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En este trabajo nos ha interesado observar las políticas de socialización y construcción de la cultura argentina a través de distintas manifestaciones de lo que puede denominarse "sociedad humorística", es decir un estado actual de la cultura en el que las manifestaciones del humor son diferentes de aquel de las sociedades modernas. (Cfr. Lipovetzki,1990)
La investigación tiene como marco teórico dominante la propuesta del canadiense Marc Angenot, quien trabaja las categorías de "discurso-interdiscursividad-contradiscurso" dentro de lo que él ha llamado la "problemática general del discurso social" (Angenot, 1998)
Tomando la idea bajtiniana de que todo signo es ideológico, Angenot sostiene que en los discursos (como conjunto sígnico) pueden verse las marcas de lo histórico-social sin que ellas sean evidentes, pero que "comportan pujas sociales, expresan intereses, ocupan una posición (dominante o dominada)" (98:5)
Al hablar de las reglas de funcionamiento del discurso social, entiende que éstas no conforman un sistema rígido ya que muchos elementos escapan a su control y que en algunas instancias -condiciones históricas particulares- ponen en marcha novedades, innovaciones, cambios discursivos que pueden erigirse en "contradiscursos".
El desarrollo de la categoría de "contradiscurso" implica en primera instancia, plantearse los modos de funcionamiento de la HEGEMONIA, ya que ésta responde a mecanismos reguladores del trabajo discursivo que garantizan una cierta homogeneidad de las tópicas y las retóricas del decir social.
Mientras que el paradigma hegemónico (aquello que en el discurso social pertenece al ámbito de la dominancia), implica considerar las nociones de homogeneidad/ aceptabilidad/ legibilidad, algunas rupturas críticas o emergentes pueden ser pensadas como contradiscursos.
Puesto que el discurso social no es –aunque lo pretenda- un bloque unitario o cerrado, su propia dinámica permite la existencia de zonas difusas donde se erigen valores o ideas contestatarias.
Por lo tanto, aplicar la noción de "contradiscurso" implica elaborar un paradigma opuesto a las respuestas obedientes a las regularidades doxáticas en torno a prácticas de interacción social, lingüísticas, etc. Aquello que en el discurso social pertenece a los bordes de la cuadrícula es lo que se puede ubicar como HETERONOMIA.
El paradigma correspondiente al trabajo contradiscursivo o heterónomo nos ha llevado entonces, en el desarrollo teórico, a definir las nociones de heterogeneidad/ novedad/ disidencia.
A partir de la consideración de distintos estados del discurso social de la Argentina en los 90, la diversidad de lenguajes y prácticas significantes, nos detenemos particularmente en los discursos humorísticos en sus modalidades mediáticas, hipertextuales y literarias para determinar si y de qué modo, en qué grado y mediante qué estrategias proponen lecturas diferentes de lo social, imponiendo rupturas, desplazamientos y transgresiones a la norma oficial, erigiéndose en posibles contradiscursos que hacen visibles tabúes y censuras, producen distancia crítica frente a las representaciones canónicas, resignificando ciertas prácticas sociales.
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