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Las Odas de Ricardo Reis: un poeta contemplativo - Notas

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CopyLeft Artículo de Juan Blas Ruiz Jiménez - 04 de Septiembre de 2006
Temas Relacionados: Poesía
3. Notas
  1. Fernando Pessoa, en carta a Casais Montero, escribe: "Ricardo Reis nasceu em 1887 (nâo me lembro do dia e mês, mas tenho-os algures), no Porto, é medico e está presentemente no Brasil".
    (PESSOA, F. Poesías de Alvaro de Campos, Publicaçoes Europa-America, Mem Martins Codex, 1990, p.265.)
    Sin embargo, el escritor Antonio Tabucchi nos ofrece un testimonio, hijo de su fantasía, muy diferente:
    "Soy Ricardo Reis, respondió el hombre, entrando en la habitación, he vuelto de mi Brasil imaginario[...]
    Pero ¿dónde se había escondido?, preguntó Pessoa, ¿en qué parte de Brasil estaba, que no pude ponerme en contacto con usted?.
    Ricardo Reis se sonó la nariz.Tengo que confesarle algo, mi querido Pessoa, murmuró, nunca fui a Brasil, se lo he hecho creer a todo el mundo, incluso a usted, en realidad estaba aquí en Portugal, escondido en un pueblecito...
    [...]¿y dónde estaba usted? [...] En Azeitâo, murmuró, estaba en Azeitâo [....] Vila Nogueira de Azeitâo, es un pueblecito a pocos kilómetros de Lisboa, [...]"
    (TABUCCHI, A., Sueños de sueños seguidos de los tres últimos días de Fernando Pessoa, trad. Carlos Gumpert Melgosa y Xavier González Rovira, Barcelona, Anagrama, 1996, pp.115-6.)

  2. PESSOA, F., 42 poemas, trad. Angel Crespo, Madrid, Mondadori, 1998, p.52.

  3. ibídem, p.55.

  4. PESSOA, F., Poesía, trad. José Antonio Llardent, Madrid, Alianza Editorial, 1997, p.204.
  5. ibídem, p.198.

  6. "Mundo" significa en este contexto civilización técnica.Hay, sin embargo, otro mundo, el del poeta, que es también el mundo de los dioses y en éste volcará Reis todas sus ansias. Pessoa, contemporáneo de Nietzsche y Heidegger, fue un hombre de su tiempo, esto es, contra su tiempo. En efecto, Fernando Pessoa ha escrito una obra fundamentalmente crítica. De manera que tanto él como sus heterónimos, a pesar de ser hijos de una época, y precisamente por eso, están enfrentados a su tiempo. La mentalidad moderna, que enfoca lo real desde la perspectiva de la técnica, obedece al imperativo de la manipulación y del rendimiento. Nada más ajeno al sentir auténtico de Ricardo Reis.

  7. PESSOA, F., op. cit., trad. José Antonio Llardent, p.188.

  8. MARCO AURELIO, Meditaciones, trad. Bartolomé Segura Ramos, Madrid, Alianza Editorial, 1997, 1ªed., 5ª reimp., Libro IV.49, p. 57.El subrayado es nuestro. Otros parágrafos de las Meditaciones que pueden leerse son: L.II.8, L.IV.3, L.VI.31, LVII.59 y 68.

  9. PESSOA, F., trad. José Antonio Llardent, op. cit., p.188.

  10. MARCO AURELIO, op. cit., L.IV.7, p.48. Quien sienta interés puede consultar, además, estos parágrafos: L.II.15, LV.2, L.VI.8, L.VII.14, L.VIII.47, L.XI.11, L.XII.25.

  11. ibídem, L.XII.22, p.153.

  12. PESSOA, F., trad. José Antonio Llardent, op. cit., p.187. Entre nosotros, Jorge Luis Borges cultivó felizmente la poesía metafísica. En el prólogo a su libro La Cifra, del año 1981, nos advierte:
    "Mi suerte es lo que suele denominarse poesía intelectual. La palabra es casi un oxímoron: el intelecto (la vigilia) piensa por medio de abstracciones, la poesía (el sueño) por medio de imágenes, de mitos o de fábulas.La poesía intelectual debe entretejer gratamente estos dos aspectos."
    (BORGES, J. L., La Cifra, Madrid, Alianza Editorial, 1982, p.11.)

  13. ibídem, pp.223-4.

  14. PESSOA, F., op. cit., trad. Angel Crespo, p.41.

  15. ibídem, p.42.

  16. PESSOA, F., op. cit., trad. José Antonio Llardent, pp.191-2.

  17. Al igual que Reis, Alvaro de Campos y Antonio Mora son, por supuesto, heterónimos de Fernando Pessoa. En las líneas que siguen nos referiremos a Campos, el excéntrico ingeniero, autor de la Oda Triunfal.

  18. Hay polémicas que nunca concluyen. En 1975 Gonzalo Torrente Ballester publica un libro singular y, creemos, no muy conocido dentro del conjunto de su extensa obra.Se intitula Cuadernos de la Romana y presenta la estructura y el estilo de un diario en donde su autor vierte con agilidad e ironía apuntes e impresiones del momento. Pues bien, con fecha de 3 de mayo escribe:
    "Volviendo al tema de Pessoa, me ha interesado lo que dijo un señor extremeño, según Fabra, pero sin precisar si de nuestra Extremadura o de la lusitana.Para el caso da igual. Según Fabra, y según ese otro señor, Pessoa era "un escritor envuelto constantemente por nebulosas y contradictorias aspiraciones expresivas de un típico decadentismo pequeño burgues".¡Qué lástima que a la tertulia no haya concurrido ningún psicoanalista de la literatura, porque tendríamos una definición más que añadir y que lo más seguro es que fuera ésta: ¡Pessoa es la típica expresión de un complejo de Edipo mal digerido! [...] "
    Más adelante añade Torrente con manifiesta socarronería:
    "Estas definiciones tienen la inmensa ventaja de que lo facilitan todo, aunque quizá el inconveniente de que no aclaran nada. Me tengo por un pequeño burgués envuelto constantemente por nebulosas y contradictorias aspiraciones, y, sin embargo, no soy el autor de Oda marítima ni mi literatura es un intento de respuesta a la pregunta ¿quién soy? Ni he recurrido jamás a los heterónimos perseguido por mis investigaciones líricas en la problemática del ser [...]"
    Y por último:
    "Lo que importa, y carece de significación sociológica, psiquiátrica y antropológica, etc., es el hecho de que alguien haya escrito unos millares de versos, donde una problemática determinada, la que sea, se expresa poéticamente de una manera definitiva e indeleble [...] Aún en el caso de que la problemática del hombre Pessoa fuese ilusoria, sus poemas no lo son y su calidad lírica tampoco.Lo que hay que explicar es esto, porque lo demás no nos resuelve nada."
    (TORRENTE BALLESTER, G., Cuadernos de la Romana, Barcelona, Destino, l975, pp.143 ss.)
    Tal vez, Fernando Pessoa, muchísimos años antes del Coloquio de Braga, pues ésa es la tertulia a la que se refiere Torrente, permitió que uno de sus yoes, Antonio Mora, filósofo y pagano, arremetiera contra el sereno Reis, otro yo de Pessoa. ¡Ventajas de los heterónimos! El gran poeta en viva polémica contra sí mismo y en trance de ahorrar disquisiciones psico-sociológicas a los críticos del futuro. En el fondo, Pessoa fue siempre un espíritu lúcido y algo burlón.

  19. PESSOA, F., op. cit., trad.José Antonio Llardent, p.324. Adviértase cómo Campos halla la seguridad en diálogo permanente con su yo y en la indiferencia hacia el mundo. Valgan estos versos como última muestra:
    ¡Sosiégate, inútil corazón, sosiégate!
    Sosiégate porque nada hay que esperar,
    y por eso nada de desesperar tampoco... [...]
    (PESSOA, F., Antología de Alvaro de Campos, Madrid, Alianza Editorial, 1987, p.171.)

  20. PESSOA, F., op. cit., trad. José Antonio Llardent, pp.314-6.

  21. PESSOA, F., op. cit., trad.Angel Crespo, p.37.

  22. Panteísmo que cobra todo su sentido al relacionarlo con el talante pagano del poeta. La presencia de los dioses se manifiesta, por cierto, más allá de su aparente ocultamiento. Somos nosotros los que hemos aprendido a no verlos, pero ellos siguen ahí, esto es, en el mundo,a pesar de nuestra ceguera. El mundo mismo es un todo divino.

  23. Cfr. Epicuro, Máximas Capitales, 1 en, GARCIA GUAL, C., Epicuro, Madrid, Alianza Editorial, l981, 1ª ed., 3ª reimp., p.139. Los dioses, en la concepción epicúrea de lo real, habitan los interespacios cósmicos, pero no se identifican con el mundo. El epicureísmo de Reis, como ya lo ha sido su estoicismo, debe, pues, ser matizado. No puede hablarse de panteísmo en la cosmovisión de Epicuro. En consecuencia, nuestro poeta toma del sabio pagano los aspectos que más le interesan. En este caso, la ejemplaridad moral del dios, que le sirve como guía.

  24. PESSOA, FERNANDO., op. cit., trad. José Antonio Llardent, p.199.

  25. Ibídem, p.203.

  26. Ibídem, p.211.

  27. Ibídem, p.208.

  28. Ibídem, p.230.

  29. Ibídem, p.209.

  30. ibídem, p.232. El subrayado es nuestro. Hasta ahora hemos utilizado los términos sujeto y yo como sinónimos. Hagamos, de todas maneras, una aclaración. sujeto y yo no significan lo mismo, si bien guardan cierta comunidad semántica. Sujeto (subjectus) se refiere a lo que está puesto debajo, esto es, a lo que soporta o sostiene. Así, en filosofía, el sujeto tiene la capacidad de recibir -soportar, sostener- las impresiones del mundo externo. El yo, por otro lado, es esa realidad, tan discutida por los empiristas contemporáneos, en la que inhieren las vivencias, los hechos psíquicos y que, en consecuencia, hace el papel de substrato, lo que está, pues, debajo de esas vivencias y hechos psíquicos. En cualquier caso, no debemos ignorar la diferencia que se da entre ambos conceptos, y que es ésta: el yo puede entenderse como cada una de las maneras que un sujeto, y Pessoa constituye un excelente ejemplo, tiene de representarse. El sujeto Fernando Pessoa fue poseedor de varios yoes, sus heterónimos. Diríamos, incluso, que cualquier sujeto exhibe en algún momento una pluralidad de yoes, tantos como facetas tenga.Por lo demás, y en una acepción amplia, podemos mantener la sinonimia entre los dos conceptos y así lo hemos hecho a lo largo de este artículo.

  31. ibídem, p.209. El subrayado es nuestro.

  32. Entiéndase como expresión modal. Mirar se dice de muchas maneras. El contemplador posee una mirada privilegiada, la más alta por su perfección. Sería, sin embargo, erróneo interpretar esta fórmula literalmente, esto es, desde una perspectiva espacial. Mirar desde lo alto se traduce, en nuestro caso, en íntimo encuentro con lo contemplado.

  33. PESSOA, F., op. cit., trad. José Antonio Llardent, p.209.

  34. La mentalidad moderna se manifiesta, como es sabido, a través de la manipulación, en la operación permanente sobre lo real, que resulta, así, transformado. Véase más arriba n. 6.

  35. PESSOA, F., op. cit., trad.Angel Crespo, pp.39-40.

  36. ibídem, pp.48-49. El subrayado es nuestro.

Autor y licencia de 'Las Odas de Ricardo Reis: un poeta contemplativo - Notas'
Juan Blas Ruiz Jiménez Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero18/reis.html CopyLeft
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