PYMES y competitividad - Pymes competentes
1 - Pymes competentes
“La estimulación necesaria para que un país, una empresa nacional, una transnacional etc, sea más competitivo, son resultado de una política fomentada por el Estado que produzcan las condiciones para proveer la estabilidad necesaria para crecer y se requiere de la construcción de un Estado civil fuerte, capaz de generar, comunidad, cooperación y responsabilidad.”
Carmen María Pelayo.
Venezuela es un país que cuenta con grandes riquezas naturales, las cuales deben saberse aprovechar, así como sus Pymes, microempresas deben desempeñar un significativo rol en su economía a través de una fuerza productiva capaz de generar productos y servicios no solo para satisfacer las demandas de los consumidores nacionales, sino de incursionar en los mercados foráneos.
En este escrito nos referimos a la relevancia de las Pymes con respecto a la competitividad que consideramos debe sabérseles aprovechar para beneficios de todos. Ahondamos en su alcance, importancia y repercusiones.
Al respecto sobre este tema nos comentan Donilbe Vilchez, Oscar Salazar de la Universidad del Zulia, que en un contexto globalizado de creciente incertidumbre como el de hoy, la organización empresarial que en los países en vías de desarrollo sea capaz de apalancar con tecnología el conocimiento del entorno y de sus mercados, pareciera despuntarse ante sus competidores como una potencial ganadora y catalogarse como “competitiva”. Asumir este reto de tanta magnitud para cualquier empresa, inserta en este contexto, con políticas públicas que no estimulan el desarrollo y la competitividad, sin mayores holguras de tiempo y recursos para prepararse ante los cambios, generados a partir de los programas graduales o de tipo “shock” de ajustes macroeconómicos que han venido siendo introducidos en estos países sin previo anuncio y en un mercado cada vez mas competido como efecto de la apertura de los mercados, no es fácil. Más aún si se trata de la pequeña empresa ¿Cual debe ser el rol de las Pymes con respecto a la competitividad? ¿Están preparadas las Pymes venezolana, nuestro caso, para desempeñarse competitivamente? ¿En donde manifiestan sus debilidades? ¿Cómo deben saber aprovechar la oportunidad que la competitividad genera?
Insisten los autores señalados en un trabajo sobre este tópico en agregarnos ¿Qué significa competitividad para las pequeñas firmas que deben enfrentar su inserción en un ambiente macroeconómico, cultural y de políticas públicas poco estimulador, con alta concurrencia en el mercado de productos importados, la exigencia de patrones de calidad, el surgimiento de nuevas técnicas gerenciales y de procesos, de nuevas estructuras organizacionales, buscando productividad y mejora de la calidad y que además, deben rivalizar con empresas grandes nacionales y multinacionales?. Esta es una interrogante que está requiriendo respuesta. Como contrapartida a la respuesta de esta interrogante es común encontrar que la competitividad de estas organizaciones en los países latinoamericanos, ha sido poco atendida por parte de los gobiernos y las instituciones responsables de la promoción y desarrollo de la PYME. ¿Qué hacer entonces para que estas empresas se adapten sin traumas a este entorno desventajoso?. La responsabilidad de responder esta interrogante no es sólo del Estado sino también de los propios empresarios.
Lo cierto, que se le debe prestar más atención a cuál debe ser el rol de las pymes ante la competitividad, el mismo Estado debe saberlas integrar en sus programas de gobierno, apoyarlas en pro de su gestión exitosa, aprovechar esa capacidad productiva, tomar en cuenta como hemos comentado en otras oportunidades, que definitivamente el presente conlleva a la gerencia de las Pymes a repensar sus acciones, a saber poner en práctica los actuales conocimientos administrativos y a garantizar a través de sus acciones que la empresa bajo su cargo participa eficazmente dentro de lo que competitividad exige. Estamos plenamente conciente que son muchas las pymes del país que adolecen de ventajas competitivas y que ni siquiera su estructura organizacional está preparada para ser competitiva, de acuerdos a los requerimientos del presente. Las causas las hemos comentado en otros artículos, y que concretamente se reducen a la forma como se iniciaron, proveniente de un grupo familiar que simplemente satisfacía las necesidades de clientes allegados a la familia, a un pequeño número de consumidores , aunado además, a la improvisación gerencial, a la carencia de recursos en todos sus aspectos, a la poca visión de la gerencia de desarrollarse y saber aprovechar las oportunidades, de vincularse más con el Estado y solicitar de éste no solo apoyo en los subsidios económicos, sino de vinculación en los programas económicos en la Política exterior del país.
Hoy para salir avante y permanecer en los mercados se requiere ser competitivo, y para ello no hay que olvidar que la competitividad tiene incidencia en la forma de plantear y desarrollar cualquier iniciativa de negocios, lo que obliga a una evolución en el modelo de empresa y del empresario que se requiere.
La ventaja comparativa de una empresa estaría en su habilidad, recursos, conocimientos y atributos, etc., de los que dispone dicha empresa, los mismos de los que carecen sus competidores o que estos tienen en menor medida que hace posible la obtención de unos rendimientos superiores a los de aquellos.
La Pyme venezolana presenta grandes debilidades en su competitividad interna, en saber optimizar el aprovechamiento de sus recursos, dado a que muy poca atención se le presta a cómo saberlos manejar, manifestándose un mal aprovechamiento del recurso humano, de sus índices en los procesos de producción, avalado además de no contar con la tecnología adecuada para ser competitivo. Se ha descuidado muchísimo la capacitación y desarrollo del factor humano, desperdiciándose significativamente este capita. A ello se agrega además sus pobre recursos financieros, que se ven sumamente afectados con las políticas tributarias impuestas por el estado, haciendo que las empresas inviertan poco en el mejoramiento de su tecnología, en todos los factores ergonómicos que identifiquen al personal con la empresa.
En lo externo, la gran mayoría de las Pymes se han concentrado solamente en participar en el mercado nacional y muchas, solamente en el entorno donde operan, coartando su desarrollo, su crecimiento y no saber aprovechar las oportunidades que se presentan, como las que actualmente ofrece el Gobierno Nacional con las Nuevas aperturas económicas, por ejemplo, con la participación de Venezuela como miembro asociado del MERCOSUR, así con lo que se quiere lograr con el ALCA.
Definitivamente, la gerencia de la Pyme venezolana ante la nueva competitividad, debe prestarle atención a la realidad del nuevo escenario global, en donde aparecen mercados interdependientes e intercomunicados a través de la tecnología y la informática, sin barreras al flujo de capitales y de negocios, y en permanentes mutaciones organizacionales, tecnológicas y sociales, provocando impactos significativos en las realidades económicas regionales. Hoy la forma como se conciben las empresas y como se efectúan los negocios ha cambiado y Venezuela no puede pasar ajena a este proceso y debe ser capaz de enfrentar los desafíos que estas nuevas realidades implican.
En el mundo de hoy, como lo comenta el Dr. Carlos Miguel Barber, los aumentos de productividad constituyen la condición necesaria para lograr tasas más elevadas de competitividad y crecimiento. Los aumentos de productividad reflejan la capacidad de absorber tecnologías, desarrollar nuevos productos y ajustar continuamente los patrones de una organización. Sin aumentos de productividad la competitividad se basa en la reducción de salarios.
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