Con la aspiración de divulgar algunas noticias bibliográficas de la prensa médica en Cuba e inspirado en las que habían visto la luz dos meses antes en el periódico satírico habanero La Sombra acerca de la imprenta en la isla, el doctor Justino Valdés Castro (1823-1895) hizo una corta reseña de algunos folletos, monografías y traducciones producidos entre 1797 y 1863, así como de las revistas médicas cubanas surgidas desde 1840 hasta 1875. Esta reseña, que se publicó en octubre de 1877 en la revista Crónica Médico Quirúrgica de La Habana,21 sirvió a su vez de antecedente y motivación al doctor Eusebio Valdés Domínguez para dar el primer paso en la labor de compilación sistemática de la bibliografía médica nacional con su trabajo titulado Algunos apuntes para una bibliografía médica cubana, dado a la publicidad en dos partes en las entregas de enero y febrero de 1878 de la misma revista,22,23 En ese artículo aparecen en orden cronológico 85 obras escritas por médicos cubanos desde 1802 hasta 1877.
Luego de transcurridos cerca de 15 años, el médico español residente en Cuba Manuel Pérez Beato dedicó grandes espacios de su revista El Curioso Americano a describir 228 obras impresas en la isla desde el establecimiento de la imprenta hasta 1840, de ellas 24 relacionadas con la medicina, de las que no se había dado cuenta alguna con anterioridad a 1892.24-35
En 1900 y 1903, el eminente oftalmólogo cubano doctor Juan Santos Fernández Hernández (1847-1922) escribió tres artículos para la Crónica Médico Quirúrgica de La Habana36-38 y otro más en 1905 para la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana,39 en los que brindó interesantes datos, con breves comentarios en ciertos casos, sobre las revistas médicas nacionales editadas de 1840 a 1902.
Otra figura excelsa de la Medicina cubana, el doctor Jorge Le Roy Cassá (1867-1934), consagró gran parte de su tiempo, desde 1909 hasta pocos años antes de su muerte, a compilar y a publicar bibliografías personales de sus colegas.40-54 En 1914 redactó también un artículo, en el que divulgó las citas de todos los trabajos registrados en las páginas de Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en sus primeros 50 años de circulación55 y en 1917 hizo otro, donde reseñó por períodos históricos la aparición de las revistas médicas que se produjeron en la isla entre 1840 y 1916.56
En este recuento merece párrafos de elogios el más grande de los bibliógrafos de la América Latina durante la primera mitad del siglo XX, el matancero Carlos Manuel Trelles y Govín (1866-1951) quien, dentro de su vasto quehacer en este sentido, incluyó un copioso material de bibliografía médica. En el Primer Congreso Médico Nacional, que tuvo lugar en La Habana en 1905, presentó un ensayo bibliográfico con más de 2 000 títulos de artículos, libros, monografías y otros documentos de 800 autores, acompañados por abundantes noticias biográficas y notas críticas, al que tituló Bibliografía médico farmacéutica cubana (1707-1905). En ese inventario, publicado en la Revista de Medicina y cirugía de La Habana,57 se incluyen citas de 65 revistas de Medicina, de tres de Farmacia, de ocho de Odontología y de otras ocho publicadas por cubanos en el exterior; además de 256 tesis doctorales, 140 de ellas defendidas en la Facultad de Medicina de la Universidad habanera, 100 en la de París y 16 en las de New York y Madrid.
Dos años después salió un pequeño folleto de 32 páginas con el título de Índices de la bibliografía médico-farmacéutica cubana, editado en calidad de suplemento a la entrega 24 de la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana. En él aparece la recopilación de los artículos registrados en los tomos XI y XII de esa publicación.58 En su libro Los ciento cincuenta libros más notables que los cubanos han escrito, donde abordó las que a su juicio eran las principales producciones de los cubanos en todos los ramos del saber hasta 1914, Trelles consignó 16 títulos relacionados con las ciencias médicas, en cada caso con una breve anotación.59
En el segundo tomo de su Biblioteca Científica Cubana, publicada en Matanzas en 1919, amplió el contenido de la ponencia que había presentado 14 años antes en el Primer Congreso Médico Nacional. Si en aquella ocasión dio cuenta de 2 000 títulos relacionados con las ciencias médicas de 800 autores, en ésta citó un total de 4 420 referencias de obras de 1 100 autores, distribuidas en 18 especialidades, además de incrementar los datos para ilustrarlas.60
En la décimoquinta entrega de la Revista de Medicina y Cirugía de La Habana de 1923, hizo una breve descripción del contenido de ocho trabajos médicos hasta entonces muy poco conocidos o desconocidos, referidos casi en su totalidad a la medicina cubana de los siglos XVII y XVIII.61 Tres años después se conoció su libro Contribución de los médicos cubanos a los progresos de la Medicina,62 donde analizó los descubrimientos, procedimientos, experimentos y técnicas puestas en práctica en Cuba para enfrentar las enfermedades a partir del estudio de las obras escritas por los médicos criollos hasta 1925.
A petición del doctor Octavio Montoro y Saladrigas (1891-1962), Presidente del Séptimo Congreso de la Prensa Médica Cubana, celebrado en La Habana en 1939, se dio a la estampa una reseña bibliográfica acerca de las primeras revistas científicas dedicadas a la Medicina en Cuba, con apuntes sobre aspectos formales y de contenido de las mismas y copias fotostáticas de sus cubiertas.63 En esta reseña, confeccionada por el doctor Mario Sánchez Roig y titulada Bibliografía de la prensa médica cubana (1840-1885), se brinda información acerca de 26 títulos surgidos en el período mencionado.
En 1947 salió el Catálogo de los fondos de la Junta Superior de Sanidad de la Isla de Cuba,64 obra escrita por el doctor Osvaldo Morales Patiño, que contiene las fichas bibliográficas de los documentos de la referida institución de administración de la salud pública nacional, guardados en 39 legajos y 23 libros en el Archivo Nacional de Cuba.
Entre los abundantes trabajos escritos por el doctor José López Sánchez (1911 - 2004 ) a la memoria del gran científico cubano Tomás Romay y Chacón (1764-1949), hay uno publicado en 1950 con el título de Tomás Romay en la Sociedad Económica, en el cual el autor compiló todas las actividades relacionadas con el sabio en esa corporación, luego de transcribirlas de las actas manuscritas que forman parte de sus Libros de Acuerdos. Las actas, copiadas casi todas literalmente, salvo algunas correcciones ortográficas de rigor, abarcan desde la aceptación de la solicitud de ingreso de Romay como socio de número a la Sociedad Económica de Amigos del País en enero de 1793, hasta el acuerdo de redactar su elogio fúnebre en abril de 1949. Los títulos dados a las actas, la mayoría originales del autor, se asignaron con el fin de facilitar el conocimiento del asunto tratado en cada caso.65
Al doctor López Sánchez hay que agradecer también haber sido el iniciador de la confección de índices por títulos independientes de las revistas médicas cubanas, cuando en 1959 hizo un inventario con entradas por autores de todos los artículos aparecidos en las páginas de La Enciclopedia, revista que circuló durante el trienio 1885-1887 con trabajos sobre Medicina, Farmacia, Agricultura, Física, Química y ciencias naturales en general, gran parte de ellos salidos de las plumas de las más representativas figuras de la época en esas disciplinas.66
En 1970 salieron dos Cuadernos de Historia de la Salud Pública, en los cuales aparecen recopiladas las noticias relativas a la Medicina en La Habana durante la época en que no existía la prensa periódica especializada. Para lograrlo, el doctor López Sánchez revisó de modo cuidadoso las Actas Capitulares del Ayuntamiento de La Habana y extrajo de ellas las noticias médicas, que luego agrupó y citó en orden cronológico. A las notas reproducidas con respeto de la ortografía original usada en las versiones trasuntadas les otorgó títulos, lo cual representa un valor añadido que facilita la búsqueda y recuperación de cada noticia a partir de un índice de nombres y otro de materias ubicados al final de la obra.67,68
En el bienio 1974-1975 se publicó la compilación bibliográfica, sistemáticamente organizada, de una de las más importantes revistas científicas cubanas de todos los tiempos, que circuló de 1864 a 1958 con el título de Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Esta compilación, hecha con gran rigor metodológico por la bibliógrafa Zoe de la Torriente Brau en colaboración con el doctor López Sánchez, es una monumental obra que contiene 5 659 fichas bibliográficas de asuntos vinculados a las ciencias médicas, físicas y naturales, resultantes de la labor de 680 autores. La obra, publicada en dos tomos y titulada Anales de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana (1864-1958) brinda, además de la información de su cuerpo principal en las fichas antes mencionadas, otros útiles datos en sus índices de nombres y de materias, presentados en orden alfabético.69,70
Otro importante aporte de estos autores a la sistematización de la bibliografía médica nacional fue la recopilación cronológica de todas las noticias sobre los médicos y la Medicina, divulgadas en publicaciones de carácter popular, donde se incluyen desde las del Papel Periódico de la Havana en 1790 hasta las del Diario de La Habana en 1848. El resultado de este trabajo, titulado Bibliografía científica cubana (1790-1848) y publicado en 1979,71 ha posibilitado conocer una etapa del desarrollo científico del país muy poco transitada en el quehacer historiográfico y ha salvado para el futuro información de períodos muy remotos relacionada con las ciencias de la salud, en virtud del grado de deterioro de las fuentes originales.
En 1982 salió a la arena periodística el Índice analítico de la Revista Cubana de Administración de Salud, de la autoría del bibliotecario Humberto Hedman Marrero y del doctor Francisco Rojas Ochoa, en que se brinda una compilación de las citas de todos los artículos registrados en las páginas de esa revista de 1975 a 1982.72
En un artículo que salió en 1984, la doctora Elena López Serrano (1938-2000) relacionó 57 títulos de revistas médicas editadas en Cuba entre 1840 y 1898.73 y, dos años después, publicó en sendos folletos el Índice de autores y materias del Repertorio Médico Habanero (1840-1843),74 la primera revista médica cubana, y el Índice de la Revista Médica de la Isla de Cuba,75 título del que sólo se produjeron ocho entregas de marzo a octubre de 1858.
En 1987 esta autora dio continuidad al trabajo emprendido por Hedman Marrero y Rojas Ochoa,72 al dedicar un artículo a los primeros diez años de circulación de la Revista Cubana de Administración de Salud, donde realizó un análisiis crítico de la misma y reunió en un índice de autores y materias todos los trabajos divulgados en sus columnas durante ese período.76
A la doctora López Serrano se debe también el Índice de autores y materias del Boletín de la Sociedad Cubana de Pediatría y de la Revista Cubana de Pediatría, publicado en 1988 en dos partes en los Cuadernos de Historia de la Salud Pública. Este trabajo, de 631 páginas de extensión, contiene 5 443 referencias con entrada por autores de todos los artículos que aparecieron en las páginas del Boletín de la Sociedad Cubana de Pediatría desde 1929 hasta 1945 y de la Revista Cubana de Pediatría desde 1946 hasta 1988, además de un índice auxiliar de materias para posibilitar la recuperación ágil de información por temas.77,78
El endocrinólogo José Ricardo Güell González y la especialista en Información Lidia Martín Pérez recopilaron los trabajos sobre Endocrinología, publicados entre 1960 y 1980 por científicos cubanos dedicados a esa disciplina, tanto en revistas nacionales y extranjeras como en libros. Como resultado de esa investigación, se hizo pública en 1992 la obra titulada Índice cubano de Endocrinología 1960-1980, con un total de 617 citas, entre las que los autores incluyeron además 54 tesis de grado de la especialidad realizadas durante ese período en el Instituto Nacional de Endocrinología.79
Desde Miami, el doctor César Mena Serra dedicó parte de un capítulo de su libro publicado en 1993 con el título de Historia de la medicina en Cuba, en el que narra los antecedentes de la prensa médica y hace un esbozo acerca de la introducción y el desarrollo de la imprenta en la isla, a facilitar la búsqueda de datos relativos a las revistas cubanas del siglo XIX, con una lista de títulos localizados en bibliotecas de los Estados Unidos de América, 35 de ellos sobre las ciencias médicas y varios de los cuales no existen ya en el territorio nacional.80
Un año después salió el índice de autores, materias e información gráfica de los Cuadernos de Historia de la Salud Pública (1952-1992), de la doctora Elena López Serrano, quien esa vez plasmó lo acontecido en las páginas de dicha publicación en sus primeros 40 años de vida, mediante la agrupación sistemática por autores de 658 referencias y un índice de materias que remiten a todos los trabajos que se registraron en ella en ese período. A ellos añadió un índice de información gráfica con 520 fotos y grabados de personalidades, grupos, medallas, hospitales, asilos y otros contenidos de carácter gráfico registrados en los 76 volúmenes que incluyó en su estudio.81
En 1995, especialistas del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas comenzaron a publicar en forma de índices la producción de revistas de diversas disciplinas médicas. Así aparecieron ese año el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Medicina General Integral (1985-1994), con 496 fichas bibliográficas de otros tantos artículos publicados en ella en sus 10 primeros años de circulación y sus correspondientes secciones de autores y temas para facilitar la búsqueda de la información por ambas vías;82 el Índice analítico de la Revista Cubana de Salud Pública (1988-1993), que abarca desde que la publicación salió con ese título en sustitución del de Revista Cubana de Administración de Salud hasta 1993;83 y la Compilación de los trabajos publicados en la Revista Cubana de Alimentación y Nutrición (1987-1994), con el producto de sus ocho primeros años de vida;84 los dos últimos con igual estructura que el primero de los mencionados al principio de este párrafo. En 1996 estos especialistas publicaron La primera década de la Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología, con un índice cronológico, uno de autores, otro de instituciones y otro de materias, referentes a todos los artículos aparecidos en ella durante su primer decenio85 y, en 1997, el Balance de la Revista Cubana de Medicina General Integral (1995-1996), con las citas, autores y temas relativos a los trabajos divulgados en sus columnas en el bienio reflejado en el título.86
En 1998 salió la Compilación de los artículos publicados en la Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia (1985-1997), obra del licenciado Omar A. Piñero Fernández, del Instituto Nacional de Hematología e Inmunología, donde también se presenta una sección bibliográfica, una temática y otra de autores en relación con lo que produjo esa revista en sus primeros 13 años.87
Del licenciado Reinaldo Rodríguez Camiño resultan los tres trabajos de este tipo que vieron la luz en 1999, a saber, el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Higiene y Epidemiología (1975-1996),88 el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas (1982-1997)89 y el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Enfermería (1985-1997),90 preparado este último en colaboración con la licenciada Iraida Rodríguez Luis. Estos dos especialistas del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, agregaron valor a su labor de compilación en el caso de la Revista Cubana de Enfermería, ya que cada cita del índice cronológico principal aparece acompañado de un resumen que complementa la información de carácter referativo, contenida en los índices auxiliares de autores personales e institucionales y en el índice de materias, también presentes en las obras que se le dedicaron a la producción de la Revista Cubana de Higiene y Epidemiología y a la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas.
Al licenciado Rodríguez Camiño se le debe asimismo el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Estomatología (1964-1998),91 que salió en 1999 al igual que el Índice acumulativo de la Revista Cubana de Farmacia,92 en el cual participó como colaborador con las también especialistas del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas Elia Abreu Hernández, Iraida Rodríguez Luis y Xiomara Morejón Martínez. Este mismo autor colaboró además con los colegas del Instituto Superior de Medicina Militar "Luis Díaz Soto" en la preparación del Índice acumulativo de la Revista Cubana de Medicina Militar (1959-1999).93 Ese año se publicó igualmente el Inventario bibligráfico de la revista Educación Médica Superior, presentado con el mismo formato de los índices anteriores, donde se abordan los 190 trabajos sobre 177 temas, firmados por 283 autores que se dispusieron a escribir para esa revista desde su primera entrega en enero de 1987 hasta el número que salió en junio de 1999.94
En el año 2000, compañeros de varias instituciones unieron sus esfuerzos para lograr un producto titulado Índice acumulativo de la Revista Cubana de Obstetricia y Ginecologia (1975-1999),95 donde se agrupan en orden cronológico 946 asientos bibliográficos de igual cantidad de artículos consignados en esa revista en las tres décadas del período 1975-1999. El índice principal se complementa, también en este caso, con los índices auxiliares de autores y de materias en orden alfabético, cuya presencia se justifica por las facilidades que brindan en la localización de uno o varios nombres o de uno o varios temas o asuntos específicos.
La Revista Cubana de Medicina General Integral fue sometida por tercera vez a principios del nuevo siglo XXI al proceso de ordenar y agrupar su producción de algunos años dispersa en varias entregas. De ello da fe el Repertorio bibliográfico de la Revista Cubana de Medicina General Integral (1997-2000), publicado en el año 200296 como continuador de las dos compilaciones que tiempo antes se había realizado al contenido de ese título.82,86 Este es hasta el presente el último de los trabajos de sistematización de la bibliografía médica cubana sometida al proceso editorial.