Las palabras son objetos y además proyectiles peligrosos - Las defixionum tabellae o maldiciones romanas

2 - Las defixionum tabellae o maldiciones romanas

Artículo creado por Alberto Villamandos Ferreira. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero23/tablilla.html
17 de Septiembre de 2006

Define Manuel Díaz y Díaz las defixionum tabellae como “textos mágicos escritos, generalmente, sobre plomo, pero también sobre bronce, estaño, mármol o terracotas, en que un individuo maldice y entrega a las divinidades infernales un competidor amoroso, un rival o la facción enemiga en los juegos del circo, un ladrón, la persona amada si desdeña, etc.”4

Estas tablillas, destinadas a una existencia secreta y prohibida, se convirtieron en una de las fuentes más importantes para el estudio del latín vulgar debido a que se conservaron gracias al material sobre el que se esbozaban y a que eran lanzadas a pozos, tumbas y cimientos de las casas, para que llegaran con prontitud al conocimiento de los dioses infernales. Su estilo es entrecortado, repetitivo, agramatical en muchos casos debido a la rapidez con que se escribían, y muestra unas convenciones estructurales propias: “Se pone el nombre del maldecido, pero nunca el del maldiciente. Abundan las descripciones personales y las repeticiones, así como palabras cabalísticas y combinaciones de letras -especialmente griegas- con fines mágicos.”5

Algunos ejemplos de defixionum tabellae:

 A.  
Malcio Nicones oculos A Malcio Nicones ojos
Manus dicitos bracias uncis manos, dedos, brazos, uñas
Capilo caput pedes femus venter cabellos, cabeza, pies, fémur, vientre,
Natis umlicus pectus mamilas ombligo, pecho, pezones,
Colus os bucas dentes labias cuello, boca, morros, dientes, labios,
Me[nt]us oclos fronte supercili barbilla, ojos, frente, cejas
Scaplas umerum nervias ossu espalda, hombros, nervios, huesos,
Merilas venter mentula crus [merilas], vientre, polla, piernas
Quastu lucru valetudines defico toda su riqueza, su salud maldigo
In as tabelas.6 en esta tablilla.7

 

  B.  
Rufa Pelica manus detes A Rufa Pelica manos, dientes,
Oclos bracia venter mamila ojos, brazos, vientre, pezones,
Pectus osu merilas (¿?) venter pecho, huesos, [merilas], vientre
... crus os pedes frontes ...piernas, boca, pies, sienes
uncis dicitos venter uñas, dedos, vientre,
umlicus cunus ombligo, coño,
ulvas ilae Rufas Pelica defi[c]o vulva, a Rufa Pelica maldigo
in as tabelas.8 en esta tablilla.

 

 C. Minturnae, s. I d.C.   
Dii iferi vobis comedo si quicua sa- A vosotros dioses infernales os encomiendo si
Ctitates hbetes ac tadro Ticene algun poder tenéis asi digo que a Ticene
Carisi quodquid acat quod icidat de Carisio todo lo que haga le resulte
Omnia in adversa. Dii iferi, vobis en su contra. A vosotros, dioses infernales
Comedo ilius memra, colore, encomiendo sus miembros, salud,
Ficura, caput, capilla, umbra, cereb- figura, cabeza, cabellos, sombra, cerebro,
ru, frute, supe[rcil]ia, os, nasu, frente, cejas, boca, nariz,
metu, bucas, la[bra, ve]rbu, vitu- barbilla, morros, labios, lengua,
colu, iocur, umeros, cor, fulmones, cuello, ojos, hombros, corazón, pulmones,
itestinas, vetre, bracia, dicit- intestinos, vientre, brazos, dedos,
os, manus, ublicu, visica, femena, manos, ombligo, vesícula, coño,
cenua, crura, talos, planta, suciedad, talones, plantas de los pies,
ticidos dedos de los pies.
dii iferi si ellud videro...tabescete Oh dioses infernales si la viera ...consumirse
vobis sanctu ilud lib[e]ns ob anu- a vosotros libación por aquel santo
versariu facere dibus par- aniversario haria a los dioses familiares de aquel... ...
entibus ilius... ... una ofrenda tendrás...
peculiu tabescas...9

 

A pesar de las variantes diatópicas y diafásicas, en las tablillas de maldición suelen aparecer una serie de características comunes que se acercan a la convencionalidad de un género discursivo, con estatutos propios. Algunas de esas convenciones genéricas del texto “maldición,” por otra parte cercanas al género epistolar, las señala Díaz y Díaz, como la de escribir el nombre del maldecido y no el del que maldice, la inclusión de algunas palabras en griego con un sentido cabalístico (seguramente en zonas en donde el griego se había convertido en una lengua muerta y el propio desconocimiento de la población le otorgaba una consideración de arcano). Otros rasgos genéricos eran

- el encabezamiento, dirigido a los dioses infernales,

- la enumeración morosa y detenida de cada una de las partes del cuerpo del maldecido,

- el verbo performativo (“comedo”),

- el cierre al fin de la tablilla (“in as tabelas”).

La relación con el género epistolar se encontraría fundamentalmente en el hecho de que se trata de un texto dirigido a un interlocutor del cual se supone la existencia (un dios infernal) y que sirve de medio para poner en práctica un daño a otra persona. El hecho de que aparezca un verbo performativo adscribe este tipo de discursos a la teoría de los actos de habla de Austin, que tambien trata la necesidad de unas convenciones para completar la capacidad del enunciado:

Speaking generally, it is always necessary that the circumstances in which the words are uttered should be in some way, or ways, appropriate, and it is very commonly necessary that either the speaker himself or other persons should also performs certain other actions, whether ‘physical’ or ‘mental’ actions or even acts of uttering further words.”10

Searle, crítico en otras ocasiones con las teorías de Austin, coincide con este último en este punto: “There are a large number of illocutionary acts that require an extralinguistic institution, and generally, a special position by the speaker and the hearer within that institution in order for the act to be performed.”11

Se refieren ambos estudiosos a una institución que emite el enunciado como elemento primordial para su efectividad performativa. En el caso de las defixionum tabellae el emisor estaría dotado de una cierta “institucionalidad” en cuanto desea provocar un mal a otro y conoce las normas discursivas que sigue una maldición romana en toda regla. Sin embargo, muy importantes son también para la efectividad del objetivo que se busca el material que se utiliza (bronce, madera, barro), el “canal” por el cual se establece la comunicación con los dioses infernales (el pozo), y sobre todo las mismas convenciones genéricas, para hacer efectiva la maldición. No sólo el verbo performativo soporta la carga de todo el discurso, sino que se encuentra complementado por otras instancias lingüísticas para que se produzca el contacto con el mundo infernal. Esta ritualidad no es específica de una época y de una cultura determinadas. En la Europa latina medieval Teófilo, mayordomo del obispo de Cilicia, vende su alma al diablo por medio de un contrato legal, según adapta al castellano del siglo XIV Gonzalo de Berceo12. Incluso las fuerzas maléficas deben cumplir una burocracia. Los textos escritos implicarían por otra parte una mayor capacidad mágica más difícil de cambiar o anular que el texto oral, ya que la idea de que scripta manent, verba volunt persiste a través de las épocas.

A pesar de este marco ritual se observa una cierta variedad en las tres tablillas ya que no se sigue la enumeración de las partes del cuerpo sino que hay excepciones. En general nos encontramos con un modelo de descripción de la cabeza a los pies (de arriba abajo) y de extremidades al tronco (de afuera adentro). El primer esquema se demora más en el rostro, como en la tablilla C que parece estar dirigida a una mujer, de cualidades envidiadas por el o la maldiciente, según podemos deducir. El segundo esquema tiene un sentido creciente en cuanto se dirige finalmente a órganos vitales, aunque para la mentalidad romana incluso la sombra fuera un elemento importante de la persona.

El verbo performativo, que no es “maldecir” sino que tiene más de petición a las deidades infernales, por medio de las cuales se cumple la acción, entraría, según la teoría de Austin dentro de los verbos “exercitives,” una de las clases de verbos que muestran fuerza ilocutiva: “An exercitive is the giving of a decision in favour of or against a certan course of action, or advocacy of it.”13 El mismo reconoce que es una categoría muy amplia, que va desde la orden al consejo, pasando por el ruego y la excomunión. Searle, en su crítica a las ideas de Austin a propósito de los actos de habla, propone unos actos ilocutivos “directivos”: “The illocutionary point of these consists in the fact that they are attempts (of varying degrees, and hence, more precisely, they are determinates of the determinable which includes attempting) by the speaker to get the hearer to do something.”14 En este caso la “direction of fit” va del mundo a las palabras y no viceversa.

Ya “exercitive” o directivo, el verbo utilizado en la tablilla junto el resto del enunciado supone la realización de un acto lingüístico con consecuencias físicas en la realidad. La idea lingüística subyacente sería que palabras y cosas están vinculadas directamente, y que puede llegar a existir una causalidad entre unas y otras. Las palabras “desatarían” las fuerzas de la realidad. Esta concepción lingüística iría en contra de la teoría de Saussure de la arbitrariedad del signo, de la relación entre significante y significado, teoría que por otra parte se entroncaría con toda una tradición que se remonta a la Edad Media con la escuela “terminista”. Esta escuela distinguía radicalmente dos relaciones posibles entre la palabra y la realidad no lingüística: la significatio, entre las palabras y las representaciones intelectuales (“blanco” significaría la idea de blancura) y la suppositio, la relación entre una palabra y un objeto exterior.15

En las defixionum tabellae se manifiesta una de las principales ideas de la llamada “lingüística popular”. A propósito de las palabras mágicas y tabuadas, Herbert Brekle afirma que hay ciertos actos de habla que hacen uso de una fuerza sobrenatural en la expresión: conjurar, exorcizar, blasfemar, ofender, injuriar, el oráculo. Para estas actividades mágicas se hace necesaria la enunciación. Los emisores asumen la idea de que existe una identidad entre el nombre de una cosa y la palabra misma16. Una idea lingüística que supusiera la relación directa y natural entre palabra y cosa aceptaría la causalidad de significante y significado, como sistema rígido en el que a su vez entraría el concepto de “objetividad” del lenguaje. Este sistema, propio del “hablante ingenuo”, incluso hasta nuestros días, según Foucault habría sufrido un cambio con la mentalidad del XVII. En ese momento de irrupción del racionalismo “se ha deshecho la profunda pertenencia del lenguaje y del mundo.[...] Las cosas y las palabras van a separarse”.17

Se advierte en las tablillas de maldición como recurso importante el de la enumeración de las partes del cuerpo de la víctima. Partiendo de la cabeza hacia abajo, demorándose en el rostro, las vísceras y los genitales, el maldiciente busca provocar el mayor mal. Subyacente a este recurso se encuentra la misma creencia que ya documentaba Frazer a propósito de las palabras tabuadas: palabra y cosa se encuentran firmemente unidas. De esta manera los términos que designan las partes del cuerpo serían las partes del cuerpo mismas.

La identificación de la palabra como una acción, por una parte, y con el objeto que designa, por otra, nos lleva a suponer el mismo texto de la maldición como un objeto discursivo que se convierte en proyectil. De esta manera se “lanza” una maldición, y la misma metáfora supone el reconocimiento de esa característica material en cuanto a su consecuencia palpable y temible. Para Lakoff y Johnson este concepto lingüístico se denominaría gestalt, como forma mental que configuramos según la experiencia de la realidad que tiene nuestra cultura, de la cual formamos parte. En su obra se cita un ejemplo de estas metáforas conceptuales, aportado por Michael Reddy en la que “las ideas o significados son objetos”, “las expresiones lingüísticas son sus envoltorios” y “comunicar es llevar algo”18. En las defixionum tabellae la consideración del emisor hacia el texto es doble, por una parte es una petición, con un cierto carácter religioso, a los dioses infernales y por otra es una amenaza para la víctima, a quien se lanza la maldición.

El recurso de enumeración de las partes del cuerpo según Lakoff y Johnson supondría la plasmación de una idea lingüística que podría considerarse también propia del “hablante ingenuo”. Cuanto mayor fuera el significante del enunciado, mayor sería su significado. Lakoff y Johnson lo sistematizan de esta forma: un nombre representa un objeto, y la abundancia del primero supondría la del segundo. De manera similar ocurriría con los verbos (que representan una acción) y con los adjetivos (que representan una propiedad). El principio que mueve al emisor de la tablilla es que cuantos más términos, más se asegura el efecto. Una maldición que sólo se refiriera al nombre de la persona (como la persona misma) tendría un efecto menor que una maldición que atacara todas y cada una de sus cualidades positivas o parte de su salud. Por medio de la enumeración se aumenta el poder mágico de la tablilla, y al no dejar resquicio discursivo no deja resquicio material.

1 opinión

Tecnicado en gestion ambiental.

Es interesante la expresion verbal ,veo a diario personas que por su ingenuidad o ignorancia hablan por hablar, dejando de lado la escencia de lo que importa realmente.

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