2 - Estructura narrativa

Artículo creado por Marcella La Rocca. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/novecen.html
09 de Octubre de 2006

“Novecento”, publicado en 1994 con una introducción del autor que explica su función originaria, como se ha dicho, es un monólogo teatral, escrito para ser representado por un único actor, que, con muy pocos cambios de vestuario, interpreta a tres diferentes personajes: Tim Tooney, trompetista, que es al mismo tiempo el narrador de la historia; Novecento, el pianista protagonista de la historia, y un personaje secundario, el Jazz man, encargado de presentar a la Atlantic Jazz Band y a sus componentes. El recurso del relato está justificado por la naturaleza misma de la obra, destinada a ser representada ante un público, con lo cual el espectador es al mismo tiempo el receptor del relato.4

La obra es un acto único y los cambios de escena están marcados por cambios de vestuario o por piezas musicales. En la mayoría de las escenas el actor representa a Tim Tooney, que cuenta la historia de su amigo Novecento. Este último aparece sólo dos veces, la primera en una escena brevísima en la que no habla, y la segunda en el epílogo, en una larga escena en que explica los motivos de su conducta y deja entrever el final de la historia, anunciado anteriormente por Tim Tooney:

Mica era sceso, lui/

Nella penombra, sembrava un principe/

Mica era sceso, sarebbe saltato insieme a tutto il resto, in mezzo al mare/

Gran finale, con tutti a guardare, dal molo, e da riva, il grande fuoco d’artificio, adieu, giù il sipario, fumo e fiamme, un’onda grande, alla fine/

Danny Boodman T.D. Lemon/

Novecento/ (Baricco, 2001: 54-55).

La adaptación cinematográfica, realizada por Giuseppe Tornatore, a la vez guionista y director de la película, estrenada en 1998, tiene una estructura más compleja. Tornatore amplía algunas sugerencias del texto original para justificar la función narrativa y para crear un receptor para su relato. El narrador es siempre el trompetista, que en la película se llama Max Tooney, pero, en este caso, se utiliza un expediente para justificar el recurso a la narración. La película comienza con un antecedente, que precede al prólogo de la historia, en que Max, que ha perdido de vista a su amigo Novecento, se encuentra en dificultades económicas y decide vender su trompeta. Antes de irse de la tienda le pide al vendedor que se la deje tocar por última vez, pero el anciano vendedor reconoce la pieza musical y le pide su proveniencia: ha encontrado un disco con esa misma pieza musical escondido en un piano que le trajeron del Piróscafo Virginian, que dentro de unos días va a ser demolido con dinamita.

Esta historia, que Tornatore amplía a partir de una frase del monólogo del trompetista, constituye el primero de los dos marcos que justifican la narración:

Lui l’aveva una ... buona storia. Lui era la sua buona storia. Pazzesca, a ben pensarci, ma bella… E quel giorno, seduto su tutta quella dinamite, me l’ha regalata. Perché ero il suo più grande amico, io… E poi ne ho fatte di fesserie, e se mi mettono a testa in giù non esce più niente dalle mie tasche, anche la tromba mi son venduto, tutto, ma… quella storia, no… quella non l’ho persa, sta ancora qui, limpida e inspiegabile come solo era la musica quando, in mezzo all’Oceano, la suonava il pianoforte magico di Danny Boodmann T. D. Lemon Novecento. (Baricco, 2001: 17-18)

El segundo comienza con la visita de Max al Virginian atracado en el puerto y próximo a la destrucción, y sus intentos de convencer a los encargados de la demolición a suspenderla para buscar a Novecento en el piróscafo. También en este caso, Tornatore ha ampliado un detalle del texto, consiguiendo un motivo para contar la historia y una audiencia que justifique su narración:

Poi presi il treno che andava a Plymouth, andai al porto, cercai il Virginian, lo trovai, diedi un po’ di soldi alle guardie che stavano lì, salii sulla nave, la girai da cima a fondo, scesi alla sala macchine, mi sedetti su una cassa che aveva l’aria di essere piena di dinamite, mi tolsi il cappello, lo posai per terra, e rimasi lì, in silenzio, senza sapere cosa dire/ (Baricco, 2001: 54).

Los dos marcos narrativos se entrecruzan, y terminan unificándose con la historia: el marco del buque en demolición, antes del epílogo, mientras que el del vendedor aparece también en el final de la película, después del desenlace, y constituye el momento de reflexión y de justificación de la historia entera. Aquí el personaje del vendedor asume un papel fundamental, cuando le dice a Max que la historia que le ha contado vale más que una vieja trompeta, y le devuelve su instrumento, agregando que, después de todo, no ha sido tan inútil, ya que escondiendo el disco en el piano le ha permitido conocer la historia de Novecento.

En su adaptación, Tornatore, con el expediente del marco narrativo, acentúa el carácter épico presente en la historia de Baricco, en que la narración encontraba una justificación interna en el intercambio comunicativo entre actor y espectador que comporta toda representación teatral.5

Sé el primero en opinar


Artículos relacionados con 'Novecento y La leggenda del pianista sull'oceano'

En el presente trabajo analizaremos la traducción intersemiótica1 de la película “La Leggenda del Pianista... Más »

Autor y licencia de 'Novecento y La leggenda del pianista sull'oceano'


Artículo de Marcella La Rocca. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero28/novecen.html CopyLeft
Este contenido ha sido recopilado por el equipo de Wikilearning. Todo el contenido recopilado se ha obtenido respetando y comunicando en nuestro site la licencia de cada fuente.
Wikilearning tiene permiso expreso por escrito de los autores para publicar los contenidos que ha extraído de otras webs, incluyendo su uso comercial.