No es objetivo de este trabajo suplir las acciones que sobre PNI se han venido desarrollando, gracias a los esfuerzos realizados por la UNESCO en diferentes países para su elaboración y su utilización óptima, sino exponer de forma objetiva otros elementos a considerarse para la "realización con urgencia de esta política".2 Para ello se han considerado la necesidad y la importancia de la misma para el desarrollo socioeconómico de Cuba, así como los limitados recursos disponibles para abastecer de información a la cada vez mayor población que la consume y demanda. Uno de los objetivos fundamentales de la PNI es la optimización de recursos financieros, materiales y humanos para obtener la máxima racionalidad y efectividad económica en su empleo, lo cual sólo se puede materializar mediante la cooperación entre los miembros cubanos del sector de la información.
La PNI cubana, en correspondencia con el criterio de Montviloff relacionado con la finalidad de las PNI,4 deberán abarcar todos los sectores de la sociedad y la economía, que de una forma u otra estén vinculados a la investigación, innovación, producción, tecnología, docencia, comer-cialización, etcétera.
Entre los aspectos a considerar están:
- La información es un recurso estratégico en el desarrollo de las organizaciones a nivel nacional.
Esto implica el desarrollo de una nueva cultura informacional dentro de las organizaciones, que alcance desde el nivel gubernamental hasta el ciudadano en sus niveles de base; y la preparación de programas de orientación que permitan concientizar los conceptos de dato e información como recursos fundamentales, tanto para sus áreas de actividades, como para su incidencia en el desarrollo nacional.
- Papel del profesional de la información
El desarrollo de políticas en este sentido deberá "contar con dos niveles cuya ejecución se sustentará con una definición racionalmente estructurada de los objetivos a alcanzar en pre y posgrado",2 que permita lograr la formación de un nuevo profesional de la información con las siguientes aptitudes: a) conocer y saber aplicar las tecnologías de la información y la comunicación; b) conocer el esquema de la organización empresarial y los recursos humanos; c) saber diseñar sistemas de información, con inclusión de la legislación; d) hacer marketing de los servicios de información. Esta última aptitud se incluye al considerar que el usuario actual requiere "una información filtrada y analizada en detalles, que debe empaquetarse en una forma fácil de entender, y finalmente fácil de aplicar",11 y que el nuevo profesional de la información "tiene que conocer el negocio (la actividad, el medio profesional en el cual se desarrolla, quiénes son sus usuarios, para qué fin está destinada la información o los servicios de información que él ofrece, cuál es su ambiente comercial regular, social y político), porque el profesional hoy día es un agente de cambio, tiene un papel muy horizontal dentro de cada una de las organizaciones en que participa".12 En fin, el nuevo profesional de la información debe ser, más que un bibliotecario pasivo que custodie grandes volúmenes de información, un verdadero gestor de información para poder ocupar "el gran espacio en que no estamos"13 dentro de cualquier tipo de organización.
- Tratamiento de la información en las organizaciones en consonancia con la gerencia de sistemas de información.
Se logrará de antemano una descentralización en las estructuras organizacionales, mediante la planeación estratégica, la estrategia de proyectos, la reingeniería de procesos y la calidad total, con el objetivo de fortalecer su desarrollo horizontal con el trabajo en grupos multidisciplinarios para ganar en acciones y lograr una mejor gestión de la información. Desarrollar habilidades gerenciales en torno a la información en las organizaciones, es particularmente importante en la dirección de sistemas.
- Desarrollo de una infraestructura tecnológica en las organizaciones.
Atender a este aspecto garantizaría a las organizaciones disponer de una infraestructura tecnológica adecuada que permita el acceso directo, racional y pertinente a los productos y servicios de información.
En conclusión el desarrollo de la información como recurso, conlleva trazar políticas y estrategias para su uso más efectivo por toda la comunidad de usuarios de las distintas organizaciones, sean o no especializadas en información.
Las políticas tienen que estar encaminadas a lograr mayores niveles de optimización en la gestión y el uso de los recursos, de ahí la importancia de considerar dentro de ellas el papel del profesional de la información en su más estrecha relación con las tecnologías y los sistemas.
Una vez concluido el proyecto de trabajo para el desarrollo de la PNI, corresponde entonces, divulgar su contenido y hacer cumplir sus consideraciones. Su estricto cumplimiento garantizará un mejor uso de la información y abrirá nuevas puertas a la cooperación entre las organizaciones en el nuevo milenio.