



[1] Vamos a dejar aquí a un lado las motivaciones económicas, aunque somos plenamente consciente de que en realidad son precisamente éstas las que están detrás de la mayoría de las adaptaciones fílmicas de obras literarias que se realizan.
[2] No en vano ya su admirado Cesare Zavattini fue uno de los cineastas de su época que se mostró más radicalmente en contra de las adaptaciones literarias, condenando desde crieterios tanto artísticos como ideológicos la “orientación literaria” del séptimo arte (Peña-Ardid, 1996)
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