Más de uno se habrá sorprendido ante esta descripción de qué es y qué hace un knowledge manager. ¡Tanta es la confusión sobre el rol del famoso CKO!. En España éste profesional es un ave rara pues los empresarios no son conscientes de los beneficios que reporta esta función, ni de su rentabilidad al aglutinar funciones que antes caían sobre varias personas.
La culpa de esta situación la tenemos en parte los propios profesionales del sector que no hemos sido buenos vendedores de nuestro valor. Por otro lado ha habido un exceso de “intelectualidad” en la definición del rol del gestor del conocimiento y no se han aportado datos tangibles ni mediciones efectivas del beneficio que esta función aporta a la organización.
También es importante el hecho de que una de las aplicaciones más importantes y más olvidadas de la así llamada “gestión del conocimiento” es el desarrollo de nuevo conocimiento es decir, la innovación. Todos sabemos que en España se innova poco y mal, y que estamos desaprovechando nuestro gran potencial creativo como país.
Por esta razón aquí nos hemos focalizado en los aspectos y aplicaciones menos rentables de la gestión del conocimiento, tales como la gestión documental o la comunicación interna, que se englobarían principalmente en los procesos de “transferencia” y “organización”.
Nos hemos olvidado sin embargo, de que parte de la responsabilidad de este profesional está en la adquisición y desarrollo del conocimiento por lo que deberá de tener responsabilidad directa sobre aspectos como la formación, el desarrollo competencial o la adquisición de nuevos conocimientos a través de la colaboración con el área de selección de personas.
Finalmente, a pesar de los 20 años que ya ha cumplido la gestión del conocimiento, esta función aún no se ha consolidado en nuestro país debido a una patente escasez de profesionales multidisciplinares, que tiene sus raíces en el sistema educativo español. Los headhunters y agencias de colocación confirmarán que aquí seguimos apegados a las etiquetas profesionales bien definidas (economista, informático, director de marketing, ingeniero industrial, jefe de ventas), por lo que no encuentran salida fácil perfiles nuevos como especialista en redes sociales, gestor del cambio o responsable de procesos de aprendizaje organizativo. Sin embargo, en otros países como el Reino Unido, Canadá o Australia, estos profesionales son objeto de una gran demanda y de una remuneración media-alta.
Resumiendo
El gestor del conocimiento es un perfil híbrido que requiere un conjunto de conocimientos y competencias muy extenso. El knowledge manager es una mezcla de consultor, investigador, analista, estratega, vendedor, líder y gestor. Profesional de amplia cultura, domina al menos dos idiomas y tiene experiencia en entornos multinacionales y en dirección de proyectos.
Se caracteriza por su afán innovador, curiosidad innata y gran capacidad de aprender. Se mantiene al día en los últimos avances tecnológicos y tendencias de gestión empresarial, así como en todo lo referente a su sector de actividad.
Se adapta a múltiples sectores y áreas de la organización. Dispone a la vez de visión global de empresa, visión de proceso y visión de negocio. Trabaja bien en segundo plano, en entornos de incertidumbre y cambio constante. Orientado a la calidad y al negocio.
En países como el Reino Unido es un profesional muy demandado y bien remunerado (casi siempre por encima de las 35000 libras). Sin embargo, en España apenas hay demanda de esta función y, cuando existe, los salarios están muy por debajo de esa cifra, por lo que no se adaptan a la preparación y experiencia que requiere el puesto.
Se entiende que seamos tan pocos.