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Texto y recepción de Jueces en la noche, de Buero Vallejo - La recepción de la obra

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CopyLeft Artículo de Juan Pedro Sánchez Sánchez - 16 de Septiembre de 2006
Temas Relacionados: Historia de la literatura
3. La recepción de la obra

Jueces en la noche se estrenó el 2 de octubre de 1979 en el Teatro Lara de Madrid, bajo la dirección de Alberto González Vergel y el espacio escénico de Álvaro Valencia. Los intérpretes principales fueron Francisco Piquer en el papel de Juan Luis Palacios, Marisa de Leza como su esposa Julia, Victoria Rodríguez en el papel de Cristina, Fernando Cebrián como Ginés Pardo y Andrés Mejuto como Don Jorge. La obra estuvo en cartel durante diez semanas con aproximadamente 120 representaciones.

Uno de los primeros reproches que se hace a esta obra de Buero Vallejo es la presencia de dos bandos bien diferenciados, descritos con la tipología por la que comúnmente se los conoce:

"Un retrato de esta España dividida con unas derechas malísimas y una izquierda celestial, angelical, si se me permite tales adjetivos para denominar a los "rojos", ya que la palabreja se pronuncia en más de una ocasión sobre las tablas".(Ya).

"Los personajes son tópicos, las palabras son tópicas". (El País).

"...dentro de esa desdichada clasificación de derechas e izquierdas sean las primeras las que únicamente son, según el autor, culpables de los crímenes y desatinos que hoy envilecen los acontecimientos de la vida española". (El Alcázar).

"Expresa una denuncia excesivamente sectaria contra los orígenes del terrorismo, carece de dialéctica". (ABC).

De este modo, se quiere llamar la atención de que en la obra los personajes representan una realidad tópica que no aporta nada nuevo porque continúa la misma canción: para los de derechas los de izquierdas son los culpables y viceversa.

Sin embargo, se reconoce por parte de la crítica la intención del autor de crea unos personajes simbólicos, si bien fallan pues se hunden en el misterio de sus palabras o existen demasiados símbolos que no se armonizan:

"Símbolos. Ahí está el transfuga y el agente provocador, la militante revolucionaria, el clérigo (...). Y los símbolos en este misterio profano, agarrotan la acción, suprimiéndola, dejando sólo el intercambio de palabras, de discursos que explican a cada uno de los personajes". (Informaciones).

"Buero ha diseminado demasiados símbolos expresivos". (ABC).

"El autor trata de abarcar demasiados elementos y fundirlos en una síntesis que no se logra". (Pueblo).


En lo que sí acepta la crítica como parte positiva de la obra es en el tratamiento del personaje de Juan Luis. El el personaje con más sentido y con mayor carga dialéctica de todos, sus remordimientos interiores nos muestran a un ser humano y no a un arquetipo identificable en el resto de los personajes, tanto de uno como de otro signo político. Juan Luis:


"Revela la tortura interna de un individuo, de un ser humano que se enfrenta públicamente a su mala conciencia y que, precisamente por ello, se encuentra justificado ante ella". (Ínsula).

"Juan Luis Palacios es el único ser humano del drama, evidentemente, contra propósito, que tiene problemas de conciencia y que siente un auténtico sentimiento de pecado". (ABC).

"Juan Luis Palacios no es utilizado como un mero arquetipo de la terrible derecha (...), sino un ser vivo con todas sus angustias, contradicciones, remordimientos y dudas". (Reseña).


En cuanto a los aspectos técnicos, se coincide en la frialdad o el desorden en la alternacia entre escenas oníricas y escenas reales, achacando este fallo a la dirección de González Vergel:


"Ha dado lentitud a las escenas oníricas, una lentitud desesperante, que se traspasa a la puesta en acción". (El País).

"Pero la construcción en al que se mezcla presente y pasado, sucesos reales y acontecimientos oníricos (...) es confusa, pese al esfuerzo de González Vergel." (ABC).

"La dosificación de escenas reales y oníricas no es más afortunada". (Ínsula).


Tampoco son muy loables las críticas hacia la interpretación de los personajes, a los que se les acusa de falta de ritmo, de frescura (excepto Ya y El Alcázar que alaban la interpretación de los catores y el montaje de Vergel):


"Interpretación insegura de Francisco Piquer, rigidez de Victoria Rodríguez, embaramiento de Andrés Mejuto como personaje real y buen efecto gestual como fantasma imaginario". (ABC).

"Actores y actrices están tiesos, tienen movimientos automáticos". (El País).

"Se ha obligado a los actores y actrices a incorporar unos personajes ya de por sí emblemáticos con una rigidez y una frialdad estremecedoras". (Ínsula).


Como puede observarse por la prensa de la época, la obra pecó en parte por las deficiencias, inexactitudes, confusiones y órdenes en el montaje. Contrariamente a otras ocasiones, el reparto de intérpretes no pareció el adecuado, ya que no son actores y actrices de primera fila (por aquella época, los "primeras espadas" preferían nel negocio del cine y la televisión), a pesar de ser una obra de un autor con gran reputación como Buero Vallejo. lo que no parece ver la crítica es que la presencia de los arquetipos de izquierda y derecha son necesarios y aparecen con toda la intención por parte del autor, al igual que el militar, el clérigo, etc.; no son sino personajes que ambientan el clima de la obra donde lo importante (y en esto sí están de acuerdo los críticos) es el estudio del personaje de Juan Luis y su estado alternante de vigilia y sueño, de hecho, la estructura de la obra y su planteamiento escénico están supeditados al estado mental del protagonista. Seguramente puede verse como un ataque a la derecha, pero con el tiempo, quizás pueda aplicarse a cualquier ideología (la actualidad española da la razón a estas palabras).

En resumen, Jueces en la noche es una obra diferente porque es demasiado explícita en los planteamientos que aborda, porque no recurre a metáforas, símbolos, etc., que antes utilizaba el autor para evitar la censura. No parece exagerado decir que nuestro autor sigue cultivando un teatro reformador, como lo ha venido haciendo durante toda su vida teatral, donde propone nuevas formas de abordar la realidad sin desligarse de ella, es decir, sin atender a un teatro alejado de la realidad que le rodea. Se observa que la obra tiene unos nuevos planteamientos, pero también conserva parte de la dramaturgia general de Buero Vallejo. Quizás, y ésta puede ser la gran diferencia con otras obras, la puesta en escena poco brillante perjudicó una valoración más exacta en su momento.

Autor y licencia de 'Texto y recepción de Jueces en la noche, de Buero Vallejo - La recepción de la obra'
Juan Pedro Sánchez Sánchez Extraído de: http://www.ucm.es/info/especulo/numero22/buero.html CopyLeft
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