



La mayoría de países sudamericanos, por el contrario, se ubica en el segundo grupo, pues son países integrados en los circuitos comerciales a través de sus productos primarios o procesados a partir de dichos recursos, sobre todo productos homogéneos (commodities). En este caso su inserción aumentó gracias a mejoras alcanzadas en la competitividad en estos rubros de producción con escaso dinamismo tecnológico, este es el caso chileno, por ejemplo. Es interesante anotar que los países de este grupo presentan un comercio intraregional con elevado grado de diversificación y no tienen una mayor concentración de sus exportaciones en pocos mercados, como es la situación mexicana.
Aunque se pueden registrar diferencias en cada caso, es notable cómo la mayoría de estas exportaciones se enfrentan a situaciones complejas comunes. Entre los principales problemas que arrastran estas exportaciones tenemos los siguientes:
- la tendencia a la baja de los precios (Ver cuadro N° 4), además, salvo un par de excepciones, los términos de intercambio (precio de las exportaciones versus precio de las importaciones) tienden a declinar (6);
- los mercados para estos productos crecen lentamente y existe en ellos una creciente oferta de productos similares, provocada por las estrategias aperturistas impuestas por el FMI y el Banco Mundial, que a la postre están forzando a que los países subdesarrollados -"reespecializados" en la producción de materias primas- se hagan la competencia entre sí;
- el escaso valor agregado en estas exportaciones, pues se trata normalmente de materias primas con poco procesamiento o con muy poca demanda tecnológica;
- las limitaciones en el mercado internacional por la existencia de diversas prácticas proteccionistas impuestas por los países ricos, que llegan incluso a producir y exportar productos alimenticios gracias a las elevadas subvenciones que entregan a sus productores.
Lo más preocupante de este tipo de exportaciones es su escaso encadenamiento productivo, de demanda y fiscal con la economía nacional. Al ser actividades intensivas en mano de obra, normalmente con una baja remuneración, y muy concentradas en pocas empresas, no hay alicientes para que se produzcan reinversiones derivadas de una vigorosa demanda en el mercado interno. Tampoco hay mayor aliciente para invertir en innovaciones tecnológicas para asegurarse mejores niveles de competitividad, pues su ganancia se asegura a través de la generosa renta de la naturaleza y de la sobre explotación de la mano de obra.
|
|