Las 8 bienaventuranzas laborales - Dichosos los que conocen de programas y sistemas, porque nunca les faltaría
Cuando se comenzó a hablar del homo ciberneticus en la década de los noventa en el siglo XX pudo haberse mal interpretado el concepto asociado a tal expresión, pues no se trataba de una generación eminentemente tecnológica que destronaría la visión analógica que impera en la sociedad transformando en obsoleto todo lo antes conocido. Por el contrario, la visión de esa “evolución” consistía primordialmente en el conocimiento y las competencias que el profesional tenía que poseer en el campo tecnológico tanto presente como pasado, manteniendo su atención en los cambios que el futuro aporte.
En la actualidad pueden observarse un importante número de programadores y expertos en sistemas que no manejan programas actuales y sistemas modernos, su especialidad –aunque existente– se ha ido reduciendo estrechando el mercado donde deben operar, esto ha ocurrido porque no ha existido una orientación a la actualización. Sin embargo, tal descuido no parece ser exclusivo de los profesionales de la programación y sistemas, los profesionales jóvenes tienden a no preocuparse por conocer como operaban las máquinas en el pasado y algunos profesionales maduros poco o nada desean conocer de las nuevas tecnologías, esto pone en riesgo la trasferencia del conocimiento y el desarrollo de habilidades tecnológicas, pues en situaciones extremas ambas partes quedarían inhabilitadas.
Así mismo parece no haberse comprendido en su totalidad la necesidad de profundizar en el conocimiento tecnológico, algunas empresas se orientan a desarrollar sólo habilidades en el manejo de hojas de cálculo, procesadores de palabras y formatos de presentaciones electrónicas para buena parte de su personal, pero desestiman la posibilidad de incrementar la participación del mismo en jornadas técnicas que los preparen para la programación y el desarrollo de sistemas, obviando el principio de gerenciar el uso de la tecnología que propone la Cybergerencia, la cual supone que el uso de los sistemas no es exclusivo de un grupo de individuos sino de todo el entorno.
El profesional contemporáneo debe estar a la altura del conocimiento tecnológico sin que se entienda por ello que ha de poseer un nivel de experto, pero así como se exige conocer de principios contables y financieros para manejar un negocio, a la par del mercadeo y la publicidad, conocer de sistemas, tanto los pasados como los presentes y estar atentos a los futuros, le ofrecerá un sitial de honor que lo diferenciará de aquellos que se resisten a avanzar y de quienes consideran que conocer el origen de las cosas es una perdida de tiempo.
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