La más antigua predicción del fin de la humanidad sobre nuestro planeta que conocemos no ha sido efectuada por ningún profeta, sino que se halla en un monumento: la gran pirámide de Keops, en Egipto.
La pirámide de Keops, conocida también como la Gran Pirámide, es la mayor pirámide egipcia de todas las que han llegado hasta nosotros. Construida por el rey del mismo nombre, segundo de la cuarta dinastía, su antigüedad se calcula en unos 2.500 años, aunque algunos autores la suponen mucho más antigua. Mide 139 metros de altura, teniendo en cuenta que le falta todo el revestimiento y las piedras del remate. Los bloques de piedra que constituyen su cuerpo forman 203 hileras, y su peso total es de seis millones y medio de toneladas. Según la tradición copta, los planos de la Gran Pirámide serian debidos al gran patriarca bíblico Enoch, padre de Matusalén, y la dirección de las obras encargada a uno de sus hijos menores, Sisitros. El faraón Keops le entregó cien mil obreros para efectuar los trabajos, muchos de los cuales murieron durante la construcción. Estos obreros fueron reclutados entre los servidores de los templos, algunos de los cuales tuvieron que ser clausurados, lo cual hizo que algunos historiadores de la época presentaran al faraón como un usurpador y un tirano. Hay dudas respectos a su sistema de construcción, sobre todo en lo que se refiere a la elevación de las grandes moles de piedra. Aunque la mayoría de las egiptólogos abogan todavía por la teoría de las grandes rampas (basándose en parte en el hecho de que los egipcios no conocían la escalera, salvando los desniveles a base de rampas), hay otras hipótesis que sugieren el empleo de complicados mecanismos de elevación de los que se han encontrado modelos a escala reducida en algunas tumbas, así como un ingenio mecánico basado en el mismo principio del saduf egipcio que utilizan los campesinos actuales para extraer el agua de los pozos y que consiste en una viga que pivota sobre un eje. Sea cual sea el sistema, de todos modos, la Gran Pirámide de Keops, considerada como una de las siete maravillas del mundo, es todo un prodigio de construcción ciclópea, sobre todo por el equilibrio y belleza de sus líneas.