Memoria, realismo y sesgo autobiográfico en O. Soriano y G. Saccomanno - O. Soriano y G. Saccomanno
1 - O. Soriano y G. Saccomanno
Sesgo autobiográfico, memoria y realismo se presentan como componentes esenciales de algunos novelas y cuentos de la literatura argentina actual, por lo que creemos válido ensayar una explicación para esa combinación de referentes anclados en el mundo real, fragmentos de autobiografías y omnipresencia de la memoria deformante e inventada.
Nos preguntamos cómo es posible que una literatura muestre vinculaciones fuertes con el realismo y al mismo tiempo se concentre obstinadamente en una memoria que se sabe infiel a la realidad. Andrés Rivera, Osvaldo Soriano, Guillermo Saccomanno y Antonio Dal Masetto se cuentan entre los narradores de la literatura argentina de las últimas décadas que han hecho de la memoria la materia de sus ficciones y han reflexionado en ellas sobre lo que significa recordar para hacer del recuerdo literatura de ficción. Sus textos se situarían, a la vez, en una tendencia que en otra época se hubiera asociado sin reticencias al “realismo crítico”.
Antes de concentrarnos en los textos de Osvaldo Soriano y de Guillermo Saccomanno que muestran la tendencia que estamos señalando, creemos conveniente ampliar la mirada como para abarcar el cuadro complejo en el que son pensados el realismo y la memoria en la literatura argentina de las últimas décadas. Comenzaremos por anotar una serie de coincidencias entre aquellos narradores que, sin abandonar un vínculo sólido con los referentes del mundo real, han hecho del recuerdo incierto un programa narrativo.
La primera coincidencia que notamos radica en la completa imbricación de la historia personal con la colectiva. Admitimos que esa integración de lo individual en lo colectivo no señala por sí mismo nada de particular, puesto que se cumple en ella algo que en realidad es constitucional al sujeto y que, por supuesto, se manifiesta en la literatura. Si, como afirma Maria Rita Kehl, el yo que nos sustenta constituye una construcción ficticia que “depende de la memoria y también de la mirada del otro para reconocerse como una unidad estable a lo largo del tiempo”(1), desde la perspectiva del análisis del sujeto, la memoria alude siempre a relaciones intersubjetivas. Las obras que consideramos parecen reafirmar que no hay de hecho una memoria individual porque, como subrayó Eduardo Grüner, ella “es una encrucijada polifónica de memorias de los otros” (2). Lo particular tendría que ser buscado en la manera de integrar experiencias individuales y colectivas mediante la memoria.
Otra convergencia surge de la tensión entre la palabra y el mundo que notamos en los textos de Soriano, Rivera, Dal Masetto y Saccomanno. Cada vez que estos autores han sido indagados acerca de la poética que sustenta sus obras, todos se han referido de una u outra forma al propósito de representar la realidad. Negando un programa de literatura realista, Guillermo Saccomanno agrega, sin embargo, que “hay que pensar todavía más las posibilidades del realismo. Pensarlo como me pasó a mí en esta novela, desde el borde”. (3) “Orillas”, “bordes”, “márgenes” han figurado, indudablemente, como términos recurrentes en el discurso de la crítica cultural de los últimos años. Lo llamativo de la propuesta de Saccomanno radica en el poder de sugerir que tiene esa idea de escribir en los “bordes del realismo” en la literatura argentina, ya que lo lleva a declarar el modelo de Roberto Arlt según una lectura que difiere de la propuesta por Ricardo Piglia en los años 80: El Arlt de Saccomanno es el escritor que se propuso representar, de manera “realista”, los conflictos de la clase media baja.
Los narradores mencionados coinciden también en el carácter autobiográfico de algunas de sus obras, sin que se pueda hablar propiamente de autobiografía en sentido estricto. En Nada que perder, de Andrés Rivera, existen menciones ficcionalizadas de la historia de la inmigración familiar y de las luchas sindicales del padre; las crónicas de Soriano se remotan a su infancia pero con un alto grado de fabulación; Dal Massetto toma como materia dominante de El padre y otras historias los recuerdos del tiempo de la niñez marcada por el traslado de Italia a Argentina junto a su familia en la inmigración de la posguerra de la década del 40. En todos los casos las propuestas de volver al pasado se realizan por medio de la recuperación de fragmentos y no con la intención de construir el relato completo y definitivo de una autobiografía.
Los escritores en los que reconocemos una persistente preocupación por la memoria en la ficción actual han identificado en la experiencia de los años sesenta el origen común, aunque Andrés Rivera, por ejemplo, publicara antes de esta década y Guillermo Saccomanno lo hiciera sólo en los años 80. Si bien la experimentación también resuena en el proyecto literario de esos autores ellos insisten en afirmar el carácter verdadero de la experiencia procesada en sus ficciones. Esa actitud, que podría ser analizada según los parámetros de lo que varios críticos (4) han identificado como realismo posmoderno, no deja de manifestar, sin embargo, una continuidad de las tendencias asociadas a las propuestas del realismo crítico de la literatura argentina moderna, cuyo modelo es sin duda Roberto Arlt..
Si la existencia de la memoria constituye la condición necesaria para pensar la noción de identidad, referirse a la memoria en la literatura implicará necesariamente tocar asimismo cuestiones relacionadas a la identidad o, siendo más fieles a los proyectos literarios de los autores citados, a las identidades. Aunque el despliegue de la evocación del pasado en la literatura sea un hecho constitutivo de la propia escritura, puede atribuírsele a un determinado período, a un autor o a una obra una cierta singularidad en el tratamiento de la memoria de acuerdo a los modos enunciativos que propician el recuerdo en cada caso y según los materiales o los hilos -para usar una metáfora conocida- con los cuales se urde el entramado de la historia individual o colectiva.
El tratamiento concedido a la memoria pasaría, pues, por singularidades detectables tanto por los procedimientos de escritura que sitúan al sujeto respeto de un pasado que recuerda (o inventa recordando) como también por los contenidos de lo que evoca y considera digno de contar. Por cuestiones de claridad, abordaremos en primer lugar la obra de Osvaldo Soriano y en un segundo momento nos referiremos a los textos de Guillermo Saccomanno que ostentan un carácter en principio autobiográfico.
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