[1] Cfr. T. H. Nelson (1981), Literary Machines (Swathmor, Pa., publicación propia), p. 2.
[2] Cfr. A. Sarasqueta (2001), “La comunicación digital potencia nuestro sistema inteligente”, en Nueva Revista, 77, pp. 73-79, p. 78.
[3] Cfr. R. Barthes (1970), S/Z, París, Éditions du Seuil (traducción castellana: S/Z, Madrid, Siglo XXI, 1980)
[4] Cfr. E. J. Aarseht (1997), No linealidad y teoría literaria. En Teoría del hipertexto. Barcelona, Paidos.
[5] Para profundizar en estos conceptos véase cfr. http://www.hezkuntza.net/programa/.
[6] Cfr. J. Conklin (1987), “Hipertext: an introduction and survey”, en IEEE Computer, 20, nº 9.
[7] Cfr. G. P. Landow (1995), Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología, Barcelona, Paidós, p. 74.
[8] Cfr. ibidem, p. 61.
[9] Cfr. ibidem, p. 24.
[10] Cfr. J. Derrida (1972), La Dissemination, París, Édtions du Seuil (traducción castellana: La diseminación, Madrid, Fundamentos, 1975).
[11] Cfr. D. Tolhurst (1995), "Hypertext, hypermedia, multimedia defined?" en Educational technology, vol. XXXV, nº 2, pp. 21-26.
[12] Cfr. J. Pi Llorens (2001), “La traducción cibermática del español”, en Nueva Revista, 74, pp. 145-147, p. 145.
[13] Cfr. F. A. Marcos Martín (2000), “El español y la red”, en Nueva Revista, 70, pp.140-145, pp. 140-141.
[14] Cfr. G. P. Landow (1995), Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología, cit., p. 61.
[15] Cfr. T. E. Morgan (1985), “Is There an Intertext in this Text?: Literary and Interdisciplinary Approaches to Intertextuality”, in American Journal of Semiotics 3, pp. 1-2.
[16] Cfr. G. P. Landow (1995), Hipertexto. La convergencia de la teoría crítica contemporánea y la tecnología, cit., p. 23.
[17] Cfr. ibidem, p. 23.
[18] Cfr. ibidem, p. 62.
[19] Cfr. J. Cabero Almenara (1996), “Nuevas tecnologías, comunicación y educación”, Edutec, nº 1 (URL: http://www.uib.es/depart/dceweb/revelec1.html).
[20] Para profundizar en las consecuencias derivadas del empleo del hipertexto en el aprendizaje y en la educación son interesantes los estudios de Rocío Rueda Ortiz (1999), “Hipertexto, ambientes de aprendizaje y formación”, en Espiral. Nuevas tecnologías y comunicación, Enero (http://www.pangea.org/org/espiral): "El replanteamiento de los modelos pedagógicos convencionales con la incorporación de los dispositivos tecnológicos implica reconsiderar desde las metas hasta las prácticas pedagógicas mismas, pero apuntando hacia la formación de sujetos cada vez más conscientes y responsables de su propio proceso formativo. En este sentido, los dispositivos hipertextuales generan un ambiente propicio de aprendizaje, que requiere, sin embargo, de la presencia de otras alternativas, de otras formas de aproximarse al conocimiento. Por ejemplo, tanto las experiencias directas con hechos o fenómenos naturales, físicos, sociales, la observación directa de la realidad, como la experimentación, siguen siendo interacciones esenciales en la construcción de conocimiento científico y tecnológico".
[21] Puede ser interesante cfr. http://www.hezkuntza.net/programa/. Y también Ministerio de Educación de la Nación, (2000), El monitor de la educación. Tercer trimestre. Año I. N° 1; B. Fainholc (1999), La interactividad en la educación a distancia. Paidós. Buenos Aires.
[22] Cfr. A. Llano (2000), “La hora de la sociedad de la inteligencia”, en Nueva Revista, 70, pp. 162-169, p. 163. Puede ser interesante cfr. J. Adell (1995), "La navegación hipertextual en el World-Wide-Web: implicaciones para el diseño de materiales educativos". Comunicación al II Congreso de Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación para la Educación, Universitat Illes Balears, Palma de Mallorca, 1995. Versión electrónica (1996): http://nti.uji.es/docs/nti/edutec95.html