Por último, surge la universidad acreditada que debe responder a una serie de factores que determinan su calidad. Se manifiesta en el presente siglo, en un momento en el que los países de América Latina han sido escenario de profundas transformaciones de diversa índole que están afectando al sector educativo en general y al sistema universitario en particular. Éste último se encuentra inmerso en el contexto de la globalización6, de la internacionalización y debe asumir el desafió pluralista de la modernidad, y su integración exitosa a la “aldea global”. Es un momento en el cual se evidencia, con mayor énfasis, la proliferación y diversificación de instituciones de Educación Superior con la consecuente y notoria expansión cuantitativa7, con una marcada diversificación de estructuras institucionales, de programas y de modelos de trabajo académico que manifiestan un claro aumento de la participación del sector privado lo cual ha repercutido en el incremento de la oferta de programas no sólo presenciales sino también de modalidades a distancia y virtuales. Simultáneamente, existe una indudable limitación en la cualificación de los docentes para asumir los nuevos retos y se detectan múltiples desviaciones y tergiversaciones del concepto de “formación” como atributo de la misión institucional.
“La educación superior se enfrenta en nuestros días a un proceso de masificación y diversificación de su demanda, da muestras de un deterioro de calidad y pérdida de relevancia para los otros niveles del sistema educativo, la economía y el sistema político en general. No solo en los foros académicos sino en distintos sectores de la sociedad se explora discute y analiza el papel que debe cumplir la universidad en un mundo sujeto a un vertiginoso proceso de cambio”8
Al respecto es especialmente importante retomar lo planteado por Ortega, Jaspers y Newman, respecto a la importancia de identificar las características del entorno, el contexto, buscar “el esclarecimiento de la situación, el plano donde acontece el vivir”,”9
Surgen igualmente, nuevas estrategias para el mejoramiento de la calidad de la Educación Superior con base en múltiples diagnósticos y estudios de diversa índole, generados especialmente a partir de la década del 8010. Se observa, igualmente, el interés de fortalecer la pertinencia social de las universidades y de sus programas, de consolidar la autonomía universitaria sobre la base de la responsabilidad, la libertad y la calidad de la formación y de generar espacios de reflexión que posibilitan su cabal desempeño respondiendo así, al cumplimiento de su función social.
En este contexto, surge la Ley 30 de 1992, que organizó el Servicio Público de la Educación Superior en Colombia y creó el Sistema Nacional de Acreditación, SNA (art.53), considerado como un instrumento de fomento de la calidad de la educación superior, apoyado en un sistema de evaluación; a través del cual, las instituciones rinden cuentas a la sociedad y al Estado sobre el servicio público de la educación que ofrecen. La acreditación garantiza a la sociedad que el quehacer de las universidades responde a la naturaleza y funciones de la educación y a una realización óptima de lo que es propio Consejo Nacional de Acreditación (CNA).
La redición de cuentas fortalece las notas constitutivas de la universidad particularmente en lo que hace referencia a la autonomía, la cual se basa en su libertad académica y en la conciencia de su responsabilidad.
Las cuatro ideas iniciales de universidad se constituyen en elementos articuladores para desarrollar sus tareas expresadas en esas cuatro realizaciones del ser mismo de la Universidad, pero solo se puede cumplir si se establece la relación fundamental de ésta con la sociedad civil. La universidad gana identidad en la mediación del diálogo con la sociedad civil, con su contexto, y genera sensibilidad con respecto a la problemática de la región, en ese diálogo es donde gana y hace presencia pública y ese es el primer momento de una ética comunicativa, discursiva, del compromiso, del ethos. El comprender la problemática que nos rodea es comprender nuestra pertenencia. Es a partir de esa pertenencia que gana su propia identidad.