Musical y escénicamente es de destacar el número de la procesión en Sevilla, en donde desfilan penitentes y nazarenos y se cantan saetas a la Virgen por Amparo y por Juan Manuel, quien lucha continuamente contra la tentación de Margot, pero que acaba por refugiarse en su novia.
En el primer acto, que se desarrolla en un salón de baile de París, aparece en escena Margot, la protagonista de la obra, una muchacha parisina de 25 años que niega un baile a un joven que se lo solícita.
Su argumento es el siguiente:
Anatolio, un hombre de unos 40 años, reprende a Margot por no querer bailar con los clientes, aduciendo que ha perdido en las carreras y que le hace falta más dinero. Mientras ésta charla con sus amigos, aparece José Manuel, quien no la conoce, cosa que extraña a sus amigos. Pero la muchacha sí lo conoce a él.
Mucha gente se acerca al lugar en donde se encuentran Margot y sus amigos, pues en el anuncio luminoso se ha encendido la palabra Vals y un caballero viene a solicitarle que baile con él, a lo que accede, pero primero canta una canción.
Tras su interpretación, Margot dialoga con José Manuel. En ese momento llega Anatolio, quien la llama impaciente. José Manuel, al ver la insistencia de ese sujeto, pregunta al resto de los amigos quién es dicho individuo, a lo que responden que es su protector.
Mientras tanto, se anuncia la representación de una obra.
Al finalizar ésta, Margot se aparta de Anatolio y vuelve junto a José Manuel gritando: Viva el amor.
Mientras ambos dialogan se acerca Anatolio y le dice a José Manuel que deje a Margot, porque es suya. José Manuel se enfada y le responde que las mujeres no son de nadie y que, a partir de ese momento él será su defensor.
Tras el altercado, los jóvenes se marchan juntos, aunque Margot confiesa su miedo, al pensar que Anatolio la pueda esperar fuera, y agradece a José Manuel que la haya defendido.
Acto seguido interpretan un dúo y, al finalizar este se abrazan. Sus amigos, que los ven, prefieren pasar de largo cantando junto a sus acompañantes.
Con esta escena, finaliza el acto primero.
La acción del primer cuadro del acto segundo se sitúa en un patio andaluz, en donde se encuentra Amparo, una muchacha de 19 años, rodeada de chiquillas, a quienes reparte ropa que va sacando de una cesta:
A la primera niña le da un pañuelo. Esta quiere una blusa, pero no se la da, por no ir a la escuela todos los días y llevar las uñas sucias.
La segunda quiere una falda, pero Amparo le dice que no será suya mientras no se cosa la que lleva puesta.
A la tercera niña le da las primeras rosas que ha cortado junto a la cuarta y, a esta última, dinero para su abuela.
Al marcharse las chiquillas Amparo se queda completamente sola. En ese momento aparece doña Manuela, quien le dice que no debería ocuparse de esas niñas.
Se inicia un diálogo entre ambas mujeres: Mª Josefa le dice a Amparo que la quiere igual que a José Manuel, pero que cuando se casen, se juntará todo su cariño.
Llega José Manuel y, tras hablar un rato con Mª Josefa, Manuela y Alfonsa, se queda sólo con Amparo, quien le dice que lo ama, e insiste en preguntarle si él la sigue queriendo. Amparo le dice sí, y que no le importa que se haya arruinado por culpa de su padre.
El cuadro finaliza con un dúo interpretado por ambos personajes y con un recitado en donde intervienen Amparo, José Manuel, Doña Manuela y Doña Mª Josefa.
El segundo cuadro se desarrolla en una plazoleta de Sevilla. Es la noche de Jueves Santo. En la plaza hay una serie de personajes típicos: vendedores, chiquillos, nazarenos, aguadores.
La sinopsis del mismo es la siguiente.
En una taberna está José Manuel, quien comenta que el aire está enrarecido. Uno de los señoritos que están en la taberna le pregunta qué ha bebido, a lo que responde que nada, que desde que ha vuelto a Sevilla es un modelo de virtud.
Entra al local una gitana y lee al joven la buenaventura, anunciándole que está entre dos amores.
Cuando José Manuel y Amparo se encuentran solos, esta le pregunta si la quiere, a lo que él responde que más que nunca. Y ambos se disponen a esperar juntos el paso de la Procesión.
Mientras están entusiasmados mirando a la Virgen, aparecen en escena Lily, Margot y el pintor amigo de Lily.
Margot le pide a sus amigos que la dejen sola, y le dice a un niño que llame a José Manuel.
Cuando éste va a ver quién lo solícita, se queda sorprendido al ver a Margot y entiende lo que le decía la gitana. El joven se emociona. Le dice que ella es su verdadero amor, y que su corazón le estaba engañando En ese momento José Manuel oye a Amparo y sale corriendo, dejando sorprendida a Margot.
El acto tercero sitúa la acción en la Feria de Sevilla, en donde hay una gran juerga.
La escena comienza con una canción en una de las casetas, en la cual tiene lugar un diálogo entre algunos personajes. Su sinopsis argumental es la siguiente:
En una caseta de la Feria de Abril se encuentran Lily y el pintor con unas sevillanas. Uno de ellos le pregunta por su amiga. Ella le contesta que se ha marchado con un sevillano que conoció en París. Poco después, por la conversación que tienen unas señoritas con unos señores que hay en la caseta, se entera de que es José Manuel quien está con Margot. Éstos dicen que el joven sale de noche para que Amparo no se entere.
Acto seguido llegan Alfonsa y Amparo buscando a José Manuel. Alfonsa, que sospecha que José Manuel está con Margot en ese momento, pues hacía rato que lo había visto con ella, intenta que Amparo no se entere. Cuando Margot aparece en la caseta, Alfonsa quiere llevarse a Amparo, para que no la vea.
Al ver Amparo a Margot se acerca a ella, pero le da miedo decirle nada y sale corriendo: Margot se da cuenta en estos momentos de que esa es la novia de José Manuel.
Amparo se desespera ante la situación que acaba de descubrir, pero Alfonsa la convence para que entre en la caseta de sus amigas.
José Manuel entra en escena al oír cantar a Margot. Su corazón siente pasión hacia ella. Entonces escucha cantar a Amparo, y le sucede lo mismo. Este hecho le afirma algo que ya sospechaba: ama a ambas mujeres.
José Manuel se aproxima a la caseta de Margot e intenta entrar, pero no se atreve. Igual le sucede al llegar a la de Amparo pero, en el momento que retrocede, ésta sale, seguida de Alfonsa. En ese momento él intenta acercársele, pero la joven lo rechaza. José Manuel y Amparo discuten y él se queda afligido, sin saber qué hacer.
Salen de la caseta Lily, Margot y el resto de los acompañantes quienes, al ver que se han apagado las luces de la feria, deciden marcharse a otro lugar a continuar la juerga.
Mientras caminan, Margot se encuentra con José Manuel y se ríe de él. Éste la mira y le dice que no se burle de él, como ha hecho Amparo, a lo que esta le contesta que no tenía que haber salido de París, que debía haberse quedado allí. Y ambos cantan un dúo de despedida.
Margot se marcha con sus amigos, quienes la llaman para continuar divirtiéndose. Alfonsa ve a José Manuel y le suplica que se vaya a la reja a ver a Amparo.
Con la marcha de Margot y sus amigos y una triste canción de ésta, finaliza la obra.
Como podemos observar, existe un cierto paralelismo entre LaTirana y Margot, patente por el ambiente en que se nos presentan a las protagonistas de estas obras:
Ambas mujeres se ganan la vida trabajando en un local de alterne y en ambas surge la posibilidad de casarse con uno de los clientes. Pero, mientras en LaTirana este tipo de boda se lleva a cabo, porque el protagonista se desplaza desde España hasta Rusia, a buscar a la joven, en Margot es la protagonista quien va a buscar a su posible amor, yendo de París a Sevilla, pero su objetivo no se cumple. El tipo de mujer fatal que Martínez Sierra intenta plasmar en estas obras no es muy logrado, pues en principio, a ninguna de las dos parece que le agrade la vida que lleva, pero las circunstancias les obliga a vivir de esa manera.
La diferencia entre ellas estriba en que, al final, nos encontramos con que la protagonista de La Tirana consigue salir totalmente del ambiente en que vive mientras que, en Margot, la joven sigue su camino y deja a José Manuel con la chica sevillana que le puede hacer feliz.
La tercera de las obras a analizar es La suerte de la Isabelita, una zarzuela cómica que consta de un solo acto dividido en cuatro cuadros, musicada por los maestros Gerónimo Jiménez y Rafael Calleja, cuya acción discurre en dos lugares diferentes: Los cuadros primero y cuarto, en la puerta de un obrador de flores artificiales y el segundo y el tercero, en Suiza.
Al comenzar la obra Carmen, Elvira, Pilar y unos estudiantes se encuentran en la puerta de un taller en donde se confeccionan flores artificiales, lugar en el que las jóvenes trabajan.
Llega León, el dueño del establecimiento, y se enfada al ver que la mitad del trabajo está sin hacer y que Isabelita, una de las empleadas, aún no ha llegado.
Cuando esta hace su aparición comienza a explicar a sus compañeras lo que ha hecho el día anterior pero, en la mayoría de los aspectos de su narración, está mintiendo, cosa que sus interlocutores descubren con facilidad.
Los protagonistas comienzan a fantasear sobre qué harían si les dejasen una herencia, cuando pasa el chico de los periódicos. Isabelita dice que ha jugado a la lotería y se dispone a ver los números premiados. Al ver el suyo entre ellos comienza a gritar y a decir que le ha tocado, cosa que sus compañeros no creen, hasta que Pilar mira el periódico y lo constata.
León aparece en ese momento y, cuando se entera de la noticia, dice que esa forma de obtener dinero es inmoral, que el único dinero que vale es el que se gana con el trabajo. El cuadro termina con la marcha de Isabelita para cobrar el dinero.
El cuadro segundo sitúa la acción en la terraza de un restaurante suizo
Desde el restaurante suizo en donde se hospedan en ese momento, parten de excursión una serie de personajes, entre los que se encuentran Juanito y Paca, quien lleva a Machaquito en brazos.
Esta pareja se pasea por un lago suizo, situado frente a la terraza, en espera de ver una representación de variedades.
Para amenizar la espera, uno de los camareros anuncia la interpretación de una canción italiana En esos momentos aparece Isabelita, acompañada por un inglés y por un francés.
Posteriormente, Juan, Paca e Isabelita hablan del amor y, más tarde, los dos primeros le comentan a Isabelita que, con el ritmo de vida que están llevando, pronto se les va a acabar el dinero, a lo que esta responde que lo importante es divertirse.
El cuadro tercero se desarrolla en Suiza, en donde algunos personajes hablan del tiempo, excepto una pareja de novios, que habla de amor.
Entran en el hotel Isabelita y Paca. La primera dice que sólo le quedan cien pesetas, de las diez mil del premio y que, por lo tanto, es necesario regresar a Madrid. También le muestra su preocupación por lo que pueda pensar Juan, de quien se ha enamorado, al saber que no es una marquesa.
Isabelita cuenta a Juan que ni es rica ni es marquesa, con lo que él la rechaza como esposa, aunque le gustaría continuar gozando de su amistad.
El cuarto cuadro se desarrolla en el mismo escenario en que comenzó la obra:
Carmen, Pilar, Elvira y la aprendiza hablan del calor que hace en Madrid y de las postales que les ha enviado Isabelita, quien en ese momento entra elegantemente vestida.
Sus antiguas compañeras tardan en reconocerla pero, cuando lo hacen, comienzan a interrogarla sobre los lugares que ha conocido.
En ese momento llega León al taller, quien se sorprende de ver a Isabelita. Esta le pregunta si puede volver a trabajar allí, a lo que él responde afirmativamente.
La llegada de Juan cambia el momento que vive Isabelita, pues se disculpa ante ella por haberla despreciado y le pide que se case con ella, a lo que la joven accede.
La obra finaliza comunicando Isabelita esta feliz noticia a sus amigas y marchándose con ellas a comer.