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La virtualización social del poeta: la poesía en tiempos de exclusión - Posibilidad de la ironía

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CopyLeft Artículo de Carlos Fajardo Fajardo - 24 de Septiembre de 2006
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4. Posibilidad de la ironía

El ostracismo actual impuesto a la sociedad civil y a la opinión pública (instituciones que tanto costó edificar en las débiles democracias de la modernidad), deja en la marginalidad a todos aquellos sujetos que desean ser actores sociales con responsabilidad y conciencia histórica, desconociendo las protestas/propuestas de los ciudadanos. Seres a la deriva, ignorados en sus proclamas y peticiones. He allí el resultado de la virtualización de la realidad civil. Tecnologías de la disolución que impactan en las representaciones poéticas y artísticas y, por las cuales, se desaparece al poeta de la escena social, restándole importancia como ser crítico-creativo. Al arte no conciliador se le confina a una campana de vacío, al silencio de los silencios si osa proyectar su luz sobre la sombra de una realidad envuelta en el simulacro de los medios.

Este simulacro se hace más visible en situaciones extremas, como por ejemplo, en la última tecno-guerra del Golfo llevada a cabo por el imperio, donde el control general y masivo de la información fue impresionante, sin dejar ningún espacio para que entre otra voz, una visión distinta a esa gran totalidad telemática. El ojo único de George Orwell se ha fragmentado y dividido en múltiples inquisidoras pupilas globales. Esto nos deja sobre un dramático escenario de totalitarismo, aparentemente nada represivo. El caso es patético. Sin posibilidades de ser escuchado en la magnificencia dominante de los medios oficiales, los cuales no tienen en su vocabulario el término alteridad; ante la unilateralidad de opiniones e ideas que lo globalitario informático ejerce, la palabra del ciudadano pensante y del poeta, queda desterritorializada, nula, inexistente. Y como, según la lógica utilitarista del periodismo actual, no existir en los medios es no tener presencia real en la sociedad, tanto a intelectuales como a poetas se les dicta acta de defunción antes de tiempo.

Dicho totalitarismo de los medios, al desterrar el pensamiento del poeta, está siendo fiel a la ecuación de nuestra época: si la poesía no se consume, pues no se publicita. Con este argumento fetichista desconoce toda potencia filosófico-estética de lo poético e impone una desgravitación trivial como base conceptual. Esta desaparición de la voz del poeta hace pensar no sólo en su marginalidad de lo mediático, sino en una crisis más profunda: el fin de la poesía moderna (tal como, desde Hegel, se ha venido proclamando el fin del Arte). Agotamiento de los fundamentos últimos de las formas poéticas creadas y asumidas hasta hoy. ¿Estaremos ante una nueva fenomenología de la sensibilidad? O, quizá como pasó con los géneros clásicos, que se sostuvieron hasta hundirse los contextos sociohistóricos sobre los cuales se levantaron, ¿se habrán agotado las circunstancias que mantenían con existencia a la poesía moderna? ¿Hemos entrado a la era de la prosa visual o de la poesía estetizada? ¿Fin de un tipo de poesía, de sus categorías y fundamentos últimos?

La poesía se encuentra en todas partes como cliché y pastiche, como imagen y fetiche en la publicidad de los objetos del mercado, patria de la cultura estetizada, multimediática, procesual, visual, programada. Los nuevos metarrelatos- el mercado y los medios- están cambiando las descripciones con que hemos pensado la poesía, pues, con la estetización, entra en escena una poesía de coexistencia pacífica, controlada, que no posee como fundamento la intencionalidad del cambio, sino la mismidad homogénea. Poesía como jacuzzi, poesía como Spa.

Esta es la consecuencia del oportunismo y del aprovechamiento, por parte del mercado y de los medios, de cierta relajación del arte. Sin embargo, paralelo a ello, marchan propuestas alternativas, otras peticiones. No rechazan los nuevos territorios sobre los cuales la poesía ahora emprende sus rutas, más bien los caminan con cautela y vigilancia. No aplauden la estetización de lo poético, pero tampoco dan vuelta atrás ante su incandescente presencia. Ni apocalípticos totales ni integrados ingenuos, otros poetas existen y existirán tal vez para descubrir los falsos rostros y así evitar la exclusión total y la muerte del sujeto, escindido de estas esferas globales que posee sus monstruos de castigos invisibles, golpes seductores. Ironía como posibilidad desmitificadora del cinismo impuesto por los macrorrelatos de turno. Ironía como inteligente labor contra la razón instrumental de la posindustrialización. Ironía que se ayuda de las redes para hundir dedos en las llagas de los sistemas-mundo del presente. Allí se sitúan algunos poetas dispuestos a trazar una buena obra gracias a estas ventajas.

Ante la inactualidad de lo bello y de lo sublime; junto al agotamiento de la subjetividad expresiva moderna y de la autenticidad estridente de las vanguardias; frente a un arte elevado a objeto banal, desmemoriado e instantáneo, construido para el aplauso y el agrado, la poesía subterránea impone la ironía, reverso del cinismo contemporáneo. Ironía como forma de lucidez y resistencia, caballo de Troya situado en el centro de las simulaciones, potente fuerza de duda, de sospecha e interrogación, y aunque escéptica y nihilista, procede a desmontar los presentes Leviatanes. Ella nos ayuda a pensar, a guardar las distancias cuando la gravedad de la cultura, financiada por magnos poderes oficiales, nos exigen identidad. He aquí el beneficio del distanciamiento irónico: invita a mirar de nuevo, con “otros” ojos, más atentos, despiertos, conscientes de lo mirado. Y a pesar de que se incendien las pupilas, el riesgo vale una vida, pues tal vez no se gane de nuevo la utopía, pero sí la gratificación de sentirse un poco más lúcido que antes. Con esta actitud valiente, el poeta podrá defenderse del ostracismo global, con su destino de nómada a la intemperie.

Autor y licencia de 'La virtualización social del poeta: la poesía en tiempos de exclusión - Posibilidad de la ironía'
Carlos Fajardo Fajardo Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/exclusio.html CopyLeft
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