La poesía tradicional:
Lo mismo que se venía haciendo desde los siglos XV y XVI con los versos de Petrarca, Ariosto y Tasso en Italia y en España con Garcilaso y con Boscán, se hizo con la poesía a lo divino, tomando como fuente la poesía profana. De la simbiosis con lo cortesano (poesía italianizante) y lo popular (poesía tradicional) deriva la poesía a lo divino. Algunos elementos dan prueba de esto, a saber:
El conceptismo:
Como muestra de esto podemos mencionar una copla que venía rodando desde hace casi un siglo cuando llega a las manos de San Juan:
Vivo sin vivir en mí
Y tan alta vida espero
Que muero porque no muero
Lo que interesa es el tema mismo, la posición muerte-vida, el juego conceptual (conceptismo), es bien elocuente. Viene del gusto por esos contrastes que hay en la poesía trovadoresca y que no es ajeno a la popular. Tanto San Juan de la Cruz como Santa Teresa de Ávila hacen uso de esta dualidad de conceptos para elaborar su poesía a lo divino.
El “no sé qué”:
El tema del “no sé qué” era ya parte de la poesía tradicional. En la siguiente coplilla, San Juan de la Cruz con una leve sustitución de la palabra “sola” por “toda”, ha cambiado el sentido de un tema que estaba ya próximo al plano del espíritu, porque la copla popular se refiere al amor humano, aunque al más alto, al menos material.
Por sola la hermosura
Nunca yo me perderé,
Sino por un no sé qué
Que se halla por ventura.
Por toda la hermosura
Nunca yo me perderé,
Sino por un no sé qué
Que se alcanza por ventura.
El tema es recurrente en San Juan quien al no hallar palabras que puedan expresar su experiencia de unión con Dios, usa la expresión para referirse a ella del “no sé qué”. San Juan encuentra que lo que de Dios conquista al alma es un no sé qué indescriptible.
La caza cetrera de amor:
Hay toda una serie de coplillas profanas que comparan el amor con una cacería. Entre los distintos tipos de cacería aparece la de cetrería, donde su utiliza un ave de presa. Tanto en la de tipo general, caza de amor, como la de tipo especial, caza cetrera de amor, encontramos versiones a lo divino. En esta tradición se vincula, obviamente, la poesía de San Juan de la Cruz.
Comparamos una poesía anónima, profana y amatoria con una de San Juan de la Cruz.
Tras de un amoroso lance,
aunque de esperanzas falto,
subí tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
Fue tanto mi atrevimiento
y tan alto me vi,
que con las obras subí,
más alto que el pensamiento:
no hay cosa que no se alcance,
pues yo de esperanzas falto,
subí tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
En tanto la poesía de San Juan dice:
Tras de un amoroso lance,
y no de esperanzas falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanzas del cielo
tanto alcanza cuanto espera;
espere solo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
Una ligera modificación y una nueva glosa bastan a San Juan para convertir la cancioncilla amatoria en un poema a lo divino.
La poesía italianizante:
En el año 1575 apareció Obras de Boscán y Garcilaso, trasladadas a materias cristianas y religiosas por Sebastián de Córdoba. Está probado que San Juan leyó este libro, en su poesía hay abundantes reminiscencias de Garcilaso, algunas proceden directamente del poeta profano, otras le llegaron a través de Córdoba.
Hay una serie de coincidencias entre San Juan y Garcilaso, todas muy breves, apenas un adjetivo, un sustantivo, una corta frase. Transcribimos la más clara de todas.
...el viento espira,
filomena sospira en dulce canto...
Garcilaso
...el aspirar el aire,
el canto de la dulce Filomena...
San Juan de la Cruz
Las imágenes de oscuridad e iluminación en el Garcilaso amatorio fueron usadas y desarrolladas en la divinización por Córdoba: las imágenes del poeta profano se cargaban así de sentido espiritual.
La fuente que tanta importancia tiene en la Egloga II de Garcilaso es cargada de sentido simbólico en Córdoba y es luego la fuente de la fe en San Juan de la Cruz.
A lo largo de este trabajo hemos intentado hacer un recorrido por las distintas fuentes de la obra del gran poeta místico San Juan de la Cruz. La profundidad de su poesía no es alcanzable en un solo y primer acercamiento. Solamente hemos iniciado un camino que requiere un largo recorrido.