Capitulos de este wiki
  1. 1 Paradojas entorno a la novela de Mendoza
  2. 2 Micromegas
  3. 3 La crítica paródica y esperpéntica
  4. 4 Conclusión
  5. 5 Notas

Sin noticias de Gurb, la paradoja corrosiva - La crítica paródica y esperpéntica

3 - La crítica paródica y esperpéntica

Artículo creado por Eduardo Ruiz Tosaus. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/gurb.html
24 de Septiembre de 2006

En Sin noticias de Gurb, Mendoza lleva hasta sus últimos extremos su gusto por la crítica paródica y esperpéntica, rozando en muchos momentos el humor absurdo. La misma elección del protagonista lo pone de manifiesto.5 Se trata de exagerar y deformar la ironía presente en La verdad y El misterio, que había tenido su punto máximo de humor absurdo en El laberinto. Como defendemos en nuestro trabajo, de nuevo la base novelística es la transgresión de la novela realista o costumbrista, que se efectúa en este caso por vía de la parodia y el humor por el humor. Este humor corrosivo se materializa en los siguientes aspectos:

Críticas a la vida en la gran ciudad. Uno de los rasgos favoritos que ya Mendoza había utilizado en novelas como El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas es la crítica irónica y sarcástica contra muchos aspectos de la vida en las grandes ciudades como Barcelona. En este caso, la Barcelona inmediatamente anterior a las Olimpiadas sirve de fondo a Mendoza para trazar una crítica despiadada hacia una forma de vida totalmente separada de la coherencia y la lógica.

El recurso del extraterrestre como ente perfecto utilizado para dar una visión crítica de la vida humana no es un recurso original, pero sí de gran eficacia, ya que, desde su aislamiento y desconocimiento del mundo terrestre, se sitúa en un plano objetivo. Los temas tratados por Mendoza nos recuerdan mucho a los de sus anteriores novelas: desigualdades sociales, ínfima calidad de vida, sentido ilógico de la existencia... Esta crítica puede verse, por ejemplo, en la agria visión de la ciudad. Veamos algunos de estos aspectos:

-La composición del agua: hidrógeno, oxígeno y caca (10).

-Las zanjas (14), la crítica al aire infectado de partículas (15)

-Plastas de perro y colillas (15)

-Las ciudades son tortuosas e irracionales (17)

-La delincuencia juvenil (18)

-La desigualdad de barrios: barrio de san Cosme (18)."No sé por qué algunas personas prefieren habitar en barrios como San Cosme, de triste recuerdo, pudiendo hacerlo en barrios como Pedralbes" (23) .

-"disipada la desconfianza inicial que los seres humanos sienten por todos sus congéneres (19), múltiples sistemas de lotería (22).

-"En Barcelona llueve como su Ayuntamiento actúa: pocas veces, pero a lo bestia" (25).

-"Los seres humanos utilizan gran variedad de medios de locomoción, todos los cuales rivalizan entre sí en lentitud, incomodidad y peste" (39).

-ancianos abandonados en las grandes ciudades (75).

-las palomas y las terrazas de moda (90).

Alusiones a aspectos de la vida cotidiana. Se trata, sin duda, de uno de los aspectos más hilarantes de la novela. Esta crítica concreta se ejerce a través de todos aquellos personajes y situaciones que, carentes de lógica y próximos al mundo de lo absurdo, conforman el mundo actual en el que vivimos:

-Referencias al chalet de 22 retretes de Boyer-Preysler (20).

-Alberto Alcocer (26).

-La selección española de fútbol de Italia 1990 y Luis Suárez (48).

-El Liceo (50).

- El Anillo Olímpico (52).

- La Bonanova (67).

-"Los niños ahora salen por la televisión, a media tarde, saltando, vociferando y hablando una jerigonza absurda" (76).

-Pegatinas como I love Mi suegra (104).

-"Porque los catalanes siempre hablan de lo mismo, es decir, de trabajo...No hay en toda la Tierra gente más aficionada al trabajo que los catalanes. Si supieran hacer algo, se harían los amos del mundo. (106)

- La vida de los ejecutivos (109).

-Accidentes en las Centrales Nucleares (113).

-Los planes de pensiones (124).

-Mario Conde (130).

-El metro de Montjuich (140).

La parodia cultural. Uno de los aspectos más recurrentes en la crítica burlesca de Mendoza es la parodia que ejerce hacia la cultura presente en el mundo moderno y en las grandes ciudades. De nuevo, y por encima de todo, Mendoza analiza el empobrecimiento cultural de nuestra sociedad a través del humor:

-"No hay una habitación libre en toda la ciudad, porque, según me informan, se está celebrando un Simposio sobre Nuevas Formas de Rellenar los Pimientos del Piquillo" (40).

-"Leo Medio siglo de peluquería en España , tomo I (La República y la Guerra Civil).

-El suplemento literario de El País (75). Metacrítica.

-Las películas financiadas por la Generalitat (102).

-Los Museos cerrados por obras (116). (En este caso, no deja de ser una broma privada ya que su hermana Cristina es la directora del Museo de Arte Moderno de Barcelona).

-La Harvard School of Business Administration (137).

La parodia por la parodia. Este tipo de humor, muy del gusto de Mendoza, y ya utilizado en El misterio y El laberinto, plantea situaciones incongruentes e ilógicas, que conducen inexorablemente a mostrar una realidad absurda mediante un humor absurdo:

Canta con mucho sentimiento la canción titulada I092387nqfp983j4I093 (guerve a mi lao, sorra )

También siguen este planteamiento situaciones como la tortilla de 22 huevos pegada en el techo (65), la parodia de los estudios de los hijos en EE.UU (66), la historia de Pilarín Kao (93), o afirmaciones del extraterrestre como "pego mocos en las cortinas; grabo pedos en el contestador (133) o la extraña religiosidad extraterrestre: hora del ángelus (11), misa (61), gusto por los churros.

Los "cortocircuitos". Uno de los detalles más divertidos de las novelas de Mendoza es la mezcla de lenguajes cultos o formales y otros más dialectales, o la inclusión de estereotipos verbales procedentes de la publicidad, la radio o las noticias metereológicas. Son los "cortocircuitos" o interferencias que denomina el propio Mendoza6 y que él explica a partir de sus años de traductor en la ONU.

Si observamos atentamente, todas las técnicas que constituyen la base del esperpento conducen a un planteamiento similar al que realiza Mendoza en casi todas sus novelas: tratar de retorcer, transgredir y observar la realidad social e histórica esencialmente barcelonesa y española para poner en entredicho todo un sistema de valores y creencias asumidos pero en muchos casos absurdo. A diferencia de Valle-Inclán, Mendoza no pretende crear una nueva estética basada en la deformación, pero sí presentar ciertos momentos históricos como resultado de un proceso de degradación del ser humano que le conduce a aceptar un estado de cosas ridículo y desalentador. La dominación de la burguesía, el caos de la vida moderna, el conservadurismo intelectual de la sociedad española actual, la falta de asentamiento de la democracia en un país acostumbrado a la violencia o la manipulación interesada que de la historia realiza el poder fáctico son el reflejo de la degradación que contempla el escritor barcelonés. La concepción vital de nuestro novelista parte siempre de la misma premisa; la marginalidad natural, la excentricidad cotidiana, la usual falta de sentido de nuestra vida sólo puede soportarse mediante un purgante: la risa. También son habituales en la novelística de Eduardo Mendoza los procedimientos esperpénticos procedentes de todos aquellos artistas que muestran la degradación esperpéntica de la sociedad con aires bufos (Valle-Inclán, Quevedo, Goya); aprovecha nuestro autor la disección interna de la sociedad barcelonesa y española de los últimos cien años y, sobre todo, la ubicación del autor en un plano superior con el que es capaz de observar, con una mirada transgresora, a todos los que le rodean. Las transgresiones e infracciones de Valle-Inclán, para Iris M. Zavala, lo "enlazan con la visión del mundo carnavelesco; recordemos que para M. Bajtin las características de la visión carnavelesca son: una nueva actitud respecto a la realidad (el pasado se actualiza, se moderniza exageradamente), libre invención y actitud crítica o polémica con la tradición. En esta multiplicidad de tonos y de voces, mezcla lo sublime y lo vulgar, lo serio y lo cómico". Esta visión carnavelesca o carnavalización literaria, se compone a su vez de varios rasgos, en particular, la sátira menipea, que Bajtin ve como una esencia del género, y no una estratificación de cánones. La fantasmagoría y simbolismo se combinan con un naturalismo de bajos fondos, escatológicos, groseros. Se subrayan los escándalos, las extravagancias, que ponen en tela de juicio la unidad trágica o épica del mundo y abren una brecha en lo inamovible, la norma, lo respetable, a través de la profanación desmitificadora, los violentos contrastes (oximorones), las transformaciones bruscas; saca excelente partido de los géneros intercalados (procesos intertextuales), llevándolos adelante paródicamente, con humor o risa. Todo conduce a la destrucción de un mundo estratificado, artificial. Si el historicismo no es nunca neutral y tiende a marginar a los vencidos, la parodia ofrece a Mendoza un medio legítimo de separarse por igual de víctimas y verdugos. La parodia relativiza e ironiza la Historia heredada y parece reforzar el deseo autorial de encontrar una "tercera vía" alejada de la representación maniquea de aspectos históricos como el anarquismo español en La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios , o la transición política a la democracia en España en El misterio de la cripta embrujada y El laberinto de las aceitunas o el franquismo en Una comedia ligera. La carnavalización literaria recrea un mundo al revés; se regodea en las excentricidades, las alianzas posibles, la profanación, la risa. Las jerarquías -piedad, religión, etiqueta-; es decir, cuanto dicta la desigualdad social o los privilegios de clase, se derogan y se reemplazan con una actitud libre y familiar, en una nueva organización de las relaciones humanas, que se opone al mundo socio-jerárquico de la vida corriente. Cuanto la jerarquización o códigos oficiales separa, dispersa o desconecta, entra en contacto lo sagrado y lo profano, lo sublime y lo insignificante, lo alto y lo bajo, lo aristocrático y lo plebeyo. La profanación y la transgresión son la norma. Se parodian, ademán, los textos y las palabras sagradas; se destrona el mundo de la tradición. La risa no significa pura negación del objeto parodiado; las imágenes se parodian mutuamente, forman un sistema de espejos deformantes que las alargan, las recortan, las desfiguran en direcciones y grados diversos. Esta degradación de la palabra autoritaria, de las imágenes o símbolos de las instituciones en el poder, de los hechos y héroes históricos, forma parte de un mundo de guiñol. Religión y tradición son formas muertas, inservibles, que mutilan o asfixian. Los géneros intercalados sirven para apoyar su destronamiento. Lo respetado y respetable social y cultural le sirven de subtextos en su labor de profanación desmitifcadora. El lugar común social y cultural, son sistemas que se interpenetran: ambos destronan la cultura oficial, las instituciones autoritarias. El carnaval valoriza el poder efímero de lo falso. Como en el rito carnavalesco analizado por Bajtin, las injurias y los golpes destronan al monarca en superimposiciones textuales, fuente inagotable de ambigüedades significativas.

1 opinión

Sin noticias de gurb.

Me parece bueno!pero tambien muy cansado y liante!porque cambia mucho lo que pasa en uno y otro dia.

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Artículo de Eduardo Ruiz Tosaus. Extraido de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/gurb.html CopyLeft
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