



De lo expuesto en las líneas anteriores, se puede afirmar, a manera de conclusión lo siguiente:
Todo lenguaje es para Borges, una mera "paráfrasis" de la realidad. Como ya lo decía él mismo en 1925, en Inquisiciones.
El relativismo es la base común a todos los relatos borgeanos. Este relativismo nos incita a ver el mundo en contínuo movimiento, a trascender el aquí y el ahora, a buscar todas las dimensiones posibles, a intentar socavar la realidad.
Según Borges, el mundo es impenetrable. El Universo es incomprensible a los seres humanos. Cualquier intento por descifrarlo llevará ineludiblemente l fracaso. Sin embargo, "las metafísicas de todos los tiempos no cesan de proponer esquemas".
Borges plasma en sus narraciones su visión laberíntica del universo. Los relatos borgeanos son por tanto, siempre simbólicos, plurisignificativos. Recordemos que el laberinto es un símbolo dentro del símbolo.
Dentro del esfuerzo de representar la realidad, tarea de los narradores que Borges asume responsablemente, la dificultad estriba en plasmar esta representación con eficacia. Borges ha elegido el género fantástico para lograr este esfuerzo. Recordemos que la literatura fantástica se sirve de varios argumentos, permite varias lecturas posibles, confunde al lector porque lo coloca en la incertidumbre, rompe las reglas de juego de la realidad, la acosa desde distintos ángulos.
Cito a Alazraki, en La Prosa Narrativa de Jorge Luis Borges:
"Los enigmas que rodean nuestra vida podrían simbolizarse- pues los cuentos de Borges son eminentemente simbólicos- como un sendero que se bifurca sin cesar o como una letra mágica, primordial en la que estarían prefiguradas todas las letras y todas las palabras y todos los secretos. Cuanto nos rodea, en suma es misterioso como nosotros mismos".
Borges capitaliza las hipótesis de las filosofías y las teologías en sus cuentos, para penetrar e interpretar la realidad dentro de la ficción.
Nuevamente con Alazraki: "Borges ha negado la validez de la metafísica en el contexto de la realidad, pero la ha aplicado a un contexto donde recobra su vigencia; la literatura."
Termino estas reflexiones citando una líneas de Loy, tomadas por Borges en Otras Inquisiciones, página 162:
"...no hay en la tierra un ser humano capaz de declarar quién es. Nadie sabe qué ha venido a hacer a este mundo, a qué corresponden sus cantos, sus sentimientos, sus ideas, ni cuál es su nombre verdadero..."
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