La revisitación de formas literarias revestidas de gran antigüedad es recurrente y, entre ellas, las fábulas han sido retomadas con fruición por parte de los autores de microrrelatos. En este sentido, las de Kafka consituyen un paradigma de adaptación del género a la modernidad. Un ejemplo claro en Fifty-One Tales es “The True Story of the Hare and the Tortoise”. El carácter de reescritura se muestra ya en el título, se trata de “la verdadera historia”, lo que añade un cuestionamiento de la tradición, de la verdad canónica, que anticipa gran parte de los juegos postmodernos con el legado cultural del pasado. A su vez, esta fábula es reelaborada por Guillermo Cabrera Infante, cuya versión manifiesta claramente su intertextualidad citando de manera explícita los precedentes, entre los cuales se halla Lord Dunsany. En un ejercicio claramente postmoderno, la narración del autor cubano se subvierte hasta el punto de desaparecer. Cuestiona irónicamente su propia labor narrativa, pues está recontando la fábula, (parafraseando y ejerciendo una mayor concentración), efectuando una labor que según él mismo no puede llevar a cabo mejor que su predecesor:
Esta fábula la han contado desde los sofistas hasta Samaniego, pasando por Lewis Caroll, Kafka y Lord Dunsany, quien lo hizo tan bien o mejor que sus predecesores. En su fábula irlandesa la tortuga tenaz gana como siempre a la indolente liebre. Pero durante la celebración del triunfo del quelonio sobre el roedor se declara un incendio voraz en el bosque y se decide, por consenso animal, enviar a buscar a los imprescindibles bomberos con el cuadrúpedo más veloz. Como se puede leer arriba, no hay por qué contar de nuevo esta fábula. Moraleja: No intentes siquiera hacer lo que otros han hecho muy bien antes, a no ser que puedas hacerlo mejor que Lord Dunsany18.
Declina la posibilidad de contar la fábula él mismo, lo que, no obstante, termina haciendo irónicamente al parafrasear la versión de Dunsany. Ya el título del hipertexto dunsaniano anuncia que se trata de una reconstrucción19. Hay un cierto componente subversivo, de cuestionamiento del legado de la tradición y del principio de autoridad. Augusto Monterroso, Eduardo Galeano o Juan José Arreola han sido otros destacados cultivadores de la fábula contemporánea, caracterizada por esta citada revisitación de su cuadro genérico, que en muchos casos es subvertido y adaptado a los nuevos tiempos.
Según Mª Vega de la Peña del Barco y Rosario Alonso, “los microrrelatos poseen en su mayoría un sentido alegórico”20, lo que resulta patente en este libro. Los relatos del mismo adoptan en muchos casos el carácter de parábolas que espolean una reflexión mediante la personificación de fuerzas naturales (el viento, la niebla) o de ideas abstractas (la fama, la notoriedad, el tiempo) que establecen un diálogo, al modo de los debates medievales. Así, en “Wind and Fog” tiene lugar un diálogo entre el viento del invierno y la niebla, similar a la fábula de Leon Tolstoi en la que el sol y el viento se disputan despojar de su capa al caminante21. En el relato dunsaniano el viento, arrogantemente, hace ostentación de su poder, mientras que la niebla se revela más destructiva pese a su quietud y aparente sobriedad:
And I heard him telling infamously to himself the tale of his horrible spoils. "A hundred and fifteen galleons of old Spain, a certain argosy that went from Tyre, eight fisher-fleets and ninety ships of the line, twelve warships under sail, with their carronades, three hundred and eighty-seven river-craft, forty-two merchantmen that carried spice, thirty yachts, twenty-one battleships of the modern time, nine thousand admirals....." he mumbled and chuckled on, till I suddenly rose and fled from his fearful contamination.
[Y le escuché contar para sí el relato de sus horribles trofeos. "Ciento quince galeones de la vieja España, cierto navío que vino de Tiro, ocho barcas de pesca y noventa navíos de línea, doce barcos de guerra, con sus cañones, tres mil ochenta y siete embarcaciones fluviales, cuarenta y dos comerciantes que cargaban especias, treinta yates, veintidós barcos de guerra modernos, nueve mil almirantes....." musitó y rió calladamente, hasta que me levanté de repente y escapé de su terrible contaminación.] (p. 7)