite en un momento de la novela, se mueve dentro de su propia vida como un extraño, ya que no se reconoce en ningún entorno. Tampoco sabe mucho de su propia historia, debido a que al no poseer recuerdos, ésta ha también desaparecido. Lo único que conserva de su pasado son flashes de lo que no ha podido o querido olvidar: curiosamente además, siempre recuerda una fotografía. Por tanto, lo poco que este personaje conserva son imágenes de imágenes. Las fotografías -representaciones del pasado impresas en papel- son como la memoria, pero al tener forma física son más fiables que ésta. Las fotografías certifican el pasado, la memoria sólo lo almacena en un “formato” intangible y, por tanto, susceptible de ser manipulado por otras sensaciones del cerebro. Las imágenes de la memoria pueden tergiversarse, desordenarse y deformarse tomando cualquier otra forma, que puede ser molesta o incluso llevar a la locura al que no quiere poseerlas. En una ocasión el protagonista comenta a este respecto: “la memoria es el perro más estúpido, le lanzas un palo y te trae cualquier otra cosa.” (Loriga, p. 56)

Junto a las representaciones de la memoria o de las fotografías, son fundamentales las proyectadas en pantallas; especialmente, de televisión. Para un personaje que vive en el más inmediato presente, la televisión es casi el único aparato que lo conecta al resto de la realidad. De hecho, sus referencias al mundo exterior se basan casi siempre, en lo que ve por ella. Al igual que sucede en Matando dinosaurios con tirachinas, aquí la realidad también se considera como algo que pertenece sólo al mundo de la televisión; y en una ocasión alude, por ejemplo, a “esos suicidas que salen en el telediario”.

A lo largo de toda la obra de Loriga se repite el mismo “ritual”, cada vez que el personaje llega a un nuevo destino: instalarse en la habitación de un hotel, encender la televisión y tomar algo (o todo) del minibar. En un mundo tan confuso como el que se describe en estas páginas, las imágenes retransmitidas por las pantallas son lo único que da fe de una realidad a la que él perteneció en algún momento de su vida, pero de la que ahora se halla totalmente desvinculado. Para el protagonista, que carece de referencias propias, la televisión es una necesidad, casi una droga más; aunque al mismo tiempo sabe que es una fuente banal de alimento, ya que se compone de imágenes que, por fortuna, desaparecerán rápidamente, llevándose consigo esa realidad que representan. Un ejemplo de esta doble consideración de las imágenes en la novela, es la cura a la que someten al protagonista para que intente recuperar la memoria, y que consiste en enfrentarse diariamente a una serie de imágenes proyectadas en pantallas. Películas y fotos serán los instrumentos que los médicos utilizan, sin embargo, la memoria de este personaje parece ser un álbum reservado a ese único recuerdo que él desea conservar: la figura de la chica rubia, que es una constante a lo largo de la obra, y algunas impresiones fugaces de su relación con ella.

Valora este capítulo:
Autor y licencia de 'La televisión en algunas novelas de la última década del siglo XX - Una ventana al mundo'
Eva Navarro Martínez Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/alacarta.html CopyLeft
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.

Opiniona sobre 'La televisión en algunas novelas de la última década del siglo XX - Una ventana al mundo' (0)

Tu nombre debe tener tres caracteres como mínimo.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
Es necesario que te des de alta con una cuenta de correo válida.
El contenido del título de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.
Es obligatorio que selecciones una valoración del recurso.
El contenido del comentario de tu opinión debe tener tres caracteres como mínimo.

Opina sobre este artículo



* Valoración:
* Nombre:
* Correo electrónico:
* Título:
* Comentario:

Wikis relacionados con 'La televisión en algunas novelas de la última década del siglo XX - Una ventana al mundo'

El siglo xx de la “rebelión de las masas” a “la cultura de masas y... Más »
La nueva novela del siglo XX se ubica en la confluencia de géneros, en un... Más »
A lo largo del siglo XX España contó en repetidas ocasiones con iniciativas legislativas encaminadas... Más »
Los lectores no entramos nunca en contacto con el texto novelesco de modo directo sino... Más »
El cuento La muerte tiene permiso es una de las obras mejor logradas dentro de... Más »
¿Estás seguro de que deseas eliminar este capítulo?