Como muchos otros conceptos, la psicología hereda el término "personalidad" de una literatura a caballo entre la filosofía y la ciencia, Ceñirnos a una definición concreta del término sería cerrarse a sus posibilidades, De ahí, que optemos por el comentario argumentativo en vez de la definición categórica. Sin lugar a dudas, el significado de "personalidad" está referido a la persona; o mejor, al conjunto de cualidades que la definen. Para la psicología, el término aparece entrelazado a un modo de comportamiento estable de una persona. Los problemas han venido cuando los autores han tratado de buscar la totalidad de formas de comportarse e intentar establecer cuáles son las que prevalecen en un individuo. Nosotros no vamos a seguir ese camino y, recomendamos al que quiera abundar en él, el trabajo, ya clásico, de C. S. Hall y D. B. Lindsley (donde se da repaso a diecisiete teorías de la personalidad).
Sin embargo, habremos de argumentar nuestro cambio de direccionamiento y porqué elegimos un camino y no otro. Las dos bases sobre las que asentaremos la hipótesis de trabajo son, a saber: a) por un lado está el problema de la estabilidad conductual, su medida o escala y su consiguiente aplicación virtual a las personas; y b) por otro lado, la significación del campo al que queremos establecer las variables de la personalidad; es decir, a la educación. Dicho de otro modo, existen inconsistencias internas dentro del propio concepto de 'personalidad' y, a la par, sobre la utilidad que le deseamos dar en un fenómeno, como es la educación, al que se le asocian variables de complejidad máxima.