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Sin noticias de Gurb, la paradoja corrosiva - Micromegas

 ***-- (1 opiniones)
CopyLeft Artículo de Eduardo Ruiz Tosaus - 24 de Septiembre de 2006
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2. Micromegas

Micromegas y su compañero en el viaje sideral son personajes poco consistentes como tales. De ellos tenemos la descripción física de su tamaño. Su principal papel es poner en evidencia la idea filosófica que realmente es el centro de interés del relato. El protagonista, Micromegas, es joven como los protagonistas de otros relatos de Voltaire -Zadig, Cándido, El ingenuo- , especialmente joven ya que sólo cuenta con ciento setenta años cuando en su planeta se vive treinta mil veces. Además es un ser libre, que se mueve sin impedimentos ni físicos ni morales por toda la Vía Láctea. Esta proporción y armonía universal trasluce la placentera situación que Voltaire vive en lo que se ha llamado "su paraíso" de Cirey. Micromegas se encuentra con el saturnino, un curioso personaje, enano respecto al sirio, gigante respecto al hombre. Ambos no abusan de su talla para imponer la fuerza a los humanos. Su benevolencia nos recuerda a los héroes de Rabelais y de Swift. Coadyuvan al desarrollo de la idea principal del cuento según la cual Voltaire expone que los seres del cosmos se comunican entre ellos y se respetan mutuamente según las leyes de una inteligencia y una lengua universal. No olvida sin embargo Voltaire, siempre presto a la ironía, hacer la caricatura de algún personaje real, como en el caso de Fontenelle, que encarna al enano de Saturno.

En los aspectos fantásticos del relato se aprecia un realismo intencionado, que contribuye a hacer verosímil el relato y con ello cumplir la finalidad instructivo-filosófica propia de estos libros educativos dieciochescos. Los gigantes vienen de lejanos mundos, Sirio y Saturno, pero se asemejan a los humanos en algunos comportamientos: Micromegas estudia en el colegio jesuita de su planeta (cap. I), hay personajes intolerantes y arbitrarios como el "muftí" del país de Micromegas, se pone en tela de juicio la fidelidad de los sentimientos amorosos (cap. III)... Estos aspectos realistas van tintados de comicidad e ironía.

El propósito filosófico que esconde la novela es claro: para Voltaire, el hombre ocupa su lugar en la cadena de seres que la providencia ha creado, idea que toma de Pope y que resulta relativamente tranquilizadora para el ser humano, quien al verse libre de la situación de criatura única que la religión cristiana ha impuesto, consiguientemente se siente redimido del lastre del pecado original. En el universo entero -que no ha sido construido únicamente para el hombre- se descubre la proporción.

El relato plantea el viaje de dos personajes que llegan a la tierra, no con intención de destruirla sino de conocerla. El uso literario de ambos personajes es un recurso del cual se sirve Voltaire para exponer su concepción acerca del hombre. Los dos viajeros, caracterizados como seres pensantes superiores, están en situación de observadores, libres de prejuicios. El primer encuentro de ambos con los humanos provoca en los viajeros celestes la perplejidad. Micromegas, en cuanto descubre a los humanos, átomos parlantes, hizo una especie de trompetilla con un recorte de la uña de su pulgar y se la metió en la oreja. Micromegas y su compañero el saturnino, representan el entenimiento humano desde el punto de vista de Locke. Son el ojo del entendimiento que ve las cosas desde fuera.

Locke estudia el progreso del entendimiento por grados; en lugar de definir lo que conocemos, propone examinar gradualmente lo que queremos conocer. Este método del filósofo investigador es el que Voltaire planea para sus personajes, quienes con la ayuda de un diamante que les servía de microscopio aprecian el movimiento casi imperceptible de una ballena. Lo que más llama la atención de Voltaire es que el entendimiento se construye a partir de la observación y de la experiencia. La experiencia es la única fuente de nuestro conocimiento, reúne la recepción de las ideas desde el exterior por parte de los sentidos y la reflexión de los estados de conciencia que produce dicha recepción. En Micromegas se aplica perfectamente el método de Locke: recurre constantemente a la experiencia que le proporciona la observación para distinguir lo verdadero de lo falso.

Los límites del hombre se intuyen en el desenlace de la historia. Micromegas, convencido del infinito orgullo de esta "polillita", les promete escribirles un libro en el que verán "el fondo de las cosas", pero cuando abren el libro en la Academia de las Ciencias de París está "totalmente en blanco". Es una pequeña lección moral de la que el hombre debe extraer sus propias conclusiones: el hombre debe utilizar sus facultades para conocer las cosas y no dejarse llevar por simples conjeturas. De la apreciación de los límites humanos nacerá cierta sabiduría pragmática.

Voltaire advertía que la estupidez humana solamente podía curarse con la ilustración y el saber, esto es, con la supresión del prejuicio, con la adscripción de fuerza a la ilustración o, lo que es lo mismo, con la adquisición por la fuerza y el despotismo de un carácter ilustrado. La lectura de la historia "en filósofo" no significa, en última instancia, sino la necesidad de buscar tras la historia aquellos momentos en que se ha producido la unión de la debilidad del espíritu con la fortaleza del déspota. Momentos escasos, porque la historia en conjunto no parece ser sino la manifestación del mal que hay en la tierra.

Lo que caracteriza a Voltaire es el llamamiento continuo a la "sana razón humana" para que intervenga en la querella humana y su contribución a la comprensión de una historia que aparentemente despreciaba, porque quería podarla de la fábula y de la leyenda no obstante aprovecharse de toda fábula y de toda leyenda para poder efectivamente escribirla, es decir, comprenderla.

Shaftesbury había dicho que no hay mejor remedio que el buen humor contra la superstición y la intolerancia y Voltaire puso en práctica mejor que nadie este principio con los inagotables recursos de su espíritu genial: el humorismo, la ironía, la sátira, el sarcasmo, la burla franca o velada, los emplea de vez en cuando contra la metafísica escolástica y las creencias religiosas tradicionales. En Cándido o el optimismo , Voltaire narra las increíbles peripecias y desgracias que ponen a prueba el optimismo de Cándido, quien encuentra siempre la manera de concluir con su maestro, el doctor Pangloss, que "todo es para bien de la mejor manera posible". Las opiniones de los personajes van vertiéndose en la novela, subrayando las ideas esenciales del pensamiento de Voltaire:

Pangloss dijo que todo sucedía para un mejor fin en este mundo (pág. 21)4

De las desventuras particulares nace el bien general (pág. 27).

No conozco ciudad que no desee la ruina de la ciudad vecina, ni familia que no quisiese exterminar a otra familia. En todas partes, los débiles execran a los poderosos ante los cuales se arrastran, y los poderosos los tratan como rebaños de los cuales se pone en venta la lana y la carne. Un millón de asesinos organizados, recorren de uno a otro confín la Europa, matando y robando con disciplina para ganarse el pan, porque es de saber que no hay oficio más honrado. (pág. 106)

-¡Qué grande hombre! -profirió Cándido-. Caballero, es indudable que opináis que en el mundo físico y en el moral todo pasa del mejor modo imaginable y sin que pueda pasar de otra manera.

-Nada de eso, caballero -contestó el sabio-. Al contrario, tengo para mí que en esta nuestra tierra todo anda pies con cabeza; que nadie sabe qué lugar ocupa en la sociedad, ni cuál es su incumbencia, ni lo que hace, ni lo que corresponde hacer, y que excepto la cena, (...) el resto del tiempo se pasa en disputas impertinentes. (pág. 121)

El hombre nace para vivir en las convulsiones de la inquietud, o en la letargia del tedio. (pág. 161)

Sin embargo, en su Poema sobre el desastre de Lisboa (1755) combate la máxima de que "todo está bien" considerándola como un insulto a los dolores de la vida, y contrapone a ella la esperanza en un porvenir mejor debido a la obra del hombre. Es muy usual decir que Voltaire pasó en el transcurso de su vida del optimismo al pesimismo y que, en este aspecto, sus últimos escritos marcan una orientación diversa de los primeros. Sin embargo, Voltaire siempre estuvo convencido de que los males el mundo son una realidad, no menos que el bien; de que es una realidad imposible de explicar como las luces de la razón humana.

A lo largo de su actividad historiográfica, Voltaire fue aclarando los conceptos en que se inspiraba. La primera exigencia es la de depurar los mismos hechos de todas las superestructuras fantásticas con que el fanatismo, el espíritu novelesco y la credulidad los ha revestido:

En todas las naciones, la historia se ha desfigurado con fábulas hasta el momento en que la filosofía llega a iluminar a los hombres; y cuando, al fin, la filosofía llega en medio de estas tinieblas, encuentra los espíritus tan obcecados por siglos de errores que a duras penas puede desengañarlos, pues encuentra ceremonias, hechos, monumentos, establecidos para sostener mentiras (Essai sur les mocurs , cap. 197).

Pero en toda su obra historiográfica lo que le importa a Voltaire es hacer resaltar el renacimiento y progreso del espíritu humano, esto es, los intentos de la razón humana para librarse de prejuicios y erigirse en guía de la vida social del hombre. El progreso de la historia consiste exacta y solamente en el resultado cada vez mejor de estos intentos ya que la sustancia del espíritu humano permanece sin cambio e inmutable.

El recurso de la narración autobiográfica en primera persona persigue los mismos objetivos en Sin noticias de Gurb: conseguir una visión lo más objetiva posible y desde un punto de vista externo (un extraterrestre) de la vida urbana moderna.

Se trata de una estrategia muy utilizada en el género de ciencia ficción o, incluso, en otras novelas antecedentes con historias similares (¿Podríamos hablar de La novela de Andrés Choz de José María Merino?):

0.01 (hora local) Aterrizaje efectuado sin dificultad. Propulsión convencional (ampliada). Velocidad de aterrizaje: 6.30 de la escala convencional (restringida).

07. 00 Cumpliendo órdenes (mías) Gurb se prepara para tomar contacto con las formas de vida (reales y potenciales) de la zona...elijo para Gurb la apariencia del ser humano denominado Marta Sánchez.

La perspectiva del extraterrestre, aprovechando estas convenciones aceptadas en el código de la ciencia-ficción, es explotada también para naturalizar los mayores disparates sin incurrir en flagrantes inverosimilitudes:

12.35. Entro en mi piso. Los operarios se han ido, pero han dejado instalado el jacuzzi, una sauna, una pista de baile, una piscina climatizada, dos barras americanas, un nautilus, una sala de juego y un fumadero de opio. ¡Y todo eso en un piso de 60 metros cuadrados! (pág. 100)

Mendoza aprovecha los tópicos de la ciencia-ficción con fines paródicos. Por ejemplo, la constante alusión horaria da un presunto tono científico, irónico desde luego, que contrasta con el contenido sumamente cotidiano de las situaciones. La tendencia del personaje a consignar detalladamente cada una de sus experiencias y a citar datos irrelevantes está en la misma línea desmitificadora y transgresora que el componente científico del género:

10.55. Deambulo por el sexto piso en busca de la habitación 602.

10.59. Doy con la habitación 602, toco con los nudillos y la voz del señor Joaquín me autoriza a pasar. Así lo hago.

En general, todo pretende centrarse en la parodia de los mismos procedimientos formales empleados y en la caricatura de esta sociedad. Su poder satírico se basa en la yuxtaposición y repetición de intentos y fracasos que componen una imagen hiperbólica de un mundo descentrado:

0.7.40 Hablamos de lo mal que está el tráfico. Hacemos hincapié en lo ruidosas que son las motos.

07.50 Hablamos de lo caro que está todo. Comparamos los precios de hoy con los de antaño.

08.10 Hablamos de la juventud. Condenamos su falta de entusiasmo por las cosas.

08.25 Hablamos de la droga. Pedimos la pena de muerte para quien la vende y para quien la compra. (págs. 83-84)

En ocasiones se busca la ocurrencia ingeniosa, el hallazgo inesperado y la sorpresa más o menos desorbitada en la introducción de un elemento grotesco o fantástico en enumeraciones caóticas:

20.35 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite.

20.39 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos.

20.42 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas. (pág. 71)

Mas la caricatura resultante no se origina a partir de la deformación de los materiales, sino mediante selección y saturación de observaciones pintorescas y continuados empeños en el enfrentamiento con una realidad desquiciada por acumulación:

20.47 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido medio kilo de gambas peladas, cien gramos de rape, doscientos gramos de almejas vivas. Me da dos mil pelas y me dice que me vaya a cenar al restaurante y la deje en paz.

21.00 Tan deprimido que ni siquiera tengo ganas de comerme los doce kilos de churros que me he hecho traer por un mensajero. Sal de fruta Eno, pijama y dientes. Antes de acostarme, entono las letanías a voz en cuello. Todavía sin noticias de Gurb. (pág. 72)

Sin embargo, Mendoza recurre a situaciones arquetípicas de la ciencia-ficción (un aterrizaje, la descripción de la vida en el planeta del extraterrestre) para enmarcar el relato. Pero el contacto con los humanos variará su propio lenguaje y comportamiento hasta fundirse en un ser humano corriente, con sus virtudes y defectos añadidos:

10.00. Me persono en el piso del presidente de la comunidad de propietarios. Pese a la importancia de su cargo, me recibe en pijama. Le informo que es mi intención hacerle provisión de fondos para que haga reemplazar la porquería de ascensor que tenemos por otro nuevo, pintar la escalera, restaurar la fachada, cambiar las tuberías, arreglar el interfono, tapar las grietas de la azotea, instalar una antena parabólica y alfombrar la entrada. A cambio de todo esto, agrego, sólo pido ser recordado con cariño, pues me dispongo a emprender un largo viaje. El presidente dice que si todos los vecinos fueran como yo, no haría falta tanto socialismo y tanta jodienda. Echamos un trago de whisky. (pág. 136)

Autor y licencia de 'Sin noticias de Gurb, la paradoja corrosiva - Micromegas'
Eduardo Ruiz Tosaus Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero25/gurb.html CopyLeft
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