Dada la naturaleza cinemática de Flash, es siempre una buena idea asegurarse de que los contenidos estén cargados en sus respectivo fotogramas, antes de intentar mostrarlos. En una película Flash, los elementos de cada cuadro deben estar disponibles antes de que el segmento pueda ser reproducido sin errores. Si, por ejemplo, el fondo de una aplicación fuera una fotografía de gran tamaño, probablemente pasarían varios segundos antes de que la interfaz pudiera ser mostrada, especialmente si el usuario no cuenta con una conexión a Internet de alta velocidad.
Aquí es donde el concepto de “precarga” es introducido. Básicamente se trata de detener la reproducción de una película, hasta que cierta cantidad del archivo ha sido cargado (no necesariamente el 100%), mientras el usuario es informado del progreso, ya sea cuantitativa como cualitativamente. Mientras que un simple mensaje de “Cargando...” puede ser demasiado escueto, es posible caer en el absurdo de mostrar la cantidad de bytes cargados, bytes totales y restantes, tiempo transcurrido y restante, ancho de banda relativo, etc., todo a la vez, y pretender que para el usuario tenga sentido. No dejar al usuario adivinando es importante, así como lo es brindar información que le sea relevante y fácilmente asimilable.
Por otro lado, para evitar largas esperas, es conveniente separar una aplicación voluminosa en secciones menores, y usar un contenedor para cargar las partes convenientemente.