Muchos años después de que The Design of Everyday Things se haya convertido en un best-seller, Donald A. Norman lanza al mercado su continuación,
Emotional Design∞, en la que matiza muchas de las conclusiones del clásico.
Confiesa que, influenciado por los rápidos avances de las neurociencias y la psicología cognitiva, ha "cambiado" porque percibe la enorme importancia que las emociones tienen en nuestro día a día, hecho que no contempló en su libro más conocido.
Somos seres racionales pero no todas nuestras acciones están guiadas por la porción lógica de nuestro cerebro. De hecho, son sólo una pequeña parte de las que emprendemos. Como todavía estoy en proceso de lectura ahí va la tesis principal del libro: los objetos atractivos son más fáciles de usar precisamente porque son atractivos. La discusión sobre estética vs. funcionalidad muerta para siempre. Por fin.