



Los seres humanos nos distinguimos de los demás animales debido a que llevamos una vida social, que más allá de un simple accidente es parte inherente a nosotros. Conformamos nuestra realidad social no sólo con aquello que podemos palpar o percibir con nuestros sentidos directamente, sino también en gran medida gracias a las ideas, sentimientos, actitudes, costumbres y conceptos que nos llegan a través de los medios de comunicación social. Tenemos claro de que los medios de comunicación tienen efectos notables sobre la sociedad humana (pudiéndose incluso plantear su inherencia a ésta), teniendo en cuenta el crecimiento desorbitado que los medios están sufriendo.
La teoría sociológica del estructural-funcionalismo (Mario Wolf), estudia la acción social junto a modelos de valor interiorizados e institucionalizados. El sistema social se concibe como un organismo que desempeña funciones de integración y mantenimiento del sistema. Su equilibrio y estabilidad se realizan a través de relaciones funcionales activas entre individuos y subsistemas. Existen relaciones de funcionabilidad que orientan a la solución de los imperativos funcionales como la conservación del modelo y el control de las tensiones (se interiorizan modelos culturales en la personalidad de los individuos), la adaptación del ambiente (la sobrevivencia del sistema está en su adaptación al mismo ambiente social y a otros), la persecución de la finalidad (los fines se alcanzan desempeñando adecuadamente las tareas necesarias para la sobrevivencia), la integración (las partes que integran el sistema deben relacionarse entre sí, los mecanismos de disgregación se necesitan para sostener la estructura básica del sistema).
Según Wright las actividades comunicativas corresponden a las consecuencias de las propias actividades comunicativas desarrolladas a través de procesos institucionalizados de comunicación de masas. Teniendo en cuenta a la sociedad, la difusión de la información cumple dos funciones importantes: alerta a los ciudadanos frente a amenazas y peligros inesperados, y proporciona los instrumentos para realizar algunas actividades cotidianas institucionalizadas en la sociedad.
Los medios de comunicación atribuyen status y prestigio a las personas y grupos que tienen como objeto principal, su atención; de igual manera fortalecen el prestigio de quienes se someten a la necesidad de ser ciudadanos bien informados; y finalmente fortalecen las normas sociales, función que se relaciona con la ética.
Todo el estudio de la comunicación de masas se basa en la premisa de que los media tienen efectos significativos, si bien apenas hay consenso sobre la naturaleza y alcance de dichos efectos. Esta incertidumbre resulta aún más sorprendente si se tiene en cuenta que la experiencia cotidiana proporciona innumerables, aunque anodinos, ejemplos de su influencia. Nos vestimos según lo que diga el parte meteorológico, compramos algo a causa de un anuncio, vemos una película mencionada en el periódico y reaccionamos de un sinfín de maneras ante las noticias, el cine, la música, la radio y demás. En conclusión los medios influyen directamente en el aprendizaje y en la conducta, lo que les convierte en entes importantes de socialización.
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