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Una nueva mirada al retablo de Martí Torres - Articulo

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Creative Commons Artículo de Auladeletras.net - 31 de Marzo de 2006
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1. Articulo

El llamado retablo de Martí de Torres tiene como tema principal
el de  San Martín y el mendicante.

Pintado sobre tabla de madera, la técnica empleada es pintura al
temple sobre fondo dorado y picado con una exquisita decoración incisa,
encontrándose en buen estado de conservación.
Consta, principalmente, de tres tablas de gran formato, banco y tres
paneles cimeros.
En la tabla central encontramos a San Martín (316-397) montado en
un caballo blanco. Siguiendo la tradición, se le representa muy joven,
aunque de rostro un tanto ingenuo, con su vestidura de caballero, muy
elegante y refinado, ofreciendo su capa a un mendicante. La fisonomía del
santo, bien reflejada por el pintor, está en contrapunto con la del pobre, que
en este caso, no está representado con el nimbo crucífero que le caracteriza
como Cristo, como en otras pinturas del mismo tema, ( tabla de “San Martín
y el mendigo” del retablo de Santa Ágata de Jérica). La escena, junto con el
fondo dorado, se desarrolla en un paisaje irreal con piedras pequeñas y
vegetación.
En las tablas laterales, del mismo tamaño que la central, están
representadas las dos solemnes figuras de Santa Úrsula y San Antonio,
dirigiéndose hacia el centro del tríptico y con un cierto declive para dar un
efecto de profundidad. Ambas se presentan erguidas sobre esteras rojas
decoradas con flores y pájaros. La caracterización de sus rostros, al contrario
que el del joven San Martín, son de una extraordinaria naturalidad. El de
San Antonio, oscuro y envejecido, (consta que vivió hasta los 105 años)
contrasta con el rostro blanco y ojeroso de Santa Úrsula. En ambos se
demuestra la calidad plástica del autor.
En el banco, más amplio que el cuerpo principal, están representados a
los lados: San Onofre Anacoreta de Egipto, San Juan Evangelista apóstol
predilecto de Jesús, San Jerónimo, San Gregorio, San Ambrosio, San
Bernardo y San Agustín, como Doctores de la Iglesia, con sus
correspondientes atributos. Junto a ellos la Virgen Dolorosa, que en la Edad
Media es representada, bien con Cristo muerto sobre sus rodillas cuando
éste es descendido de la cruz, o bien sola, después del Entierro de su hijo.
Por último, en el centro del banco, Cristo Varón de Dolor o Cristo de la
Piedad, (Imago Pietate) sostenido por ángeles, muy a la francesa.[1]
En la parte superior, tres tablas cimeras, desencajadas por las
distintas transformaciones sufridas, en las que aparecen pasajes de la vida
del santo: “Misa de San Martín”, “ Milagro de la resurrección de un
joven” y el “Sueño de San Martín” todos ellos inspirados en la Leyenda
Dorada de J. De la Vorágine. [2] La representación de las escenas sobre
fondos arquitectónicos les sugiere un cierto aire de teatralidad.
Las siete piezas que se encuentran expuestas en el museo de Bellas
Artes de Valencia son las que han subsistido del retablo original, el cual
tenía entrecalles, pero que actualmente están en paradero desconocido. El
banco también estuvo algún tiempo desplazado de su lugar original, por este
motivo, Saralegui[3] señalaba que estaba incorrectamente instalado en el
retablo de la Santa Cruz. Por tanto, el tríptico, el ático y el banco del retablo
han estado emplazados en distintas partes del Museo durante largo tiempo,
hasta quedar en su estado actual.
La procedencia del retablo es de la Cartuja de Portacoeli (Valencia).
Ingresó en el museo en el año 1837, con motivo de la Desamortización, y
está recogido en el inventario del año 1955.
Es una obra de suma importancia, dentro de la segunda generación del
Gótico Internacional, que comprende desde los años 1408-10 al 1450 y
datada, según estudios historiográficos, entre los años 1437-1440, aunque
recoge influencias de la primera generación del Gótico Internacional,
representadas en los pintores Pere Nicolau - con formas y tipología italianas
- y por Marçal de Sax - de líneas más expresivas y grotescas - al mismo
tiempo que las de la pintura flamenca traídas por el pintor Luis Dalmau.
Con ello, el retablo, y especialmente el tríptico, es una de las obras
de mayor calidad plástica que los historiadores de arte valenciano han
estudiado.
Aunque se desconoce su autor, esta obra ha sido atribuida a Gonçal
Peris desde principios del siglo XX por distintos historiadores, atribución
que viene dada desde que Pahoner[4] anotó que Gonçal Peris y Guerau
Giner realizaron el retablo de Santa Marta y San Clemente, (anexo:
documento). Basándose en las características del dicho retablo, tanto Post
[5] como Saralegui[6], en sus investigaciones, agruparon una serie de obras
bajo la denominación del maestro de los Martí de Torres entre las cuales
estaban las partes correspondientes del retablo de San Martín y el
mendicante, y que fue finalmente atribuido por Post a Gonçal Péris.
Los estudios publicados por el barón de San Petrillo,[7] demostraron
convincentemente que esta obra fue costeada por Berenguer Martí de
Torres, cuya heráldica le da la fecha de 1443, lo que ha permitido a
investigadores posteriores a él, dar como valida la datación de la obra entre
1440-1443. Gran parte de historiadores coincidieron, en un primer
momento, con la atribución hecha por Saralegui, al desconocido Maestro de
los Martí de Torres pero, en estudios posteriores de la obra, se atribuyó a
Gonçal Péris.
Las investigaciones realizadas sobre pintura gótica valenciana, han dedicado
una especial atención a Gonçal Peris (Gonçal Péris de Sarriá o Gonçal Péris,
alias Sarriá) que es el nombre con el que aparece indistintamente en la
numerosa documentación exhumada por los historiadores del arte
valenciano y sobre todo por Sánchis Sivera y Cerveró Gómis.
El pintor está documentado desde finales del siglo XVIII por
Pahoner,[8] aunque con un cierto error de datación en la publicación del
documento, error que se arrastró en estudios posteriores.
Sánchis Sivera[9] fue uno de los primeros que reconsideró la noticia
y aportó nueva documentación referida a este pintor, tanto en su monografía
de la “Catedral de Valencia”, como en las ediciones de “Pintores Medievales
en Valencia”, de 1914[10], en la que publica una serie de nuevos
documentos y, finalmente, en su edición de 1930[11] , en la que hizo su
última aportación de noticias referentes a Gonçal Péris.
Otros historiadores que se ocuparon del tema, fueron Elías Tormo
[12] en el año 1913 y Luis Tramoyeres[13] en 1917. Pero fue, finalmente,
Cerveró Gómis[14] quien en 1956, en su revisión y publicación de
documentos, dio a conocer el ápoca con la fecha correcta de 31 de mayo de
1412 (anexo: documento) referida al retablo mencionado por Pahoner. Este
investigador siguió aportando nueva documentación y revisando la ya
publicada durante los años 1960, 1963, 1966, 1968 y 1972.
Los nuevos estudios hechos por Joan Aliaga Morell[15], sobre los
Peris y su pintura, aportan y revisan documentación tanto de Gonçal Péris
como de Gonçal Péris de Sarriá. Para el primero cuenta hasta treinta y siete
documentos que abarcan cronológicamente desde 1362 hasta 1423, y para
Gonçal Péris de, o alias Sarriá cuenta con un total de cuarenta y seis
documentos, con fecha desde 1380 hasta 1451, algunos de ellos inéditos.
Con ello, este investigador nos presenta la hipótesis de la existencia
de dos pintores, en contra de la mayoría de otros investigadores estudiosos
de la pintura medieval valenciana, a excepción de Sanchis Sivera que
consideró la posibilidad de que Gonçal Péris fuese un pintor diferente de
Gonçal Péris Sarriá o Gonçal Péris alias Sarriá, y a estos dos últimos una
misma persona. Igualmente, Tramoyeres, en 1907[16], en su obra sobre
Dalmau, cita y distingue entre Gonzalvo Perez y Gonzalvo Sarriá.
Tras todos los estudios e investigaciones realizadas y teniendo en
cuenta que, hasta la fecha de hoy, no se ha encontrado documento alguno
que nos indique el nombre del autor y la fecha en que fue realizado este
retablo, todo lo que se diga sobre la correspondiente obra queda en una mera
suposición.
Podemos aceptar que fue obra pintada entre los años 1440-1443 en
el caso de atribuirla a Gonçal Péris. Pero si se acepta la atribución a Gonçal
Sarriá, sería su obra más tardía conservada, atrasando su fecha de
elaboración puesto que en el año 1440 este pintor, y según documentos, se
encontraba en una crisis personal que no consiguió superar.
Por tanto, y de momento, sin soporte documental que nos pueda desvelar
ambas incógnitas, sólo nos queda el placer de observar la obra de tan bella
factura y de tanta importancia dentro de la segunda generación del Gótico
Internacional. Pintura elaborada en diferentes estilos e influida por la
corriente flamenca del momento, estilo que queda reflejado en la
monumentalidad de las figuras, el naturalismo de los rostros, los plegados
de los ropajes de los santos, lo que nos da a entender que el artífice conocía
perfectamente las producciones del pintor Lluis Dalmau.
El retablo, como pintura importante dentro del 2º periodo del Gótico
Internacional, ha estado presente en distinta exposiciones tales como la del
El siglo XV valenciano, Museo San Pío V. Valencia mayo-junio 1973,
Imagen y palabra a los siglos XIV-XV. Diputación de Valencia, lonja de
Valencia, noviembre-diciembre.1985, 750 Aniversario de la Conquista de
la ciudad de Valencia, Plaza del País Valenciano, Valencia, octubrediciembre,
1988 y por ultimo en la exposición  La Clave Flamenca en los
primitivos valencianos. Museo de Bellas Artes. Valencia mayo-septiembre2001.

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